De la atención médica…
CARLOS E. CAÑAR SARRIA
El viernes santo, nos correspondió llevar a una familiar a Urgencias de Cosmitet. La enferma se quejaba de unos fuertes dolores en la parte superior derecha del abdomen. Eran las dos de la mañana. Al cabo de varios minutos aparece un joven médico costeño que se acababa de despertar; aún con el sueño vivo y un poco malhumorado, examina a la paciente. Le diagnostica gastritis y procede a inyectarle un analgésico con Ranitidina y la deja en observación. A las siete de la mañana le da salida y recomienda algunos cuidados dietéticos. Lo cierto es que la enferma no mostró mejoría y los fuertes cólicos siguieron maltratándola y acosados por el dolor regresamos a Urgencias a la misma hora del día anterior y coincidencialmente estaba de turno el mismo médico. “Yo ya le dije que lo suyo es una gastritis”, advirtió de manera categórica y procedió a hacerle el mismo manejo y de nuevo dio salida a la paciente.
La enferma en casa siguió mal y entonces decidimos regresar el día domingo en la noche a Urgencias, pero esta vez al Hospital San José. Después de dos horas nos dijeron que no tenían convenio con Cosmitet y que nos dirigiéramos al Hospital Susana López de Valencia, donde fue atendida por una médica, que responsablemente ordenó exámenes de laboratorio y una ecografía. Diagnóstico: colecistitis aguda, más colelitiasis esteatosis hepática que requería de una operación urgente, pues la inflamación podría comprometer varios órganos vitales ubicados cerca a la vesícula.
Pensamos que como era algo urgente, la operación sería lo más pronto posible pero no fue así. Había que buscarle un espacio en el quirófano. Que a las siete de la mañana del lunes, que a las diez, que a las dos de la tarde, que a la cinco… y así nos tuvieron hasta el martes a las cinco de la tarde cuando por fin la operaron. La vesícula ya estaba descompuesta y perforada por los enormes cálculos. Un buen cirujano logró salvarle la vida y hoy la paciente se encuentra en casa recuperándose.
Este caso, nos puso a pensar sobre la crisis del sistema de salud en nuestro país. Comencemos por el médico que inicialmente examinó a la paciente en urgencias. Es cierto que hay enfermedades que presentan una sintomatología similar, pero es obligación de los médicos analizar y descartar. De lo contrario, desdicen de su idoneidad. Lo ético y responsable es que cuando los médicos tengan que hacer turno y trasnochar, duerman durante el día para que en la noche estén despiertos y lúcidos. La oportuna y eficiente atención médica se necesita. Los paseos de la muerte, la desacertada manera de contratación del personal médico, la falta de estímulos a su labor, las múltiples presiones que reciben de las empresas, hacen de la prestación del servicio un complique. Hay quejas de pacientes y familiares sobre procedimientos que pudiendo realizarse en Popayán son trasladados a Cali porque resulta más rentable a las empresas a costa de las incomodidades de pacientes y familiares.
Por fortuna, existen médicos éticos caracterizados por el compromiso y la responsabilidad.
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