Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Miércoles:
Popayán 3 y 4
Cali 3 y 4
Miércoles, 14 de octubre de 2026

De la crisis de los partidos y los retos del liberalismo

Los partidos políticos en el Cauca
Carlos E. Cañar Sarria
Carlos E. Cañar Sarria [email protected]

Que no existen verdaderos partidos políticos en Colombia se viene repitiendo insistentemente. Faltos de fundamentación filosófica, de coherencia, de misión y de visión, de ejes programáticos, de ética, de liderazgo, de motivación en términos de promover un proyecto político y económico que llene las expectativas nacionales. Incapaces de interceder ante las instancias de poder para la resolución acertada de la problemática de las comunidades. Ausentes de políticas públicas, etc. Mientras los partidos sigan visibles sólo como maquinarias electoreras, el abstencionismo electoral no se superará fácilmente. La gente vive desencantada de la política y en ese desencanto no han estado exentos los partidos políticos.

Partidos y periodos hegemónicos de gobierno son expresiones antidemocráticas. En la trayectoria política nacional, el bipartidismo fue tan inconveniente, como el pluripartidismo que ha generado grupúsculos condenados a desaparecer de manera inexorable.

Ante la crisis de los partidos, los retos son muy grandes. Reestructuración generalizada y depuración de sus cuadros y dirigentes. Construir o reconstruir sus marcos ideológicos y doctrinales, sin los cuales no se podrá saber de dónde vienen ni para dónde van. Es necesario responder qué tipo de nación o de proyecto de país queremos los colombianos. Saber cómo contribuirían para realizar una de sus principales tareas como la pedagógica, que permita la edificación de una verdadera cultura política democrática y la encarnación de valores que exigen consolidar la futura  y nueva sociedad.

Al analizar las limitaciones y alcances de los partidos, históricamente- con todos sus defectos y contradicciones- el que más se ha aproximado a la modernización y a la modernidad ha sido el Partido Liberal. Nacido de las entrañas de la Ilustración, tan de moda en el Siglo XVIII y de notable influencia no sólo en Europa y Estados Unidos, sino también en la historia republicana de Latinoamérica. Fundamentado ideológicamente en Locke, Montesquieu y Rousseau, padres del liberalismo clásico y en la consigna de la Revolución Francesa: “Libertad, igualdad y fraternidad”. Ha estado comprometido en la defensa de las libertades individuales y colectivas, a las ideas del progreso, a la secularización de la sociedad, a la libre crítica y a la apología de los derechos humanos.

En la actualidad podríamos pensar que todos los partidos colombianos siguen malos, uno de los menos malos es el liberalismo. Si pretende convertirse nuevamente en opción de poder, es necesario preservarlo, depurarlo, oxigenarlo, reestructurarlo. El liberalismo no se quedó atrás en clientelismo, en burocracia y en coherencia, por eso, al igual que el conservatismo, muchos de sus “líderes” terminaron refugiados en las huestes uribistas, creando mini partidos en desconocimiento del liberalismo original, pero no se puede desconocer que lo que quedó del Partido Liberal se expresó coherentemente como oposición democrática durante el gobierno de Uribe, en contravía de hegemonías, autoritarismos, caudillismos, populismos y mesianismos.

Históricamente, los procesos de paz con mayores logros se han dado con gobiernos liberales, como por ejemplo, en el gobierno de Virgilio Barco Vargas. En la actualidad,  al igual que otros partidos como los de la denominada Unidad Nacional, el liberalismo ha sido uno de los partidos que viene apoyando el proceso de paz que lidera el presidente Santos, éste  políticamente nacido del seno del liberalismo y como mandatario de Colombia se ha caracterizado por implementar un gobierno de corte liberal.

Coletilla: Nada que sube la popularidad del alcalde de Popayán, Francisco Fuentes. Por todas partes se escuchan voces de descontento e inconformidad. Habrá que esperar nuevas encuestas porque las que se han realizado no lo han posicionado nada bien. La peor crisis que puede tener un gobernante es la pérdida de legitimidad. Las críticas se hacen más fuerte en momentos en que se inicia el proceso electoral.       Le queda muy poco tiempo a Fuentes para superar la negativa percepción ciudadana. Pensamos con optimismo que si el alcalde hace los reajustes respectivos, sopesa su gestión y se dedica a atender lo prioritario, este año será el de las verdaderas  realizaciones y concreciones, como ya lo hemos anotado otras veces. Ojalá quienes le hablan al oído al Alcalde, lo sepan aconsejar. Tiene la tremenda obligación de dejar satisfechos no sólo a sus electores sino a toda la ciudadanía. Si nos vamos a los resultados de los más recientes procesos electorales, el Partido Conservador se quedó sin representatividad en el Cauca y por lo visto, no está fácil, dadas las actuales circunstancias, que vuelva pronto a convertirse en opción de poder. Por el momento no se vislumbra un precandidato o candidato fuerte para la alcaldía; alguno que otro sin ninguna opción pero nada más. Mientras tanto, hay rumores del posible reingreso al Congreso del ex senador José Darío  Salazar, quien posiblemente reemplazaría a un senador enfermo. Nada meritorio, desde luego, si no se llega al Congreso desde un principio como se debe llegar.

Articulos relacionados

miércoles 14 octubre, 2026 a las 1:16 pm

Mujeres de La Sierra reciben formación en liderazgo

miércoles 14 octubre, 2026 a las 1:00 pm

Caloto amplía acceso a estudios con becas universitarias