El Oscar y la escritura


El Oscar y la escritura

Anoche fue la celebración a lo mejor del cine. He visto pocas pero me encantó ver de ganadora a la mamá de Tonya, una arpía total, y también me dio alegría ver los homenajes a Coco. Natalia Lafourcade cantó agradable y casual. Vi varias musas y niñas de ojos lindos pero digamos que las más bellas fueron la alabastrina Saoirse Ronan en su vestido rosado y Emily Blunt, la próxima Mary Poppins, en un vestido azul claro. Elegantes y hermosas, niñas alabastrinas europeas que hablan delicioso.
Sí, quédense siempre con quien hable delicioso y no necesariamente que sea buena actriz o buen actor. Es importante que bese bien y que tenga la capacidad de explicar por qué los julios del 24 llegaron hasta el 6.375% el viernes y que indague por qué el riesgo existe, por qué el dólar anda por los 2.867 pesos y que sepa que la acción de Ecopetrol subió de 2.445 a 2.480 pesos colombianos. Que le gusten las hamburguesas, el salmón con uchuvas, los discursos aleccionadores y el buen café.
Sí, anoche se celebraron películas pero en últimas todas las noches se celebra la vida. En forma de agua, de ladybirds, de corazones o de cocos. Llámenme por mi nombre: aquí estoy siempre escribiéndoles a ustedes, mis mejores lectores, ustedes sí merecen un premio.
Escribo por y para ustedes.
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