
“Lo supremo en el arte de la guerra consiste en someter al enemigo sin darle batalla” Sun Tzu.
Un sabio chino hace cuatro mil años escribió un libro conocido como ‘El Arte de la Guerra’.
Obra de obligada lectura. La vida es una perpetua contienda, no sólo para los militares y guerreros sino para todos los seres humanos.
Tener éxito y alcanzar objetivos requiere un mínimo de teorías y orientaciones, sin las cuales el fracaso y la ruina son inevitables.
De ahí que la política, como estrategia para acceder al poder o mantenerse en él, es un asunto de suma importancia. Como en la guerra, se triunfa, se sobrevive, se pacta o se es inevitablemente aniquilado.
Estudiar el arte de la política es ineludible para entender los problemas del poder. Si no se conocen las tácticas, el arte de la maniobra, la pericia de los buenos conductores, la agilidad de los expertos y la “fuerza del león y la astucia del zorro”, se pueden cometer errores y torpezas.
«…que la esencia de la guerra es la rapidez. En otras palabras, se trata de tomar ventajas con respecto a otros que no están preparados”
Cuando un buen dirigente descubre que es la oportunidad, de acuerdo con las condiciones sociales, políticas y topográficas, no vacila en tomar decisiones velozmente.
Así mismo, debe saber que en los círculos tradicionales se asume “la guerra como el arte de destruir a los hombres y la política como el arte de engañarlos”, presupuestos que se deben conocer para no ser víctima fácil en las conversaciones o luchas confrontacionales,
“…cuando se viaja por un terreno difícil, hay que precaverse de un ataque por sorpresa”
En política hay que ser desconfiado, aún en los momentos en que todo parece estar tranquilo, sereno y despejado. Si se observa tranquilidad en los adversarios pueden estar preparando una emboscada. Delegue inspecciones y reconocimientos a sus más cercanos oficiales de enlace; de esta manera se puede conocer con más claridad si hay territorios minados y con dificultades.
“…que cuando usted trata de establecer un lugar de operaciones para su adeptos, busque lugares altos para poder observar al enemigo”
En el ejercicio de la política hay que permanecer con acceso a la información durante las veinticuatro horas del día. Duerma con un ojo. Como en la guerra, cuídese del espionaje, la política es conquista y protección de territorios, nunca pérdida de ellos, salvo que sea por razones estratégicas.
Escuche. Desconfíe. No descalifique la malicia. Una dosis de escepticismo es útil. La excesiva confianza es fatal. Prenda las alarmas si hay excesivos comentarios sobre su victoria o una eventual derrota.
Los competidores siempre se desplazan, pero tenga en cuenta que la ideología, las corrientes de opinión y las noticias también se mueven; observe las tendencias y desplazamientos de sus adversarios desde lo alto, desde el campanario.
Desde una torre se ve mejor. Si su centro de operaciones está situado en terrenos bajos y sus adversarios dominan posiciones burocráticas elevadas, quizá gozan de mejores ventajas, aunque no necesariamente deben condicionar su proyecto político.
“…averigua los planes del adversario y sabrás cuál estrategia será eficaz y cuál no”
Nada más certero, al terreno de la confrontación política no se puede ir sin conocer las estrategias del adversario, ni mucho menos desconociendo cuáles son sus tácticas.
Si emprendes una acción sin conocimiento de los métodos, instrumentos, planes de contingencia y técnicas de enfrentamiento que utilizan tus contendientes, tu enfrentamiento será desordenado. Al caos se llega cuando pretendemos inventar defensas cuando ya estamos políticamente cercados.
Averigua los planes de tu enemigo y podrás diseñar una estrategia para lograr su derrota o forzar su retiro.
Si desconoces sus habilidades, destrezas y mañas, estás en desventaja.
“…pertúrbalo y localiza sus pretensiones y el esquema de sus movimientos… ponlo a prueba y descubre los puntos en los que es fuerte y en los que es deficiente”
Si te percatas de su fortaleza seguramente no le darás cuartel sino cuando tengas la seguridad de estar bien equipado y dispones de mejores aliados y planes para doblegarlo. Ponlo a prueba primero. Utiliza toda tu artillería política cuando tengas la plena certidumbre de vencer.
“Conoce al enemigo y conócete a ti mismo y, en cien batallas, no estarás en peligro.”
“Cuando no conozcas al enemigo, pero te conoces a ti mismo, las probabilidades de victoria o de fracaso son idénticas”
“Pero, si subestimas a tus contendores, asumes posiciones prepotentes, recibes sin beneficio de inventario los conceptos de tus asesores y estrategas, desconoces todo lo de tus adversarios y todo de ti mismo” la derrota está a la vuelta de la esquina política. Hasta pronto.