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Jueves, 1 de octubre de 2026

DILEMAS DEL SENTIR HUMANO QUE FLUYE BAJO EL EFECTO MARIPOSA

Dilemas humanos bajo el efecto mariposa

Imagen por: https://chatgpt.com/

MARIANO SIERRA
MARIANO SIERRA

Por la protección del mundo, del hombre y de la existencia humana, no podemos seguir viviendo en un mundo, una vida carente de sentido por falta de amor propio. El efecto mariposa se conecta con los procesos políticos de la izquierda a favor de un pueblo que viene inspirando justicia y paz; pero otros contradictores germinan el caos, deformando la realidad, desacatando lineamientos basados en explicitudes personales que van a penetrar en aleteos que cambian el cursor del viaje.

Revisemos, entre tópicos y utopías, este aleteo que se aplica en toda la vida humana, dinamizando el sentir progresista, permitiéndonos cambios donde los pensamientos toman cuerpo con el mundo y sus sistemas, con una alternancia radical. El aleteo mariposeal lleva a la masa a moverse entre laberintos, alternando la historia para lograr los objetivos, abriendo razones y sinrazones geopolíticas impredecibles en un mundo de poderes que se interconectan, donde fluyen los efectos para dar acciones desencadenantes, cual tornados, creando contradicciones reaccionarias.

El hombre trasciende, el mundo se transforma. Vivimos invirtiendo los valores porque eso parece ser el sentido de la vida. Ante la subversión de los valores, las ataduras del esclavismo, la libertad y el gran designio sucumben, impidiendo el desarrollo humano y social que viven atrapados tras los imponderables mitos y logos de un conocimiento indisciplinado que se vuelca con furor ante una visión apocalíptica y una práctica clásica de irresponsabilidad social, como dejar una herencia sin testamento.

Nadie se basta a sí mismo. Cualquier compromiso o propósito solo se alcanza cuando se hace para y con relación a los demás, bajo unidad comunitaria. Aprender a vivir es aprender a servir al prójimo. La vida tiene sentido cuando no nos dejamos llevar por el poder, cuando dejamos de atesorar bienes, cuando somos justos y solidarios, cuando hacemos gestión social para cumplir con el bien común, con sentido común. Dícese que lo esencial es invisible y captable. No más aconteceres humanos donde se ideologice falsamente con apariencia de verdad, enrutando la vida en un sosiego, recuperando el sentido con economía práctica y un pensar crítico, buscando el sentir de lo fundamental en la realidad presente, en el corazón del hombre libre y sin odios.

Poder, poder protagonista de los grandes males. Al respecto, la historia nos enseña que los griegos, poseedores de grandes principios, con sus afectaciones también, precisaban que quien ostentaba mucho poder era catalogado como un peligro para la sociedad. Somos víctimas de malquerientes y connotados hombres públicos que, detrás de sus máscaras y vestiduras, orangutanes de la política, viven engañando al pueblo con bellas palabras, con adornados discursos, con gestiones y hazañas de barbarie política y social, con oposiciones carentes de todo fundamento humano.

Muchos holgazanes del poder son típicos ejecutores de criminalizar sus posturas bajo fantasías y mitos, bajo el engaño miserable para mostrar realidades fuera del contexto histórico. Esos mitos sociales y políticos son el aval de las mentiras que, si tuviéramos un control de justicia, tendrían nuestras cárceles llenas de estos gobernantes, profesionales de los carteles de la política y el narcotráfico. Y, sin odio, paredones se alzarían para que la justicia obre con ardor mirando el pasado. Esta corrupción nos lleva a plantear que la constituyente tiene el bastión para desblindar la Constitución de tanto vicio, como un imperativo democrático. Esta sugerencia no merece mucho debate; basta proceder a una reforma o hacerlo por la vía más expedita posible, sin tanto preámbulo. Tenemos que detener el mercado de la corrupción, eligiendo los mejores y de mejor perfil por los medios donde los políticos no metan sus narices. Todo bajo un pueblo que se mueve al compás del giro de las mariposas, que nos enseñan sus efectos e inteligencia de una naturaleza, filosofía de la vida.

