DIOSELINA CARACAS MINA (107 años)


Muchas personas me han preguntado, quien es Dioselina Caracas Mina, la venerable anciana que el Concejo Municipal de Cali, a petición del concejal Juan Carlos Olaya, condecoró en ceremonia especial en el Centro Cultural de Cali, con la máxima condecoración que otorga la ciudad, en categoría oro. En el evento Mueres Vallecaucanas de Honor la semana pasada en un acto especial al que asistieron la representante Guillermina Bravo Montaño, la concejal de Bogotá Gloria Stella Diaz, y el diputado Ramiro Rivera Villa. Aquí va un resumen de su vida:
DIOSELINA CARACAS MINA Y EL DULCE DEL MANJAR BLANCO

Dioselina nació en 1910 en Buenos Aires, Cauca. Desde los 10 años aprendió de su madre y su abuela la cocción de un dulce de leche que los afrodescendientes esclavizados y sus descendientes preparaban a base de leche, panela y arroz molido, al que llamaban CASABE. Con la consolidación de la industria de la caña de azúcar en el Valle del Cauca, la panela fue reemplazada por el azúcar en la preparación del mencionado dulce, pasando a llamarse DULCE MANJAR BLANCO, el cual se convirtió con los años en la dulce insignia del Valle del Cauca.
Dioselina Caracas emigró a la ciudad de Cali a los 14 años, y entró a trabajar como empleada del servicio doméstico de varias de las familias más prestantes de la época, donde fue muy apreciada por sus artes culinarias y en especial por la preparación del dulce Manjar Blanco, razón por la cual sus servicios eran muy apetecidos en la alta sociedad de la época de los años 20 y 30 del siglo pasado.
A los 20 años conformó su hogar en Robles, Valle, allí nacieron sus 9 hijos, y donde desarrolló la actividad económica de toda su vida con la que logra criar a toda su extensa prole: preparar el dulce Manjar Blanco, para comercializarlo en Cali.
Dioselina Caracas vendía los mates de dulce en una mesa que le permitían colocar muy bien adornada con finos manteles blancos que le habían donado las damas de la alta sociedad a las que ella había servido, y ella muy elegantemente vestida, adelantándose a la época y a la legislación sobre manipulación de alimentos, usaba tapabocas. Esta venta estaba ubicada en los andenes de la calle 12 entre carreras tercera y cuarta, lugar donde con el tiempo funcionaría el Banco Central Hipotecario.
Para atender la creciente demanda, Dioselina debía preparar su dulce dos veces por semana, razón por la cual decidió trasladarse definitivamente a la ciudad de Cali, con el fin de aminorar costos.
Tenía Dioselina como clientes sempiternos a los miembros de era la familia Rizo, muy prestante de la época, dueña de una de las haciendas ganaderas más grandes de Jamundí, que le proveían de leche para preparar el dulce; eran los dueños de los terrenos que hoy conforman el barrio Las Américas de la ciudad de Cali.
Cuando los Rizo se enteraron de las intenciones de Dioselina de venirse a vivir a Cali le dijeron que ellos le vendían un lote en el naciente barrio de las Américas, a un precio muy cómodo y que se los fuera pagando en Manjar Blanco, dulce al cual eran casi adictos. Quedaba por resolver el problema de la construcción, que fue resuelto por los empleados del Banco Central Hipotecario: desde el gerente para abajo, hicieron la proyección del crédito, le consiguieron maestro de construcción etc. para que la negra Dioselina pudiera tener su casa propia, pues consideraban que una persona que preparaba tan bien un dulce con el cual se identificaba toda la región era merecedora de que el Estado la apoyase con todo.
En la década de los años 70 el periodista cubano José Pardo LLada, nacionalizado colombiano y de una amplia sintonía y popularidad en Cali y en el Valle, se inventó un evento al que le llamó PRIMER FESTIVAL DEL MECATO VALLECAUCANO. Cocineras y maestras del arte culinario de todos los rincones del valle se presentaron a este concurso, y por Cali concursó con su dulce Dioselina Caracas. El veredicto de los jurados fue unánime: Dioselina Caracas, indiscutible vencedora con la preparación del manjar blanco.
Dioselina hasta los 90 años preparaba su dulce, que ya no vendía frente a la sede el Banco Central Hipotecario, pues ya su hija Noralba era la distribuidora.
El mérito pues de Dioselina Caracas, no solo es haber llegado lúcida a la edad de 107 años que acaba de cumplir, fue haber sido una de las pioneras en la producción, comercialización e industrialización del dulce insignia del Valle del Cauca, que le ha dado renombre en el mundo entero, producto de la tradición de sus ancestros, y que constituye uno de los grandes legados que los afrodescendientes le han dado a el Valle del Cauca, y a Colombia.



