La cita esperada cada semana es para los viernes en Popayán. Sin falta, el corazón del uno o del otro se agita mientras recorren el camino al lugar pactado. Al llegar las puertas se abren y dentro, no solo se respira poesía, sino esa sensación de estar en el lugar en el que se debe, en el que se quiere.
Leidy Cruz – Redacción Popayán
Son las 3:00 p.m en el reloj del fondo de la cocina. Es entonces hora de levantarse de la silla y tomar los elementos necesarios para salir. Una distancia del sur de la ciudad al centro de la misma. Cualidad de las ciudades pequeñas: se llega con mayor facilidad al destino.
En el trayecto se hace necesario cumplir con unos pendientes. Son las 4:30 p.m, media hora de retraso para llegar al lugar.
En medio del frío propio de una ciudad en la que llueve y hace sol el mismo día, camina hacia las instalaciones del campus universitario: Corporación Universitaria Comfacauca Unicomfacauca.

Ingresa, recorre unos cuántos metros y gira a la derecha. Ahí está el estudio de televisión. “Con voz de fatiga / golpea la puerta / Como si nunca se hubiera abierto / Los sonidos se repiten multiformes / opacos y sombríos” – Matilde Espinosa)
Justo en ese lugar se reúnen cada semana los integrantes del Club de Lectura Matilde Espinosa. Jóvenes de diferentes lugares de la ciudad que llegan con el único fin de compartir la magia de las letras.

“Es un proyecto que nace de amantes de las letras, de la poesía, que nace desde el alma y desde la música interna que tiene cada uno de nosotros, porque todos tenemos la capacidad de crear, la posibilidad de construir” expresó Diego Román, docente del Programa Comunicación Social en Unicomfacauca y quien guía el Club.
Entra al estudio, se sienta y se deja llevar entonces por la lectura que hace cada una de las personas presentes en el lugar. Leen con una entonación que le llama la atención, que le agrada, que la transporta a los tiempos arrojados por las páginas de los libros que comparten allí.

Es evidente que un gusto por la poesía caracteriza a los integrantes del Club que lleva por nombre el de la poeta colombiana Matilde Espinosa, quien hubo de nacer en el Cauca y de morir en Bogotá en marzo del año pasado, a sus 98 años. “Quisimos hacerle un homenaje y resaltar su fuerza, su resistencia, ese liderazgo como poeta, se le conoce como poesía social, nos parece de vital importancia que toda su obra haya crecido en Popayán. Es importante rendirle ese tributo a la mujer”, enunció Román.

Los escritos saltan de un lado del salón al otro, algunos no solo leen, otros saben de memoria el poema favorito del escritor que en esa sesión han querido compartir. Percibe cómo ese es un espacio que va más allá de la academia, es un espacio al que esas personas van por gusto, en el que pueden compartir sus ideas, sus escritos, incluso sus miedos.
Salomón Rodríguez, decano de la Facultad de Humanidades, Artes, Ciencias Sociales y de la Educación Unicomfacauca, contó cómo la iniciativa del club de lectura surgió gracias al apoyo de la Vicerrectoría Académica y de la Facultad de Humanidades Artes, Ciencias Sociales y de la Educación, con el objetivo de incrementar la lectura y la escritura, no solo de forma académica, sino también recreativa y cultural, de modo que permitiera mejorar las habilidades en torno a ellas. “A través del Club de lectura se integran diferentes visiones, pensamientos y acerca la literatura y la poesía” señaló.
Dentro del Club de lectura se encuentran personas de diferentes instituciones, edades y contextos sociales, “pero todos unidos por un mismo amor a la lectura y a las buenas letras” afirmó Rodríguez.
Se abre incluso un espacio para la música, para escuchar la recomendación de una de las integrantes, una dama que da a conocer las razones por las que gusta de un escritor y el cómo se enlaza con una pieza musical. Como ella, también está Sara Garzón, quien manifestó sentir un gusto por la poesía desde que tiene razón de ser, un gusto heredado quizá de su abuelo quien escribía mucha poesía. Sara hace parte del club desde hace 6 meses y encontró en él un espacio para compartir sus escritos, esos que no le mostraba a nadie.
Por su parte, Laura Daniela Ortiz describe el Club como un espacio acogedor para quienes les gusta leer o escribir e invita a otras personas para que puedan asistir a contar acerca de sus escritos, a dar a conocer a sus autores o a aprender de otros escritores.
En el Club no solo hay poemas, música e historias, también hay miedos, a leer para los otros, a alzar la voz cuando se es nuevo, a no entonar como se supone que se debiera hacerlo. Pero para ello están ahí, para compartir todo eso que tienen dentro. “Las palabras pueden ser algo peligrosas, pero también una gran virtud para el hombre y podemos también sanar, porque el arte sirve para sanar” aseveró Román.
La jornada va culminando entre historias narradas, compartidas, leídas y proyectadas. Dialogan sobre los autores de sus próximas sesiones y sobre su propósito como Club de participar en el evento Popayán Ciudad Libro.
La tarde terminó y cada uno emprende su ida. Sin embargo, la invitación está hecha, está puesta ahí en un cartel que hicieron ellos mismos para convocar a otros a este espacio, a llegar todos los viernes de 4:00 p.m a 6:00 p.m, allí, a las instalaciones del Estudio de televisión de Unicomfacauca. “invito a los interesados en cultivar las letras, que tengan una afinidad por la lectura, a seguir floreciendo este hermoso canon literario” dijo Sebastián Melo, otro de los integrantes del Club.
“Vamos a buscar crear un espacio más grande para despertar ese mismo amor por la literatura y por las letras en toda la comunidad payanesa y caucana” finalizó Rodríguez.