EN EL DÍA DE LA AMISTAD



El día de amistad puede ser visto como un pretexto. Un invento del sector comercio. Un embeleco de los tiempos modernos o un síntoma de la soledad en este tipo de ciudad global. El hombre y la mujer de hoy necesitan volatilidad, acción, movimiento, algo que hacer para no quedarse en casa. Salir corriendo para dar la sensación de que algo útil y social se está haciendo.
La amistad hoy en día se ha vuelto un objeto no solo útil sino del todo necesario. Las relaciones formales del matrimonio se han ido perdiendo. Y, entonces, se tiene que acudir a un sucedáneo que lo reemplace. Ese placebo para estar ocupado lo encuentra en la amistad. El amigo, la amiga es un objeto que llena la necesidad de comunicación. Ellas también son fruto de esta descomposición social de la ruptura de las pequeñas sociedades que nos legaron las civilizaciones primitivas.
Cuanto tiempo demoró el mundo en dar forma a los clanes, a las sociedades patriarcales, a las familias nucleares en las cuales el hombre era el centro y ejercía la primogenitura y la mujer la esclava. Luego vino el modelo de la familia romana. Más hierática, más judaica, más sagrada. Era un legado divino que concedía el mando al paterfamiliae y lo demás era su dominio.
Esa época parece que ya caducó. Ya el matrimonio está en crisis, es obsoleto y casi ridículo. Duran «lo que el caramelo en la puerta de una iglesia», dice el vulgo. Casarse es apenas una ceremonia. Comprarse el vestido de gala, contratar el club y la orquesta, pasar la noche de bodas en país extranjero y adiós, recuerdo de boda. Casi llega a ser una boda de desangre y malos recuerdos.
El vacío lo viene a llenar este otro gran invento de los almacenes, de cadena, multinacionales. La fiesta del día o mes de la amistad. Se piensa de inmediato en el regalo al papá, a la mamá, a la sobrina, al amigo, la amiga o más que amiga. Y recuerda uno, entonces, al bueno del poeta Pombo. Salió Rin Rín, con desenfado a encontrarse con quién compartir el regalo. ¿Será una reunión, un almuerzo, un regalo envuelto en celofán y cintillas de colores, como estilaban los enamorados de hace 50 años? El caso es que nadie quiere quedarse en casa haciendo el oso de no salir a celebrar el día y a encontrarse con sus amistades.
La amistad, pues, es un placebo. Un tapa rotos del amor, un espantapájaros donde se ondean banderas de conquistador en un terreno en donde no hay «guerra» ni botín que sabe a amor envejecido o sostenido a duras penas. Por alardear.
Atardece en el país de las fiestas a control remoto. En Locombia cada mes tiene su razón de ser. Cae la Navidad, el Año nuevo, la entrada a los colegios, el día del Padre, el día de la Madre, las vacaciones de Julio y de San Valentín. Había que gastar, nos dijeron los grandes comerciantes y multinacionales. Porque hoy era el día de la Amistad. Y… zape, que se acabó el año.
16-09-17 5:05 p.m.



