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Lunes, 5 de octubre de 2026

El Cauca bloqueos, dobles calzadas y puertos

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El Cauca bloqueos, dobles calzadas y puertos
El Cauca bloqueos, dobles calzadas y puertos
Foto: Radio 1040 am
Felipe Solarte Nates

En una reciente reunión sobre los 100 días de su gestión, el gobernador del Cauca, Octavio Guzmán, alertó sobre la petición hecha al gobierno nacional por algunos gremios de transportadores y empresarios del departamento de Nariño, para que se le dé prioridad a la continuación de la construcción de la variante de Pasto a Mocoa, antes que a la doble calzada Popayán-Pasto, debido a los frecuentes bloqueos en la carretera Panamericana por parte de comunidades caucanas que exigen soluciones a sus necesidades, lo que les ocasiona multimillonarias pérdidas.

Es un llamado de alerta, pues, aunque el gobierno nacional y el presidente Petro han anunciado su compromiso de avanzar en la gestión para actualizar los estudios e iniciar durante su gobierno, por lo menos el crítico tramo Timbío-El Estanquillo, -surcado por la falla del Romeral, que causa continuos hundimientos y derrumbes en la calzada-, la presión de algunos gremios y dirigentes nariñenses puede influir negativamente en el desarrollo del proyecto, sí, ante limitaciones en el presupuesto nacional, priorizan una obra en detrimento de la otra.

La inquietud resurgió al leer en El Espectador, la columna de opinión “Lula en Bogotá”, de uno de los pastusos más influyentes, Armando Montenegro Trujillo, exdirector de Planeación Nacional y hermano de Santiago, actual director de la Asociación Colombiana de Administradoras de Fondos y Pensiones, Asofondos, fondos que también financian carreteras mediante las llamadas APP, Alianzas Públicas Privadas. Escribe Montenegro: “Lula y sus ministros pusieron sobre la mesa un ambicioso plan de proyectos de infraestructura para conectar a los países de América Latina. Colombia hace parte de dos de ellos: uno que conecta Manta en Ecuador con Leticia y Manaos; el otro, un corredor que parte de Tumaco, pasa por Pasto y Mocoa, y llega a Santo Antonio de Iça, en Brasil, a través del río Putumayo (este proyecto coincide con una vieja y frustrada aspiración del sur, por cuanto una moderna vía Pasto-Mocoa, que conecte con Neiva y las carreteras paralelas al río Magdalena, sería la ruta más corta entre Quito, Pasto y Bogotá, y evitaría los frecuentes bloqueos indígenas y derrumbes de la vía que atraviesa el Cauca)”.

Compartí mi inquietud con congresistas, políticos y funcionarios.

Por WhatsApp, me contestó fue el exgobernador y exsenador Temístocles Ortega, “la vía Pitalito-Mocoa y la variante a Pasto, está en ejecución. Fue contratada hace años. Se suspendió por problemas del contratista similares a los de la vía Popayán-Quilichao. Se suspendió y se reanudó igual que Popayán-Quilichao mediante la CESIÓN del contrato a otro contratista. Está en ejecución, independientemente de lo que está ocurriendo con los frecuentes bloqueos. Durante los 4 años como Senador de manera permanente estuve sobre estos dos proyectos que son hoy los más importantes que se ejecutan en el Cauca.

«También pendiente de la vía Popayán-Pasto cuyos estudios diseños se hicieron en 2015, al no contratarse había que tenerlos actualizados y ajustados. Diversos sectores han estado sobre estos temas y así hay que seguir hasta lograr que se contraten. Estos no son temas fáciles, se requieren recursos cuantiosos y la inequidad territorial en la asignación de recursos nacionales nos ha tenido ausentes de estas apropiaciones presupuestales. La vía ha sido un compromiso público del presidente (desde la campaña tuvimos con él estos diálogos sobre el tema), hay que aprovechar ese compromiso público para ejercer la atención y la presión suficiente hasta lograrlo”.

COMPROMISO REGIONAL

Lo ideal sería que las comunidades indígenas, campesinas y urbanas del Cauca se concientizaran de que por cualquier problema y búsqueda de soluciones no deben bloquear la vía Panamericana, debido a las enormes pérdidas que causan al transporte de personas y mercancías y, que del gobierno nacional, directamente apropiaran recursos o concesionaran por APP, ambas carreteras: la que conecta tanto a Pasto con Mocoa, -que también beneficia a Piamonte y habitantes de la baja y media bota caucana-; como a la doble calzada Pasto-Popayán, empezando por los 73 kilómetros de la variante Timbío-El Estanquillo, el tramo más urgente por razones geológicas.

Se debe buscar la unidad de la bancada parlamentaria, autoridades seccionales y gremios del Cauca, Nariño y Valle, pues mejores vías potencian la producción agropecuaria, industrial y el comercio regional, nacional e internacional; pero no se puede dejar avanzar la idea vengativa de algunos dirigentes y gremios de Nariño, de castigar al Cauca y al suroccidente debido a los bloqueos a la Panamericana, aplazando el inicio de la construcción de la variante Timbío-El Estanquillo y la doble calzada, que potenciará el desarrollo del suroccidente colombiano, comunicando a Pasto con Cali, en 5 horas, después que terminen la doble calzada Santander de Quilichao-Popayán.

Sería un salto para el suroccidente, el Pacífico y Amazonía colombiana, abandonadas en sus prioridades por sucesivos gobiernos que concentraron las inversiones viales del Valle del Cauca hacía el centro del país, los Llanos orientales, Antioquia y los puertos de la costa atlántica, descuidando al sur y el Pacífico, que además de comunicarnos por tierra con el Ecuador y el sur del continente, abre grandes posibilidades para potenciar el comercio con el Brasil y países asiáticos, los más poblados y urgidos de productos.

El ambicioso proyecto del corredor intermodal para el que el Brasil aportaría importantes recursos, -desde hace años promocionado por el ingeniero Gerardo Rosero Pantoja, egresado de UNICAUCA – comprendería la construcción de un puerto de aguas profundas en Tumaco sobre el océano Pacífico, y una vía férrea hasta Puerto Asís, que por los ríos Putumayo y Caquetá, afluentes del Amazonas, conectaría con el puerto Belem do Para, situado en su desembocadura en el Atlántico.

Combinando transporte fluvial, las mercancías brasileñas llegarían hasta Puerto Asís, donde construirían línea férrea hasta Tumaco. Desde ahí embarcarían las exportaciones de soya y otros productos del Brasil que evitarían pasar por el congestionado canal de Panamá en su tránsito hacia China y otros países asiáticos.

Para mejorar la competitividad del país, urge la construcción del puerto de aguas profundas en Tumaco, el Pacífico colombiano, para facilitar el arribo de grandes buques portacontenedores que pudieron pasar después de la ampliación del canal de Panamá. Se complementaría con el puerto de Buenaventura.

En el Ecuador ya casi terminan el puerto de aguas profundas en Posorja y en el Perú, cerca al Callao, construyen el de Chancay.

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Felipe Solarte Nates

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