El héroe que fabrican sus adversarios.

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Un fenómeno que se ha repetido muchas veces es la historia que hoy viven algunos Colombianos
Cuando una acción es percibida por un sector de la sociedad como injusta o desproporcionada, puede terminar fortaleciendo la imagen de quien la recibe en lugar de destruirla
Hay ataques que no logran el objetivo de destruir a quien van dirigidos.
Por el contrario, terminan convirtiéndolo en símbolo, en bandera y, para muchos, en héroe.
Eso parece estar ocurriendo con la detención de Beto Coral en Estados Unidos.
Lo que para unos sería un procedimiento migratorio, para otros se ha convertido en la imagen de un activista esposado después de años de confrontación política y denuncia pública.
La noticia ha provocado una ola de solidaridad entre quienes consideran que detrás de su detención existe una motivación política.
La historia demuestra que muchas veces los adversarios cometen un error de cálculo: creen que golpeando a una persona acabarán con sus ideas.
Pero cuando una causa ya tiene seguidores, el golpe suele producir el efecto contrario.
La figura atacada deja de ser solamente un individuo y se convierte en un símbolo de resistencia.
Hoy, quienes apoyan a Beto Coral no hablan únicamente de él. Hablan de libertad de expresión, de participación política y de su derecho a defender las ideas en las que cree.
Mientras más fuerte es percibido el ataque, más crece la solidaridad alrededor de su nombre.
Los grandes líderes no siempre nacen de las victorias.
Muchas veces nacen de las persecuciones, de los intentos de silenciarlos y de los esfuerzos por borrarlos de la discusión pública.
Por eso, algunos ataques terminan siendo el peor negocio para quienes los promueven.
Porque en lugar de apagar una voz, la amplifican.
En lugar de debilitar una causa, la fortalecen. Y en lugar de borrar un nombre, lo convierten en bandera.
Hoy, más allá de las posiciones políticas que cada quien tenga sobre Beto Coral, resulta evidente que su detención ha multiplicado su visibilidad y ha despertado una solidaridad que probablemente sus contradictores nunca imaginaron.
En el mundo el nombre de Beto Coral ya no es cualquier nombre, es el símbolo de la persecución política.
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