Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Viernes:
Popayán 7 y 8
Cali 7 y 8
Viernes, 2 de octubre de 2026
domingo 14 mayo, 2017 a las 11:21 am

DE LA GRATITUD

madre
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
https://definicion.mx/gratitud/

A Gloria María Medina Jiménez

He recordado esos títulos tan estatuarios, tan escuetos – que solo dejan ver el alma y no el cuerpo -, de Cicerón: De Amicitia, de Senectute, De Officiis, pero a partir de allí desarrollaba un discurso tan formidable como un rascacielos. La literatura clásica latina los llamó diálogos. Era una «divagación» escrita, en voz alta, para que la pudieran escuchar quienes lo leyeran. Los escribió para dejar salir a flote lo que estaba en su corazón de escritor y orador.  

La gratitud es una virtud que consiste en mostrar, a su tiempo exacto, el sentimiento que alguien siente por el bien que otra persona le otorga. El bien puede ser material o un favor o un sentimiento que se expresa a través de acciones o actos a una persona con el fin de agradarla. Incluso puede manifestarse a través de la mirada de aceptación y solidaridad. Basta esa actitud para que la persona se percate de que el otro la está respaldando o brindando apoyo.

Tal apoyo es del tal fuerza que alguien que lo recibe se llena de una fortaleza que antes no tenía y puede realizar un acto que de otra manera no lo hubiera ejecutado porque se sentía inseguro. Estaba indeciso y dudaba si hacer o no algo que una vez hecho resultó un acierto y que lo hace sentir orgulloso y satisfecho.

Tal estado nuevo, provocado por la solidaridad oportuna del otro, produce un acto recíproco que se llama gratitud. Como el acto de detener el auto para que pase cómoda la persona que va a pie.

En efecto, el hecho de haber podido salir de la duda o la indecisión mediante la aparente ayuda sin esfuerzo del otro, produce una ligazón, una relación de reciprocidad a la cual el receptor del apoyo debe responder agradecido. He ahí la gratitud.

La gratitud nace de una acción voluntaria del otro que observa la necesidad y no está obligado a prestar su apoyo. Ahí está su mérito. Ni la hermandad o la cercanía lo impelían a dar la mano o a mostrar condescendencia y decir con la actitud que procediera a hacer lo que no se atrevía. Y lo hizo, sin pensar que nadie se lo estaba pidiendo o si era pertinente inmiscuirse. Fue un acto de largueza, de generosidad, de un impulso del corazón que se lo aconsejaba.

Así de rápida y decidida debe ser la respuesta a acción tan manifiesta. A eso se llama gratitud. Volver la cara y agradecer con vehemencia el favor recibido sin haberlo merecido o solicitado. ¿Fue por compasión, por conveniencia, por ser familiar? No, por ninguna de estas causas. Fue por intuición, por bondad espontánea, por considerarlo necesario en el instante que el otro le prestó su benevolencia. Tal cosa la debe pensar quien recibió al favor y estará agradecido de por vida.

La gratitud hace nacer un vínculo de agradecimiento que puede durar por siempre con quien prestó el gesto de respaldo en un momento clave. Es una actitud que nace espontánea y que sale virgen y sublime de dos corazones que se unieron por ese hecho fortuito. De pronto los dos actores nunca volverán a verse. Pero la gratitud no morirá.

14-05-17                                           7:14 a.m.

Articulos relacionados

jueves 1 octubre, 2026 a las 7:58 pm

A espaldas del Cristo

jueves 1 octubre, 2026 a las 7:12 pm

Operativos, más ONU y CHINA