Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Domingo:
Popayán No aplica
Cali No aplica
Sábado, 3 de octubre de 2026

DE SOMBRAS Y SILENCIOS

DE-SOMBRAS-Y-SILENCIOS
DE SOMBRAS Y SILENCIOS

DE SOMBRAS Y SILENCIOS

“El poema debe ser como la estrella,
que es un mundo y parece un diamante”.
Juan Ramón Jiménez

DE SOMBRAS Y SILENCIOS

   En esta serie de reseñas de libros de autores que escriben en el Cauca, me ocupo ahora del poemario de Matilde Eljach, El tiempo de la sombra, 2011; publicado en el sello de Gamar Editores. Es un libro de sesenta páginas y treinta y siete poemas, en su mayoría cortos. En su presentación formal, cada poema es una breve historia con incisos (entre guiones largos) que fungen de correlatos. La portada elegida por la autora es una abstracción del artista Rodrigo Valencia Q., en donde el azul (muchas veces evocado en el poemario) es el fondo, y encima lo que parecen sombras rasgadas.

   El diálogo con la poesía, en la formulación de una poética, es lo que da unidad al poemario. Vivir es retar el Destino, cada día. Eso dice Séneca. Y es de lo que hablan las primeras líneas que leemos aquí: Destino final de la palabra/ ser fuego/ ser ceniza. Ser vida y quizá no olvido, si la vida no ha pasado inútilmente. Larga es la vida si es plena, concluye Séneca. La obra se sigue tejiendo con palabras que hacen eco de nuestra condición humana en sus vicisitudes y en la búsqueda de sentido: –ama la soledad/ que escudriña el silencio/ que no pregunta nada–.

    Un don de la poesía es hacer que lo invisible aparezca. Y en estos poemas hay sentidos cuyo velo cae sin dejarse apenas sentir, me refiero en particular a la eternidad; que vislumbra caminos por el mar: Que hable el mar/ que en su inagotable transitar/ vuelve contigo. Si bien la sombra es leitmotiv en este poemario, la vida a cada momento toma el matiz de resurrección en ciertos poemas, como si el destino de la vida fuera andar en el verso, y entonces la poeta es sacerdotisa de ese renacer en el poema: Señora sin oficio conocido/ yo te proclamo/ dueña de la poesía. Y otra vez el mar en el eterno retorno: Cada tarde regresa/ hasta la playa/ y canta la salmodia/ de los muertos que viven/ tejiendo caracolas.

   Con el sentido del renacer, con la palabra poética como ventana donde la vida asoma, o sabe llegar en cada amanecer, con la soledad que madura en el ciruelo y el verde donde se hace eterna la memoria, cierro con uno de estos poemas que funge de estrella, pero parece un diamante.

Algunos días renazco
en el tiempo total de los murmullos

Otros
soy el punto muerto de la noche

No me mueve el reloj
solo el recuerdo.

************************************

Otras publicaciones de este autor:

DE SOMBRAS Y SILENCIOS

Articulos relacionados

sábado 3 octubre, 2026 a las 1:22 pm

220 jóvenes de Timbío recibirán apoyo cafetero

sábado 3 octubre, 2026 a las 12:59 pm

I.E. Leopoldo Pizarro de Miranda es campeona departamental

sábado 3 octubre, 2026 a las 12:19 pm

López de Micay conecta campo, juventud y tradición