Diplomacia y opiniones



Es muy extendido el concepto de que la diplomacia siempre es debilidad y diálogos sin pausa y sin resultados, pero resulta que diplomacia también es hablar fuerte y claro, con decisión y valor. Esta segunda posición es la que más comparto pues siempre he creído que expresar con transparencia, pero con claridad y vigor los pensamientos y acciones, produce más resultados que una diplomacia retórica y débil.
En materia de consecución de la paz es importante desde el principio hablar con contundencia y claridad, fijando líneas no transables y haciéndoles ver a las otras partes las consecuencias de malas, dudosas o confusas respuestas. En estos aspectos de búsqueda de la paz hay que distinguir sobre los pasos de preparación, pasos de iniciación y luego la gran dirección del proceso, sus conclusiones, ajustes, acuerdos y después gran decisión para su realización.
Con motivo del acuerdo que puso fin a la guerra entre Israel y Hamás se han desatado diversas reacciones que estaban previstas. Los sectarios de siempre, ante el gran triunfo de una diplomacia fuerte y vigorosa del presidente de Estados Unidos, corrieron a buscar con esfuerzos dignos de mejor causa, los posibles errores o dudas en los postulados del tratado. Ante la realidad del benéfico resultado no tuvieron otra opción que reconocer el acuerdo, pero con las salvedades de siempre y con la utilización de la preposición: “pero”. Además, ideándose en su imaginación trabas y obstáculos “que pueden ocurrir”, solo con la intención de desvalorizar el acuerdo y enviar mensajes equivocados al mundo y a la juventud. Por el otro lado estamos los optimistas y partidarios de verdad de los acuerdos de paz.
Qué alegría por las vidas salvadas cada minuto que transcurre en paz y por eso nuestros votos son para impulsar y consolidar el convenio.
No se puede descartar que haya de lado y lado quiebres específicos que alteren la tranquilidad, pero esperamos que todos esos problemas sean superables y se mantenga el acuerdo. Incluso si se realizan ataques aislados o rompimientos parciales del cese al fuego no se puede tirar al traste el convenio sino persistir en reacomodar o imponer soluciones efectivas.
Ahora se ha retomado el proceso para también finalizar la guerra de Rusia y Ucrania que ha causado tantas muertes y destrucción y ha puesto en vilo la paz mundial desde sus inicios hace varios años. Ya volvieron a reunirse el presidente Trump y Zelensky de Ucrania e incluso se suspendió de momento la entrega de cohetes Tomahawk de parte de Estados Unidos a Ucrania para esperar los resultados de la nueva reunión de Putin con Trump que se realizará en Budapest en las próximas semanas.
Volviendo a nuestro Continente observamos a Maduro de Venezuela cada día más acorralado y sicológicamente lleno de ansiedad y nervios. Es que tener frente a las costas de su país a una parte importante de la Armada americana y aviones sobrevolando muy cerca de su territorio tiene que producir angustia y temor. Además, hay una recompensa fuerte en dinero, que coloca bajo sospecha a porcentaje grande de personas e incluso de colaboradores ante la tentación por la gran cantidad de recursos en juego. Tiene que estar Maduro sospechando de todos, hasta de su círculo más cercano y esto tiene que aumentarle su ansiedad y angustia. Y si faltaba algo más, llega el premio Nobel de Paz para María Corina Machado la líder de la oposición venezolana y esto si coloca al presidente en una situación de total desventaja ante las denuncias que durante todo el tiempo ha expresado María Corina sobre los resultados de las últimas elecciones en Venezuela sin que Maduro haya podido presentar las actas auténticas de elección.
Tenemos entonces una diplomacia actuando con diversos niveles de graduación y a la vez unas demostraciones de presencia real y efectiva de posibilidades de acción y todo esto acompañado de opiniones, comentarios y mensajes de todos los lados en la ruta final de conseguir la paz ansiada por la humanidad.
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