Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Viernes:
Popayán 7 y 8
Cali 7 y 8
Viernes, 2 de octubre de 2026
sábado 4 febrero, 2017 a las 11:02 am

DE NOMBRES Y RECUERDOS

Leopoldo
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
http://www.taringa.net/post/info/18026865/La-Sabiduria-de-Diogenes.html

Nace uno con los ojos abiertos y desnudo. Los brazos al aire y las piernas. Como si quisiera comerse de un trozo al mundo que llega. Y su ansia de ser, conocer, de pertenecer, de decir aquí estoy terminará cuando uno muera. Esa es la esencia de la vida. Viene uno sin nada y poco a poco el mundo se le viene encima y lo avasalla. Ser y tener parece ser la consigna.

Esta mañana, sin embargo, salí a mi paseo por entre casas y arboleda y un río de calles y sonidos. Solo oía unos coros de bichofués y carpinteros. Todo lo demás se perdía ante mi paso entre caliente y sereno. Y me preguntaba como todo un Sócrates: ¿Qué es de mi vida? Sólo sé que soy y nada más me interesa. Lo tengo escrito en el frontispicio de mi frente. ¿Eran Sócrates, Diógenes, existencialistas, unos avaros del Ser y el mero existir?

Llega uno, de pronto, a sentirse como una brizna. Así, sencillamente, despojado de arandelas, de etiquetas, de solemnidades, de títulos, de honores y alabanzas. Como un azulejo o un carpintero o un petirrojo. ¿De qué otro modelo quisiera copiar mi imagen? Sencillo como la paloma y prudente como como la serpiente, decían los maestros antiguos.

Va llenándose uno de afanes, de exquisiteces, de reglas, de fuete, de gustos que llegan a ser caprichos y fijaciones. Hasta se cansa uno de su nombre y se llama, entonces, como un alienígena. Ya no es uno, se transforma en otro y deposita su nombre y su imagen en un banco de préstamos. Hasta que puede quedar, al cabo del tiempo, en ceros.

Ah… de la realidad de la vida. No somos del todo yo-es. Todos necesitamos de otros y somos monedita de oro que vamos por el mundo rodando. Sin darnos cuenta que nadie es perfecto y que el trueque va y viene y nos envuelve. Tarde nos damos cuenta que somos intercambiables. Y, de pronto, nos asustamos.

¿Quién era yo antier, ayer y quién soy yo, hoy? Las fotografías en el Facebook no mienten. Allí estamos juntos, reímos, nos abrazamos, viajamos, nos miramos y caminamos de la mano. No era mentira lo que hacíamos. No era una comedia ni un drama. Era una convivencia humana, llena de sorbos, tragos ingenuos, noches de luna y amiga/os, música y poesía. Era el mundo que salía a borbotones de nuestro halo e inspiración. Fue cierto y bello, no fue mera ilusión.

Nuestro yo se mimetiza, se involucra, se interrelaciona, se mezcla y se añade, a las buenas o a las malas en el mundo en que vivimos. Nadie es tan dueño de si mismo ni independiente. Todos dependemos de todos. El mundo es global y tiende la mano. Ni es justo ni tiene la misma medida para cada uno de los humanos. Uno preferirá vivir en un barril y allí será feliz en su basura y otro beberá la cicuta y dormirá para siempre en su cielo.

7:52 a.m.                                       04-02-17