El poder y el uso de las palabras


Foto: Portafolio
El poder y el uso de las palabras

Se acerca la celebración del día del Idioma, es una fecha muy importante para los hispanoparlantes, reconocer la grandeza de nuestro Idioma y el poder que tienen las palabras en el proceso de comunicación para lograr asertividad.
Hace un par de meses en una de mis disertaciones tomé como referente a Beethoven cuando argumentaba que, con su música, “él desnudaba su alma”, de la misma manera la evocación de nuestras palabras desnuda nuestro corazón. Como dice el adagio popular: “de la abundancia del corazón habla la boca”, y las palabras tienen poder ya sea para enaltecer o destruir.
Debemos tener cuidado con el uso de las palabras porque nos lleva a grandes responsabilidades, como la de ser conscientes si le vamos a hacer daño a nuestro congénere y las consecuencias que ellas acarrean.
Una instrucción haciendo uso incorrecto de las palabras puede acarrear incluso hasta la muerte, verbigracia la fábula del herrero del libro: “La brújula interior”.
Las palabras que empleamos cuando nos comunicamos deben ser evocadas con conciencia, pensar antes de hablar es la mejor de las recomendaciones.
A través de la historia vemos que existen muchas personas que con sus palabras le han hecho mucho daño a la humanidad. Sólo llevan en su corazón odio, rencor y han provocado guerras que diezmaron a 6 millones de judíos y soldados que murieron en combate, es el caso de Hitler.
De la misma manera, podemos utilizar buenas palabras que nos lleven al camino de la paz, el amor y la reconciliación, un ejemplo a seguir es Dios que se hizo verbo (palabra) y nos la dejó para vivir en paz, sin rencores, antagónico fue Hitler que, en lugar de seguir el legado de Jesús, de ser un salvador fue el camino a la destrucción de muchos judíos y población civil europea.
En nuestro corazón dividido, se albergan infinitas batallas que a diario luchamos contra ellas y que son como lobos que se quieren destruir. El uno, es un ser malvado, arrogante, resentido, soberbio, falso, orgulloso, mentiroso y egoísta, el otro, es un ser bueno, alegre, sereno, humilde, bondadoso, no dice palabras maledicentes, ama, se regocija por el bien de los demás.
Cada persona escoge que ser debe predominar en su interior y ganar la batalla de la salvación y vida eterna.
Dios, nos ha mostrado su infinita misericordia enviando a su hijo unigénito para que nos redimiera de nuestros pecados, pero es tú decisión amar a Dios y a tu prójimo con todo tu corazón y que tus palabras en lugar de destruir, construyan.
Seamos a través del uso de las palabras, puentes comunicantes para la reconciliación y el amor. Bendiciones.
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