El fraude y la camiseta

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Finalizó el proceso de conteo, escrutinio y la revisión del Consejo Nacional Electoral y la conclusión ha sido que fueron unas elecciones limpias, legítimas y sin fraude alguno. La estrategia de Petro fracasó porque no era cierta, su plan meditado y difundido durante varios meses no le dio resultado. Tampoco será posible la compra de votos en el Caribe pues están detectados los presuntos participantes y ya Estados Unidos lo sabe y vendrán sanciones internacionales para quienes se atrevan a corromper la jornada electoral. Creo que la izquierda se jugó los restos en la primera vuelta, votaron todos e incluso el presidente estuvo la última semana en la Costa Atlántica en varias ciudades, haciendo política electoral con favores y prebendas gubernamentales y esos votos ya se contaron. La única forma de que el candidato de extrema izquierda aumente algunos votos en la segunda vuelta puede ser conquistando unos cuantos votantes de Oviedo, no todos, pues gran parte ya votaron en la primera vuelta por Cepeda. Basta analizar la votación de Oviedo en la Consulta, obtuvo en todo el País 1´200.000 votos y de estos más de 500.000 votos en Bogotá. Paloma Valencia en la Consulta obtuvo en Bogotá 540.000 votos y luego en la primera vuelta presidencial sacó en Bogotá solo 370.000, entonces ¿Qué se hicieron los 500.000 votos de Oviedo de la Consulta en Bogotá? Pues votaron por Cepeda en gran parte o no votaron. Ahora mirando los votos de Fajardo estos pueden dividirse mitad y mitad y los de Claudia López son mínimos, más ahora cuando su fórmula a la Vicepresidencia se fue a las toldas de Abelardo.
Cuando terminó la primera vuelta y ya conocido el resultado del conteo inicial habló Iván Cepeda desde el Salón Rojo del Tequendama y atacó fuertemente a de la Espriella, entonces de la Espriella le contestó desde Barranquilla, también duro, con el mismo tono de Cepeda. Ya Cepeda sintió el carácter de Abelardo y empezó a hablar más suave. Como estrategia Cepeda se bajó por ahora de la Constituyente. No podemos ser tan ingenuos creyendo eso, he leído bien lo que expresó el Comité y algunos líderes de Cepeda y hablan de “detener” el proceso, de “suspender” por ahora la recolección de firmas, pero no han disuelto el Comité ni han retirado el proyecto que radicaron en el Congreso. Cepeda dice que procurará un acuerdo nacional, allí está la verdadera intención, en el caso hipotético que llegare al poder ese acuerdo lo lograrían a las buenas o con favores, pero lo lograrían y convocarían la Constituyente y aprobarían la reelección para tratar de que Petro pueda volver al poder en el año 2030 y quién sabe cuántas cosas más presentarían, sobre propiedad privada, salud, géneros, eliminación de algunas Cortes y en fin nacionalizaciones, expropiaciones rápidas y más. No nos van a engañar con el cuento de que ya no va la Constituyente, es solo una nueva estrategia electoral. En estos días se presentaron grabaciones en que Petro como candidato aparece con un largo pergamino en cuyo escrito decía que no convocaría una Constituyente y fue lo primero que hizo.
Otras cosas insólitas han pasado ¿Cómo es posible que desde la presidencia haya existido un trato diferencial con los gobernadores y alcaldes que no fueron de la corriente de Petro o no votaron por él? Además, la mayoría de los colombianos han soportado 4 años de insultos y agravios de Petro, diciendo que son fascistas, nazis, asesinos, enemigos de la paz. Ahora Abelardo de frente lo está encarando y frenando sus agresiones e injurias. Los países pasan diversos momentos políticos y lo importante es saber leer esos momentos. Hay épocas en que los extremos se imponen, en otras oportunidades se necesita el centro. En esta ocasión, Colombia necesita de líderes firmes y decididos, así lo exige la situación actual del País, pues se está definiendo su futuro a largo plazo, no puede haber tibiezas, sino convicciones y firmeza de carácter y eso es lo que vamos a decidir el 21 de junio: Un País con libertades, orden y autoridad, con igualdad de oportunidades o un País con el estilo Petro, donde la inseguridad y la corrupción están en auge, el narcotráfico se expande, brota la impunidad y los sistemas sociales se quiebran por ideologías mal aplicadas.
El episodio más cercano a ese país totalitario de hoy lo ha dado, en un paso en falso, una Jueza de la República, que desacreditó la institución donde estudió y exhibió una marcada tendencia ideológica en su decisión. Nadie lo quería creer, prácticamente prohibió al candidato Abelardo y a los colombianos que utilicemos la camiseta de la selección Colombia de fútbol. Esto será revocado muy pronto, pero quedará como una anécdota de vergüenza por su notoria falta de rigor jurídico y que está provocando risas en la comunidad. Insólito que alguien haya demandado el porte libre y público de la camiseta de la selección. Veo ahora más camisetas de la selección que antes, siendo portadas con orgullo por los colombianos.
La participación del presidente en la campaña electoral es total y escandalosa. Estamos atiborrados de propaganda oficial por todos los medios de comunicación. Luego de la primera vuelta Petro habló con Oviedo, después invitó a Roy Barreras que en lugar de sumar hoy resta, y además desde el gobierno con incitaciones están utilizando a los estudiantes para protestas agresivas. Claudia López ya no cuenta pues su baja votación casi desapareció por cuanto su candidato a la Vicepresidencia se fue a las toldas de Abelardo. Hoy hasta los jugadores de la Selección de fútbol están molestos y se notó cuando el presidente fue a despedirlos. Los entendemos, pues Petro no fue generoso con el deporte y ni siquiera protestó cuando vándalos atacaron el bus de la selección. Faltan 2 meses para el cambio de poder. Si las minorías tienen derechos y deben respetarse, también las mayorías tienen derechos y deben ser respetados. Hoy sabemos cuáles son las mayorías en Colombia, el resultado de la primera vuelta es inobjetable y en la segunda se ampliará la ventaja para que no pueda ser discutida con engaños.
Ha llegado la hora de procesar toda la información y registrar el final de un gobierno que con presidente a bordo y ministros y funcionarios han intervenido abiertamente en política electoral. Entre las grandes cosas que se recuperarán con el triunfo de Abelardo y la llegada de las nuevas mayorías nacionales al poder, no solo será la seguridad y el sistema de salud y la economía, sino el respeto a la ley y las mejores relaciones internacionales con Países esenciales como Estados Unidos, Israel, Ecuador y otros. Petro ataca a Trump y lo acusa de intervención, pero no recuerda cuando fue a Nueva York y con un megáfono en un parque instó a la fuerza Pública de Estados Unidos a no obedecer a Trump.
Al nuevo gobierno llegarán los mejores, funcionarios de calidad y volverá a reinar el conocimiento, la altura de las decisiones, la responsabilidad en el mando, la igualdad en el trato regional y la unión nacional comandada por el nuevo mandatario de todos los colombianos. Esta es la gran ilusión con Abelardo de la Espriella.
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