EL PARADIGMA AMBIENTAL


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Cuando se presentan las tragedias a causa del apetito voraz y mercantilista del ser humano, acudimos a nuestra imaginación y para justificar nuestra despiadada intervención en el evento, la llamamos un “fenómeno natural extraordinario”, algo fuera de lo que con los innumerables estudios, como en el caso de las licencias ambientales en la minería entre otros, no se pudo prever.
Una de las condiciones para proporcionar las famosas licencias ambientales, consiste en que no se debe alterar el ecosistema y por lo tanto, se debe realizar la separación de los diferentes horizontes del suelo y al terminar el trabajo se acomodan de nuevo en su orden; hasta el momento no se conoce una técnica adecuada ni el equipo necesario para volver a acomodar el suelo por lo menos en algo parecido a la forma inicial como se encontraba.
Al tener conocimiento presencial de los grandes movimientos de material que realizan las excavadoras, no entiendo cómo una persona que se dice ha pasado por una universidad, sea capaz de autorizar semejante despropósito y más aún cuando se tiene claro que para la formación de un suelo, se necesitan miles de años y es aquí como para paliar nuestra ineficiencia e ineficacia, salimos a responsabilizarnos solo por la parte que nos toca y que para evitar un nuevo evento, donde exista un “alto riesgo se realizará la conservación indicada”.
Insisto, el verdadero problema está en la parte social, trabajo, salud, vivienda, calidad y oportunidad de educación, equidad, calidad de vida.



