
El desprestigio afectó al Premio Nacional de Periodismo Digital

Antenoche, cuando terminó la transmisión en directo por redes sociales y YouTube del Premio Nacional de Periodismo Digital KienyKe.com me preguntaba, en íntimo silencio: si los bienes más meritorios que tiene el Periodismo son la credibilidad, la reputación y hasta el honor propio del periodista, ¿qué tanto de esto debería demostrar y esgrimir quien premia el ejercicio loable del Periodismo?
Colegí que… si quien convoca a un premio de Periodismo desconoce aquellos valores éticos del Periodismo, obviamente queda falseado lo que haga por el Periodismo, así social, política, económica y protocolariamente parezca trascendental o por lo menos, aceptable.
Para mí, esto fue lo que ocurrió la noche del 5 de diciembre en el Museo Nacional de Colombia, en la ciudad de Bogotá, donde se formalizó un reconocimiento a los mejores creadores de contenido digital en cada una de las categorías convocadas.
Me explico: el pasado miércoles 30 de noviembre se recibió en el correo institucional de la Red de Medios de Comunicación Proclama del Cauca y Valle la siguiente comunicación, que tuvo origen en el correo [email protected] suscrito por Anamaría Gómez León, coordinadora del Equipo Premio Nacional de Periodismo Digital KienyKe.comy destinada al director, el suscrito periodista Alfonso J Luna Geller:

Emocionado por la noticia, y teniendo en cuenta que http://www.proclamadelpacifico.com/ tiene sede principal en Santander de Quilichao, Cauca, luego de comprobar que efectivamente había sido seleccionado como finalista por el jurado designado, y sostener detalladas conversaciones con las coordinadoras del evento, Anamaría Gómez León y Vanessa Hernández, periodista de Kienyke.com, medio de comunicación digital, decidí viajar a Bogotá, así los gastos de transporte aéreo y viáticos fueran mayores que el premio económico anunciado. No importaba, lo significativo era el reconocimiento, la exaltación de la dignidad, el mérito enaltecido, las relaciones públicas, la imagen de Proclama y obviamente, la euforia natural de quien sería galardonado a nivel nacional en la modalidad del periodismo digital.

Pero resulta que no pude viajar. Tenía unas citas médicas que coincidían con el viaje. Seguí dialogando con las interlocutoras autorizadas:


Llegó el famoso día y los actos protocolarios, pero al final, mi nombre fue borrado, no apareció a última hora y la sorpresa fue del grupo familiar y de los amigos que seguíamos la transmisión. Algo extraño ocurrió…, me dejaron colgado de la brocha, dije sorprendido; ¡otro torcido, seguro! gritó uno de nuestros acompañantes. El hijo mayor llamó a la calma, eso no es nada, simplemente, te mamaron gallo, y eso es normal en la “cultura” que se impuso desde hace varios años en esta Colombia. ¡Le mamaron gallo al jurado también, dijo el otro hijo, desconocieron su decisión! Cálmense, dijo Dianita, felicítense y feliciten al periodista Erick Vargas Rivas, de esta casa periodística, quien resultó galardonado con el premio en la modalidad “Entrevista”: ¡Menos mal, felicitaciones!!!

Pasado el mal rato, y la feliz celebración con Erick, seguí pensando: ¿Pierdo la confianza en el Premio Nacional de Periodismo Digital KienyKe.com? Tengo motivos, porque no genera credibilidad y la credibilidad es como el respeto, ¡se gana! Y para ganar la credibilidad en el Periodismo, es necesario establecer las bases de la confianza. La credibilidad es el principal activo de los medios de comunicación y con mayor razón de quienes intentan premiar a los mejores del Periodismo, por lógica, debieran dar ejemplo de rectitud y transparencia. La construcción de una reputación sólida requiere consistencia. Esperaba que KienyKe.com actuara de manera responsable, que respetara derechos humanos. Pero esa es la “cultura” de ellos que nos afecta a algunos.
Bueno, este cuento me pasó antes de que llegara el día de los Santos Inocentes, que ya se acerca, habría caído de perlas el 28 de diciembre, pero a mí, se me adelantó, aunque el desprestigio afectó fue al Premio Nacional de Periodismo Digital.
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