EL MAESTRO DE CANES


Loco-mbiano

El paisaje es un conjunto de elementos de la Naturaleza que ubican al hombre en el mundo en determinado momento de la historia. Hoy puede estar al lado de un Río, vivir en determinado sitio de la ciudad o atravesar por diferentes puntos de la geografía y le permite disfrutar de ellos.
En nuestro diario discurrir por las dos riberas del Río Cali vemos un paisaje que pudiera parecer el mismo. Sin embargo, ahora la sequía lo hace más adusto, ardiente y poco sonoro. Tal vez se ha reducido el número de caminantes y las calles aparecen casi vacías en la vía que conduce al Zoológico.
Eso sí. La afluencia de mujeres y hombres que conducen perros atados a sendos cordeles se mantiene. Vemos todos los días tres o cuatro manadas de mascotas cuyos dueños los confían a personas que las sacan a paseo y a hacer las necesidades orgánicas fuera de su casa.
Hay uno, por ejemplo, que lleva no menos de ocho perros. Unos enormes como osos, otros delgados como mastines de presa y otros menudos como los yorkshire-terrier. Van halados como al viento y deben seguir el paso raudo de quien los lleva. Es más frecuente ver a una mujer con uno de ellos que para las orejitas y se detiene a saludarnos de mano.
Hay un hombre, sin título aparente, que nos sorprende. Siempre se hace en el mismo lugar con siete canes de diferente raza y tamaño. Son musculosos, de edad madura y de mirada un poco lánguida. Nunca están amarrados. Están sentados, libres de ataduras, como frente a un pupitre, en actitud meditativa y atenta a las instrucciones del maestro.
Esta mañana vimos al adiestrador, pues no es solamente un cuidador y andador de perros ajenos, con su cartilla y lápiz en la mano. Los perros estaban hieráticos, solemnes y callados como si fueran a recibir la comunión. El maestro, tal vez, les había prometido algún premio y les estaba alabando su buen comportamiento. Ninguno chistaba, ni apenas movían sus ojos. Qué alumnos tan aventajados. De estos ya no se ve ninguno en algún colegio foráneo ni nacional. No se hacen bullying ni se envían mensajes groseros por whatsapp.
Qué clase tan edificante y bien planeada la de aquel magister en educación canina. Casi ni nos saludó porque se distraía de su clase. Nos hizo una seña para darnos a entender que no nos atendía porque su deber lo tenía muy ocupado. Miramos la escena, aprobamos su clase y seguimos respetuosos nuestro camino sin mirar atrás. Estábamos seguros que ninguno de los canes nos miró feo ni le olimos mal. Qué colegio tan serio el de aquel maestro de canes.
Si yo tuviera perro lo matricularía allí y lo enviaría con lonchera y bolsa para depositar sus heces.