Estamos ante un mundo donde hay razones y sinrazones. La traición, y con ella, se juega a la democracia, aprovechando sus prejuicios. Esto es que el humano siempre quiere sacar ventajas, haciendo uso de entramados y tramoyas para violar todo derecho. Caminar con la verdad es trazar horizontes de humildad y señorío. El que se engrandece será humillado, y el humillado será engrandecido. No hay nada en la razón que no haya pasado por los sentidos. Que siempre seamos uno, razonables, para que unidos construyamos vida en imposibles, defendiéndola como en Gaza, Ucrania, África, América y todos los pueblos que viven la saturada orgía genocida.

¿Dónde está el mundo que, impávido, ve matar a niños, mujeres y ancianos; que ve morir a niños por falta de comida, carcomidos por el desespero y el insaciable deseo de mitigar su angustia de muerte? Ningún país ni organización mundial mueve sus estructuras sociales para bloquear a los países generadores de holocaustos que, haciendo uso de las migraciones, desplazan a los sin tierra y sin trabajo por todo el mundo como si fueran cosas, cavando su propia sepultura en un dirimir mariposeal.

La tierra fértil no es una ilusión, ni ficción ni utopía. Es el lugar donde se siembra para cambiar y cosechar, bajo la fuerza del Cristo del Gólgota. ¿Qué hacer? Mucho. Siempre estamos esperando para hacer algo, para ser, porque somos unas semillas que nacen y crecen en cualquier lugar, en capullos producto del amor, para luego morir de pie, jamás arrodillados. La vida es subversiva, desobediente bajo poesías y batallas, allá en los umbrales donde la rebeldía se da y se hace fuerza social. El evangelio de la vida no es otra cosa que desarrollarnos bajo principios sociales que reivindiquen al hombre para ser; ser en la rebeldía activa dentro de una esperanza, no de esperar poseer, sino de darnos un carácter de libertad para un hombre nuevo, para una nueva biofilia en una sociedad de la reforma, sobre la base de políticas sociales concretas.

Redescubrir la historia es y será tarea progresista para el cambio, con su asidua crítica investigativa, estableciendo el carácter histórico de aquellas gestiones sociales que tuvieron su sui géneris en la colonización, que siguió su catastrófico viaje hasta nuestros días, donde un nuevo horizonte hizo presencia con luz propia. Esos momentos estuvieron llenos de codicia y, en los inapropiados tiempos, la gobernabilidad solo entendió una dinámica personal de codicia y bajeza que el sentir de las alas nos fue llevando por senderos predecibles, como las cumbres borrascosas.

La complejidad que vivimos es un efecto mariposa histórico. Es un proceder que debemos revisar para determinar qué hubiese sido lo más significativo, si valió la pena el esfuerzo emancipador, si nos dejamos llevar por las emociones de la descolonización. Lo cierto es que quienes quedaron en las huestes de la nueva estructura no captaron o no tuvieron la visión de los hechos ni del nuevo devenir, pensando solo en sus propios intereses. Al no poder llorar sobre leche derramada, es deber afrontar las circunstancias, luchando por la defensa de la vida y el país de la belleza, en aras de derribar las barreras capitalistas neoliberales y las brechas que impiden restaurar al país con una toma de conciencia revolucionaria, resistente, con el sentido social y su praxis para comprender los impactos de un mundo bucólico, cual paroxismo político que captura los hilos conductores para abordar los malestares que Freud nos enseñó y que Marx consolidó en su materialismo histórico.

El asombro de la complejidad, unido a las adversidades, nos lleva a la codicia para llevar a cabo las polímatas vivencias, génesis de la perplejidad y del cómo los nuevos órdenes asumieron el cotidiano devenir que llegaba y que hoy vivimos dentro del más horrible cataclismo, avalado por un narcotráfico político y social que busca gobernar. La razón y la praxis abordan para determinar cómo las formas de la capacidad humana desafían y se enfrentan al mundo, derribando fatalismos y saberes, parodiando culturas, donde brotan los signos sabios de la naturaleza, el amor social, que se mueve cual jaguar al lado de sus hermanos sintientes, todos llenos de metáforas amorosas.

