¿DE DÓNDE SON LOS MORANTES?

Isidoro Morantes, que se quedó hasta hoy de zapatero en Bogotá, sufrió innumerables persecuciones durante su vida, por parte de los organismos de seguridad del estado, como resultado de las actividades de su hermano Jacobo Arenas, uno de los máximos dirigentes de las Farc.

Hoy tiene 88 años y anda todavía con energía por las calles céntricas de Bogotá, visitando clientes para la venta de sus zapatos. Se le ve limpio y casi a diario, con su sombrero, que nunca deja, cargando su pesado maletín de zapatos.
En este momento sin que a uno lo meta preso la libertad de prensa, se puede escribir sobre la familia Morantes, por estar el gobierno en conversaciones de paz con la guerrilla. Ya puede con tranquilidad el periodista referirse a personajes y su historia con apellidos subversivos, que se lo cambió de Luis por el de Jacobo Arenas, cuando en el 64 del siglo anterior, se fue para el monte a servirle de ideólogo a Manuel Marulanda Vélez, dirigente y fundador máximo de las Farc, cuyo nombre tampoco era ese sino el de Pedro Antonio Marín.
Isidoro Morantes, el hermano de Jacobo Arenas, cuenta para ‘The Prisma’, los orígenes de su familia, y de cómo de pequeño le nació a su hermano el aliento revolucionario, conduciéndolo a tan encumbradas actividades (encumbradas por andar en las más altas cumbres andinas colombianas), hasta un día de comienzos de los 80, en que sufrió un paro cardiaco. Deteniéndosele en el corazón la revolución anhelada. Como suele ocurrirle a muchos de la guerrilla colombiana, casi siempre desaparecidos, no en combates contra el estado sino de vejez.
“Cuando yo tenía 17 años”- dice: Jaime Isidoro Morantes, de 88 años – “poseíamos con mi hermano mayor en Bucaramanga, un taller de zapatería.” Esto fue en el año 48, cuando la tragedia de Gaitán. Y otro, que vivía con nosotros, nos dijo: “Vámonos para el centro, que mataron a Jorge Eliecer Gaitán”.
“Yo me fui con Luis al centro de la ciudad a asaltar con otras personas una ferretería, sacando los machetes y afilándolos en las aceras de la gobernación del departamento, para pelear contra el ejército que usaba fusiles, de donde a plomo nos corrieron, y una bala le atravesó el sombrero a mi hermano… Después de estos acontecimientos Luis sufrió persecuciones”.
Nuestra familia era de origen campesino y participó en la ‘Guerra de los Mil Días’, de 1899 a 1902, entre liberales y conservadores. Todos mis tíos pelearon bajo las órdenes del general Rafael Uribe Uribe, (Que nada tienen que ver con el político de hoy.) y del general Vargas Santos, comandante de las guerrillas formadas para combatir al gobierno conservador de la época. Ellos pelearon en la batalla de Palo Negro, una loma al occidente, donde actualmente queda el aeropuerto de la ciudad”.
“Estos fueron los orígenes guerreros de Luis. Sumándole a esto, que cuando trabajaba con mi padre cortando madera, él no le pagaba lo que debía y en cierta forma lo explotaba. Llevándole a protestar este hecho, y luego a ingresar al Partido Comunista. También llegó a él la influencia de Martín Camargo, un líder sindical, que exponía sus ideas marxistas con gran claridad y entusiasmo en el Parque Centenario de Bucaramanga, con muy buena acogida de la gente”.
Con el tiempo la familia Morantes se trasladó a Bogotá con otros desplazados por la violencia, que se desató contra los liberales y comunistas a raíz del asesinato de Gaitán. En la capital de la república, fundaron zapaterías, un oficio tradicional en Bucaramanga, en el que yo me enrolé, a diferencia de mi hermano Luis, quien se volvió funcionario del Comité Central del Partido Comunista en el frente sindical.



