El paro arrocero va para rato

A los pequeños productores les compran el arroz muy barato, pero lo venden caro en las grandes superficies. Esa dinámica debe acabar.
El paro de los arroceros va para largo. Y, por supuesto, a millares de colombianos les preocupa el asunto. En la tienda del barrio el precio de cada libra se encareció en quinientos pesos. “Y va a subir más”, le dijeron a Leonor, la señora que nos ayuda en la cocina. ¿La razón? El cese de actividades disparó las alarmas y los acaparadores—que curiosamente sabían que se acercaba un paro—, compraron toneladas y toneladas para revenderlas en este tiempo.
Detrás de este paro hay varios factores. El más importante, que los cultivadores en su mayoría carecen de tierras propias. Un fenómeno recurrente en el Cesar, Meta, Casanare, Norte de Santander, Huila, Tolima y Meta.
Un segundo elemento, los precios que no compensan, de acuerdo con los pequeños productores, todo el esfuerzo. El jornal en los cultivos no pasa de $30 mil. ¿Y quién vive con ese ingreso? Nadie. Menos, cuando se debe sostener a una familia.
Esa realidad dolorosa me retrotrae al argumento de la novela “Tierra mojada” del escritor, Manuel Zapata Olivella.
La historia se desarrolla en Los Secos, un territorio cercano a la desembocadura del río Sinú. El protagonista es Gregorio Correa, un campesino que es despojado de sus tierras por el latifundista Jesús Espitia. Gregorio y su familia se refugian en Los Secos, donde forman un grupo con otros expoliados. «Tierra mojada» es una crítica a la realidad de la tenencia de la tierra en Colombia. La novela muestra cómo el despojamiento de tierras, el desplazamiento y el asesinato son formas de opresión de los terratenientes.
La única alternativa es organizarse en cooperativas. De lo contrario, seguirán dependiendo de los comercializadores que van de la mano con los propietarios de la tierra. Y el proceso de la intermediación es el que encarece el arroz. Una dinámica sencilla: al pequeño cultivador se lo compran barato y, luego, lo venden cargo.
En esa dirección, bienvenido el anuncio del gobierno nacional de apoyarlos económicamente en cuanto a tierras y capital semilla para cultivar el cereal. Los pequeños productores lo necesitan con urgencia.
© Fernando Alexis Jiménez | @CrónicasdeMacondo
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