No callar, ser consecuentes con las circunstancias a que el mundo nos somete con su juego seductor, es entender y hacerle frente a la vida para denunciar a quienes gobiernan bajo conceptos epistemológicos y corruptos. Somos sujetos del mundo y del amor y, como tal, la tarea del cambio cae sobre todos, despojándonos del espíritu secular a que nos han sometido. Renunciar es una indigna decisión. No se puede vivir de espejismos y simulaciones de la realidad, eludiendo propósitos. Siempre hay un qué hacer. Alguien escribió diciendo que el hombre es un rey cuando sueña y un esclavo cuando piensa. Siempre queremos ser amos, pero dejamos cerca la aptitud de esclavos. Ya sea que la génesis del mundo sea de un creador o un rector, el hecho es que hay un devenir mariposeal único del más allá histórico, con objetivos multilaterales que socavan el orden y los sueños de una nación llena de ilusiones sin futuro.

La complejidad humana es una declaración de guerra que requiere una orientación antropológica simple, sin tapujos. Marx facilitó este devenir, afirmando que el mundo de la ciencia, de la naturaleza y el hombre van unidos, atacados por una política perversa que desconoce el referente económico, base de una sociedad estructurada que fija valores sociales frente a metas ideológicas de origen irracional, que plantean problemas sociales y políticos, desvirtualizando cualquier transformación que ofrezca mejoras de vida para el hombre, porque, como dice el profeta: “Todavía hay esperanza para todo aquel que está entre los vivos”, viviendo para la liberación.

Lo complejo humano está contenido en una serie de circunstancias del tiempo y el espacio, cuadros de un homo faber, fronteras económicas, convenios que el hombre concibe en su praxis social de acción transformadora para cambiar el mundo ante una explotación capitalista, bajo la mirada de Marx y su filosofía, sin miedos, sin las patologías de la sociedad de consumo que seducen en negación por causa de las injusticias sociales, de gobiernos donde la ley es patrimonio de reyes magistrales.

La humanidad contempla, con evidencia profunda, el movernos como los capullos, lo que hace reflexionar sobre la conducta del hombre que, alienado y oculto por una tecnología secular destinada a servir intereses de hombres y regímenes atroces, azota pueblos bajo dimensiones de violencia de múltiples formas. Estos virajes representan el derrumbe de las hegemonías imperiales ante el devenir histórico de la rebelión de los pueblos, los débiles marginados, que emergen bajo hechos sociales y políticos y un medio ambiente en colapso, que se une a la transformación, a la que todos estamos comprometidos en sacarla adelante, recortando poderes narcos y abusos partidistas.

Aprendamos de la historia, investiguemos los errores constitucionales con el poder del pueblo, en estos momentos de efervescencia progresista, buscando hacer justicia con condiciones óptimas y democráticas de una constituyente, porque no podemos seguir con el prejuicio obstinado de unos poderes obsoletos, caprichosos, reino de una impunidad y de una fallida gobernanza que desconocen el sentido común, la razón, los principios y la filosofía social que camina en un paraíso corrupto e imperfecto, ante un progresismo incomprendido que el efecto mariposa transfiere con su dinámica sutil.

Vivo la vida en el soplo de la creación, desde donde observo el efecto mariposa renaciendo con las políticas de Dios, luego humanizado en un proceso de concepción disipador apocalíptico que apacigua el pasado con juicios infalibles y una justicia de amor propio que hunde sus raíces en la irracionalidad humana, donde pertenece la política y el hombre social, concepto que vivimos y que nos queda como existencia.

