El poder de los micrófonos


Créditos: The Core School
El poder de los micrófonos

El mediático despido de un animador (¿Periodista?) perteneciente al grupo de entretenedores de la emisora Tropicana-Cali, propiedad del grupo español de medios de comunicación Prisa, se dio por el maltrato al aire en contra de Stephania Lerma, su entonces compañera de trabajo y locutora del espacio radial y por haber lanzado una serie de afirmaciones en las que, entre otras cosas, llamó “narcotraficante” y “bandido” al presidente Gustavo Petro, según el ahora ex trabajador de Prisa; en el contexto de “la opinión” de uno de los personajes que él caracterizaba en esta emisora de radio.
El sonado caso de este personaje radial, nuevamente ha puesto en la vitrina de la opinión pública, el hasta ahora, poco profundizado debate sobre el papel de los medios de comunicación, la definición misma de los roles de quienes intervienen en la comunicación social, su ética profesional y la responsabilidad frente a unas audiencias, cada vez más manipuladas, como consecuencia de esta zona gris en la que ha caído el ejercicio de la comunicación social y el periodismo, en el nuevo-viejo contexto de los intereses que se mueven alrededor del poder de los micrófonos, supuestamente democratizado por la consolidación de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones, ahora totalmente en red y cada día más virtualizadas.
Toda vez que un, cada día más numeroso, grupo de ciudadanos ha venido tomando conciencia de la fragilidad de la verdad en manos de los medios de comunicación masiva y de periodistas, propiedad de poderosos individuos y grupos empresariales; las redes sociales, nuevas plataformas de noticias y opinión, se han convertido en una poderosa herramienta para contrastar y hasta enfrentar a la manipulación descarada de la información que hacen los medios tradicionales de comunicación, con tal de favorecer los intereses económicos y políticos de sus propietarios y jefes.
Desafortunadamente, este éxito en la “democratización” del ejercicio comunicativo, también ha sido aprovechado por los poderosos para impulsar bien orquestadas y bien pagadas campañas de tergiversación de la verdad y de manipulación de la información, a través de esas redes sociales, que sus medios tradicionales critican, pero que usan a más no poder.
En medio de esta, hasta ahora, imperceptible lucha por las audiencias, televidentes, clics, me gusta, seguidores y suscriptores, el campo de batalla escogido por los poderosos grupos económicos colombianos, dueños de mayoría de los medios masivos de comunicación, ha sido el de la reedición de una vieja estrategia muy efectiva en un país radial como Colombia; consistente en apostar por la fidelización de sus públicos ocasionales y orgánicos, apelando para ello, a la compra directa de oyentes vía mercados, dinero en efectivo, supuestos auxilios, regalos y boletas para espectáculos, en sus emisoras “populares”, especialmente en los shows mañaneros; unos espacios cómico-musicales, a los que ahora se les ha dado la tarea de editorializar las noticias.
En medio de la música que le gusta al pueblo, de los chistes (de mal gusto y todavía apelando a estereotipos de género, etnia, religión, etc.), los concursos y la gritería, los imitadores de los “morning shows” de los años 80 y 90 del siglo pasado de las emisoras juveniles, a su vez, copia de pioneros gringos como Howard Stern, ahora pretenden ponerse a la par de espacios como la Luciérnaga, El Tren, Voz populi, etc. e incluso de sus espacios deportivos, para, a su vez, completar la editorialización del día a día, que se hace en los espacios de noticias-opinión de las estaciones matrices de las poderosas cadenas de radio colombianas (RCN,CARACOL, PRISA, OLÍMPICA).
En este variopinto escenario informativo, en el que el oyente (y ahora televidente por gracia de las emisiones en vivo de Facebook y YouTube) a ciencia cierta no sabe si personajes mal logrados como el de la famosa Tía Inés, interpretada por el ahora tristemente célebre locutor Francisco Ramírez o el de Doña Aurorita, interpretado por Diego Briceño, en Blu Radio, están interpretando un libreto o si de verdad están dando una opinión sobre una noticia seria, toda vez que los “analistas” contratados, que participan en espacios cómico-musicales como La Luciérnaga o Voz Populi, interactúan y conceden la razón a las barrabasadas que dicen estos personajes, supuestamente libreteadas, pero que sin embargo, asumen apariencia de análisis serios, al ser respaldadas por los supuestamente serios analistas. Todo un enredo.
Si eso pasa en programas, supuestamente bien delineados, el panorama en los programas cómico-musicales de las mañanas en las llamadas emisoras populares, eleva el nivel de la desinformación, la confusión y la manipulación. El desprevenido oyente que va para su trabajo, conduce un vehículo, atiende su negocio formal o informal, atiende sus quehaceres y que quiere entretenerse, se ve asaltado en su buena fe cada mañana en sus radios Uno, Olímpica, Tropicana, La kalle, Vallenata, Candela, etc., puesto que, entre vallenato, salsa, balada, música de despecho, corridos tumbados, reguetón y trap latino, le dan la noticia del atraco y homicidio de la hora, seguida de los concursos en donde se entregan los “mercadazazos”, “mataculebras”, “desvares” y demás compraventa de audiencia, para volver con una tanda de chistes ofensivos y el serísimo análisis de unos locutores-animadores, ahora metidos en el papel de opinadores por orden de los dueños de los medios para los que trabajan.
Si; el grupo empresarial español Prisa sacó un comunicadito en el que, como era obvio, además de lavarse las manos y de echarle la culpa a su trabajador, por el hecho de cumplir la orden que le habían dado (lo malo es que se pasó de eficiencia), nuevamente dejaron claro que no se responsabiliza por nada. Entre tanto, muchos ciudadanos todavía estamos esperando el día en que, desde el Grupo Olímpica, la Familia Char se disculpe con las comunidades indígenas del Cauca, por el raro ambiente y la estigmatización que desde esa salserisima y popular emisora en Cali, le crearon al desplazamiento de estas comunidades, durante las jornadas de protesta social o por las constantes ofensas que en su “morning show” le hacen al presidente Petro, en medio de malos chistes y opiniones, que ahora dirán también hacen parte de un libreto.
La lista de abusadores del poder de los micrófonos podría incluir a todas las emisoras de las grandes cadenas de radio, sin embargo, también es bueno recordar que el más grande poder lo tenemos los oyentes; puesto que para intentar escapar de estos abusos, solo basta con cambiar de emisora o apagar el dispositivo de radio; así de fácil y así de complicado, sobre todo, para una mayoría de oyentes sumidos en la miseria que viven esperando la llamada del mercadazazo, la prima mataculebras o aunque sea; un pequeño auxilio para los útiles de sus críos.
Ñapa: El camino a la verdad depende (¡y de qué manera!) de la memoria. Esto lo saben quiénes han detentado y detentan el poder. Las históricas élites saben que, para poder mantener ese poder, tienen que seguir manipulando la verdad, de modo que lo que se pueda saber y recordar, sea únicamente lo que, a ellos, los poderosos; les conviene.
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