El alcohol y la práctica deportiva
Fabio Arévalo Rosero MD*
Asociar el consumo de bebidas alcohólicas con la práctica deportiva debe partir de una premisa: cualquier cifra de alcohol afecta significativamente tanto el rendimiento como la recuperación del deportista. El alcohol siempre será una sustancia tóxica, con riesgos y como tal debe tratarse. Pequeñas cantidades de alcohol (a partir de 0,2 gramos de alcohol por litro de sangre) tienen efecto sobre diversas funciones neurofisiológicas influyendo negativamente en el rendimiento, la fuerza y la coordinación. La práctica deportiva precisa la total integridad de todos los sistemas orgánicos.
El etanol, presente en las bebidas alcohólicas, afecta el sistema nervioso, pudiendo provocar en un primer momento euforia y mayor fuerza, pero el efecto final es depresivo; es decir, mengua las capacidades del individuo para actuar ante cualquier situación y reduce los reflejos. Por otro lado, el alcohol actúa como diurético lo cual puede propiciar un cuadro de deshidratación durante la práctica deportiva, y debido a que su ingesta incrementa la pérdida de líquidos, también se produce un escape mayor de vitaminas y minerales esenciales para el adecuado desempeño deportivo como el potasio, magnesio, fósforo y calcio.
El etanol se absorbe rápidamente en el organismo (lo hace en el propio estómago) y obstaculiza el metabolismo de otros nutrientes al mismo tiempo que genera un efecto inhibitorio en la oxidación de las grasas, por lo cual, puede ocasionar un incremento de peso corporal indeseado a expensas de grasa. Pero así mismo cada gramo de alcohol produce siete kilocalorías, casi el doble de los carbohidratos. Entre otros de sus efectos negativos sobre el metabolismo, el etanol aumenta la degradación de proteínas, lo cual por supuesto perjudica la masa magra (muscular) del organismo.
El alcohol afecta a la hormona neurostrasmisora dopamina en etapa inicial provocando euforia y pérdida del miedo, único efecto que se podría considerar positivo para el deporte, pero que es muy transitorio y por lo tanto inútil. Otro inconveniente es la acción sobre los receptores gamma del cerebro, produciendo lentitud en las neuronas. Un efecto a tener en cuenta es la hipoglicemia (azúcar baja en sangre) por disminución de la gloconeogenesis hepática (producción de azúcar por el hígado), lo cual limita la obtención de energía.
Durante el post-ejercicio, el alcohol consumido, se absorbe más rápido y sus efectos aumentan porque el atleta está deshidratado y sin comer. Las bebidas alcohólicas incrementan la pérdida de líquidos perjudicando el proceso de rehidratación después del ejercicio, por su efecto diurético (aumenta la producción de orina) y no contiene la cantidad de sodio necesaria para retener los fluidos en el organismo. Además el alcohol influye en el metabolismo de los carbohidratos y por lo tanto, podría afectar a la reposición de las reservas de glucógeno del organismo. Por todo ello el alcohol puede retrasar el proceso de recuperación de tejidos dañados (músculos y tejidos blandos) durante el ejercicio.
El alcoholismo como tal, es una adicción altamente destructiva, tanto para la mente, como para todo el organismo en general, ya que atraviesa la membrana celular y por lo tanto afecta distintos órganos. El consumo prolongado y excesivo produce cambios patológicos en hígado, cerebro, músculo, corazón y puede llevar a la incapacidad y la muerte. Con los años, produce daño neurológico irreversible pudiendo llevar a la demencia alcohólica.
Por todas las razones expuestas, queda de manifiesto que el alcohol disminuye el rendimiento, reduce la fuerza y la potencia, y altera los movimientos normales requeridos para el adecuado desempeño físico. Asimismo, influye negativamente sobre la composición corporal de los deportistas al reducir masa muscular y aumentar la grasa corporal. De allí la importancia de educar a deportistas, dirigentes, médicos, entrenadores, comunicadores, etc. para que sepan los efectos del consumo del alcohol sobre el rendimiento físico y las alteraciones agudas y crónicas que se puedan producir.
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