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Sábado, 10 de octubre de 2026

EL EXQUISITO PALADAR DE JULIO ARBOLEDA

Marco Antonio Valencia Calle
Marco Antonio Valencia Calle
MARCO ANTONIO VALENCIA CALLE

 

Tomás Cipriano de MosqueraLa historia dice que 16 hombres nacidos en Popayán fueron presidentes de Colombia. Y una información así, de rapidez, suena impresionante, pero en letra menuda, la historia real es distinta porque muchos de ellos solo fueron presidentes por algunos días, sin tiempo para gestionar nada, y a ello le suman las cuatro veces que Tomás Cipriano de Mosquera repitió presidencia, y no aclaran que Julio Arboleda fue nombrado en 1861 presidente de la Confederación Granadina -como se le llamó a Colombia en un algún momento-, pero nunca ejerció porque un sicario lo mató de un tiro cuando iba camino a posesionarse.

Don Julio, era un tipo “buena muela” como decían en su época, pero como vivió en Europa sus años de juventud se proclamaba así mismo un “gourmet”, y explicaba: -gourmet es una palabra francesa que proviene de “gout” que significa gusto, y “met” plato de comida, o sea, una persona de buen gusto para la comida, don que se adquiere cuando uno se asume como patojo, porque patojo que se respete tiene buen gusto, habla bonito y sabe comer-.

Julio_Arboleda_PomboJulio Arboleda trajinó como abogado, periodista, diplomático, parlamentario, comerciante y militar. La historia lo recuerda con el mote de “poeta soldado” y de sus tareas como autor tenemos el poema épico “Gonzalo de Oyón” donde se narra que en épocas del fundador de Popayán Sebastián de Belalcázar, uno de esos bandidos españoles llamado Álvaro de Oyón, insurrecto de la corona, con un grupo de forajidos se dedicó asaltar y a someter pueblitos con la intención de fundar su propio reino. Pero cuando llegó a Popayán, encontró una sólida resistencia liderada ni más ni menos que por su hermano Gonzalo de Oyón, aguerrido caballero de pulcro proceder. La historia se pone tensa cuando Fernando de Belalcázar, hijo del fundador, se enamora de la princesa Pubenza, novia de Gonzalo y la obliga a casarse con él bajo la amenaza de matar a toda su familia. Años después, Fernando descubre a su mujer hablando con Gonzalo, entonces, loco de celos, va a su casa, mata a sus hijos y desaparece en la selva.

Julio Arboleda tenía malquerencias con su tío Tomas Cipriano de Mosquera. Pero un día por esos asuntos familiares se encontraron en un almuerzo, donde el general Mosquera trataba de impresionar a los comensales con su vajilla de oro, mientras contaba que solo la sacaba para invitar a la familia más cercana porque la chusma no iba a comer, sino a mirar la forma de robarse algún tenedor. Pero don Julio, con la intención de bajarle el brillo al general que cuando tomaba la palabra, no la soltaba y grosero ignoraba a los demás, en tono didáctico se ganó la atención de las señoras presentes: -En Europa aprendí que la palabra dieta no significa dejar de comer para bajar de peso; dieta viene del griego “díaita”, que significa “forma de vida” y es lo que una persona come de acuerdo a sus creencias y condiciones físicas o sociales-. Pero el general, que no era ningún pendejo en materia de ironías, metió baza: -Claro, dijo, para dar un ejemplo, la dieta de la religión hindú impide comer ajo y cebolla porque esos alimentos estorban para el desarrollo espiritual (denunciando así el gran afecto de su sobrino por el ajo). A lo que Don Julio, como le decían, le ripostó: -Y los mormones, que son muy inteligentes, no consumen alcohol ni café porque esas bebidas corrompen el alma, que deben estar limpias para Dios (y lo dijo justo cuando el general daba un sorbo de café).

José Hilario LópezOtro malquerido de Julio Arboleda, fue José Hilario López, quién siendo presidente sacó una ley para libertar esclavos afectando la economía familiar de los Arboleda, que tenían esclavos como todo el mundo por esa época. López, cansado de las quejas y columnas de prensa en su contra hizo encarcelar a don Julio para la semana santa de 1851. Entonces, las señoras que adoraban al poeta-soldado, “desfilaron” hasta la cárcel para llevarle alimentos. Y fue allí, en ese instante donde nació una tradición que hasta hoy tenemos: “la procesión de la comida para los presos, los Martes Santos en Popayán”; un singular desfile de comidas por las calles del sector histórico para exhibir la variada cocina caucana, llena de floridos aromas y secretos culinarios que se ofrecen a los privados de libertad.

Pero una broma del destino hizo que Julio Arboleda dañara su biografía y pasara a la historia como un hombre violento. Un día de 1861, ebrio de rabia, hizo fusilar en Popayán veinte liberales sin otro motivo que vengarse de Tomás Cipriano de Mosquera, que en el contexto de la guerra civil entre 1860-1862, ya había fusilado a siete seguidores de don Julio en Bogotá.

*Del libro: Cuentos gastronómicos de Popayán.

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