El nuevo pacto social


Popayán, junio de 2014
El Portal de Shamballa
El resultado electoral a favor de Juan Manuel Santos es demasiado significativo toda vez que los colombianos elegimos un presidente convocados a favor del proceso de paz, a favor de la paz ética-social en esa mirada de derecho a la verdad, justicia y reparación de las víctimas, toda vez que no es dable construir paz y democracia a partir de la mentira, la impunidad total o el olvido acrítico.
Las elecciones de ayer pusieron en evidencia que el viejo pacto social se puso en crisis, y por primera vez en nuestra historia republicana se logró la convergencia entre partidos tradicionales de derecha y partidos de izquierda democrática, como de distintos movimientos sociales de trabajadores, indígenas y campesinos, lo cual traduce que la derecha centenaria por fin entendió que no era posible continuar arrasando con la democracia al interior de las coaliciones hegemónicas de siempre.
Lo anterior significa, que Juan Manuel Santos logró interpretar que su propuesta no de Frente Nacional sino de Unidad Nacional no era dable perpetuarla teniendo como aliados de manera exclusiva a los partidos tradicionales de derecha como siempre había ocurrido, y logró interpretar que la Unidad Nacional necesita de urgencia la construcción de un nuevo pacto democrático que no sea excluyente, sino incluyente en amplitudes con miras a la integración social y política de la insurgencia armada, y en el horizonte de nuevas expresiones de democracia política, económica y social, las cuales de seguro harán parte de la agenda legislativa posterior al referendo, para demostrar con creces que su convocatoria amplia no fue una simple estrategia reeleccionista.
En esa medida, es claro que Juan Manuel Santos asume la Presidencia de la República con una novedosa e inmensa responsabilidad política, valga decir, que sus ejecutorias y gobernabilidad para la paz deberán orientarse para cumplir ahora sí, de verdad con la construcción de esta, bajo el entendimiento y vigilancia permanente que la Nueva Unidad Nacional que lo consolidó y reeligió, no la debe fracturar, toda vez que no sería concebible otra decepción y otro fracaso, sino que por el contrario es necesario que el nuevo pacto social avance con voluntades políticas sub-versionadas y consensuadas hacia la re-legitimación del sistema y el Estado a través de profundas y estructurales reformas en temas de reforma agraria, derecho fundamental a la salud, a la educación, derecho al trabajo, a la vivienda, recursos naturales, medio ambiente, reformas a la justicia, entre otras, todas ellas en la apuesta de atacar, superar estados de corrupción desbordada, exclusiones políticas, económicas, sociales, y en la apuesta de convertir en avances de realidad al Estado constitucional, social y democrático de derecho.
En igual sentido, a las FARCRIM les corresponde entender y copiar que los colombianos votamos fue a favor del proceso de paz, mas nunca a favor del terrorismo, ni a favor de sus crímenes de lesa humanidad y crímenes atroces. Ojalá que las FARCRIM por fin asuman y entiendan que los colombianos, incluidos ellos, merecemos y reclamaremos que nuestra paz es un derecho y deber constitucional.
Los payaneses y caucanos nos sentimos orgullosos de haber contribuido con más de trescientos mil votos a favor de la construcción del proceso de paz, y esperamos que el gobierno del Presidente Juan Manuel Santos siga poniendo su mirada y ejecutorias en nuestro departamento, en donde estamos decididos a seguir cumpliendo nuestro compromiso con la construcción de la paz justa, estable y duradera.
Nuestro departamento como en décadas atrás, será escenario y territorio de paz, razón esencial por la que convocamos a mantener y a proyectar aún más la unidad entre los distintos movimientos políticos tradicionales, partidos de izquierda y movimientos sociales, de trabajadores, indígenas y campesinos, valga decir de Caucanos por la paz, con miras al referendo y a los próximos debates democráticos en lo que corresponde a Gobernación del Cauca y alcaldías locales.
Aquella convergencia para sumar liderazgos, sumar gobernabilidad y ejecutorias a favor del proceso de paz, es posible, es probable, y en nuestro Departamento del Cauca de igual la podemos seguir proyectando como en efecto lo demostramos en las urnas, con miras a robustecer nuestra democracia local y departamental, para que sea real, equilibrada e incluyente, toda vez que se ha demostrado, y por primera vez se ha puesto en evidencia histórica, sin antecedentes, que en nuestra democracia tenemos cabida todos, en efecto, todos.



