DIME CON QUIEN ANDAS Y TE DIRE QUE HABLAS

La mayoría de las personas jamás pensarían que aquellos con quienes nos relacionamos pueden influir sobre nosotros, lo asumen cuando se entienden que su léxico ha cambiado positiva o negativamente.
¿Asunto social, cultural o académico? Alguien que no es originario de cierto país puede sentirse influenciado por los modismos representativos del mismo, dejando atrás los de su propio país y no lo hace con el fin de alardear conocimientos al apropiarse de ellos, sino porque los necesita como medio de comunicación, para hacerse entender sin tener que acudir a un diccionario o recurrir a explicaciones que pueden dejar a los demás igual de confundidos.
Algo similar ocurre al reunirnos con personas de diferentes clases sociales. No se menciona el tema de manera discriminativa pero ese léxico manejado según nuestro nivel académico, hace que usemos un lenguaje más cotidiano para poder acercarnos a ellos porque al usar términos académicos no lo entenderían. Existen personas que lo hacen porque en realidad tienen conocimiento o simplemente utilizan términos rebuscados para dejar en claro que no están al mismo nivel intelectual. La realidad es que vivimos en una sociedad tan marcada por los estereotipos, que terminamos preocupándonos por lo que hablamos, pensamos, por cómo actuamos e incluso cómo nos vestimos. Si no cumples estas exigencias terminas convirtiéndote en una persona selectiva y egoísta. Si habláramos por ejemplo de una tribu indígena llegaríamos a la conclusión que ellos usan las herramientas de comunicación para expresar sus conocimientos acorde a sus necesidades o condiciones sociales. Algo que no nos los hace ser mejores o peores personas y esa élite de intelectuales llamados en realidad “académicos” aunque suene ilógico es necesaria también para insertar procesos culturales en una comunidad.
“No se trata de ser intelectual, sino de querer aprender”.
El entorno social, cultural y académico ejerce tanto poder sobre nosotros que se convierte algunas veces en nuestro reflejo, en una necesidad para comunicarnos con otros, para expresarnos de la manera que consideremos adecuada porque las verdades absolutas no existen.