Perdonen, lectores, si el tema se toma más de lo de siempre, pero la realidad lo amerita para comprender lo vivencial del momento, clave para entender nuestro futuro, tal como el efecto mariposa nos lo predica con sus alas de colores, como las mariposas amarillas de García Márquez, que nos mostró su giro en el país de la belleza.

El efecto mariposa llega a todos nuestros confines, modificando el complejo sistema geopolítico y su arraigo capitalista. Este efecto ronda y su aleteo previene el ambiente, llegando a encadenar grandes proporciones de aversiones genocidas y una diversidad de absurdos engañosos. Toda cultura se sitúa en la misma esfera del efecto, cambiando el decurso, su viraje que va en un eterno divagar, cual agujeros negros del horror cósmico. El ser también hace parte del efecto como conductor del orden, donde acciones variables dinámicas dan razón de la dinámica que toma el efecto.

La moraleja del efecto no tiene conclusiones, pues sus efectos van fluyendo en la dirección constante que toma el aleteo y el giro social sobre el entorno. El efecto es tan variable como imposible de predecir y su nombre se da por el horizonte de predicciones. Dícese que este efecto es pensado y el aceptarlo se determina por el continuo movimiento. Saberes ancestrales enseñan que la mariposa simboliza cambios por su creciente volatilidad y su adversa libertad para desarrollarse. Algunos autores señalan, en el existir, una metamorfosis de resurrección y transfiguración, ofreciendo un sentir de transformación.

En profundidad, el efecto mariposa conlleva a la violación de la ley en sus distintas formas cuando se aplica la justicia por los distintos jueces y órganos de control. Estos alcances también hacen referencia a actos institucionales por aquello de las contradicciones ante los efectos sociales y políticos, cambios en el orden social que modifican procesos diversos del sistema. El efecto mariposa, generador de caos, es un movimiento también externo, desintegrador de cambios, con la participación de países y algunos movimientos políticos, todo dirigido contra el cambio. Todo efecto político de la mariposa es satánico, alimentado por el fascismo normalmente y partidos de oposición vinculantes, cuyo ánimo destructor no tiene límites, ni espacios ni tiempos.

El acontecer existencial vive la aurora boreal donde florecen las realidades, pero también los malestares que atrae el devenir de la historia, descongelado por la rebeldía del pensar del pueblo, que nos permite capturar los sentidos de quienes se movilizan conectados con el aleteo y los conceptos del mundo que vive una filosofía inacabada. Entiéndase que el efecto mariposa es un elemento con muchos hilos conductores sociales y políticos, élites y grupos económicos con un alcance diversificado criminal que vuela en todos los ambientes y esferas públicas y privadas, bajo unas conductas activistas que menoscaban el giro democrático institucional como de sus agentes depravados, que mueven réditos que comen como un cáncer.

El efecto mariposa demanda del mundo y de la sociedad, porque nunca se ha accedido a políticas de justicia social. Nos hemos dejado llevar por unos dilemas devastadores por los cuales circulan muchos efectos que impiden transformar. El dejar llevarnos por los círculos concéntricos, sin aliento ni alas revolucionarias, cuestiona la realidad. Escribo para que todos reaccionemos, para sobrevivir, dando vida al sentido común que muchos sintientes no conocen. Todo esto, para hacer algo de sí; jamás estamos destruidos para cruzar los destinos, para revolotear por todos los entornos, siempre en la mira de encontrar la ruta y sus propósitos, sin perder el vuelo y el sino de la vida.

Los efectos están llenos de poder creador cognitivo para hacer lo que hay que hacer, no por ser lo que somos, por nuestra incoherencia y falta de vuelo. Todo aleteo tiene una señal: es evolutivo, es creativo, es enunciativo, es de acción en lo material y lo espiritual, es asociativo y productivo. Metáfora.

El aleteo de las mariposas puede provocar, en cualquier lugar del mundo, una gran catástrofe. Todo cambio altera para el más acá y el más allá, siempre moviéndonos hacia el cambio con amor que anuncia predicciones, porque el efecto mariposa significa amor que transforma nuestras vidas.


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Mariano Sierra S.

 

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