DE CATA CON GABRIEL SALINAS


DE CATA CON GABRIEL SALINAS

Ir de Cata es casi un deporte. Son momentos de gozar de compañías especiales que son invitadas a entrar al mundo de los viñedos y de las casas que se han dedicado a vivir entre vides y barricas. Se ocupan de procesos de preparación de terrenos, sembrado, recolección y cuidado de las uvas para elaborar los vinos.
Anoche la Cata era especial en la Avenida 6a. de Cali. En el salón -exquisitamente decorado de una mesa circular y otra en el medio – asistieron unas 25 personas, casi todas parejas que acostumbran rendir homenaje a Dionisos, dios del vino. La ceremonia de la Cata – porque es todo un espectáculo – tiene sus momentos calibrados por el oficiante invitado por la Licorera JR.
El invitado no era conocido por los invitados de anoche. Sin embargo, fue quien inauguró la costumbre de celebrar estas catas allí, y que se han extendido por Colombia y en Cali. Porque una Cata es toda una celebración. Uno asiste en estas reuniones a un evento para oír a un experto y conocer a través de su discurso los «secretos» que ha estudiado y practicado millares de veces en hoteles y convenciones.
La reunión de anoche fue especial. No siguió la línea de presentar vinos de tal casa o tal variedad de la uva. Comenzó la charla como para iniciados y que apenas están conociendo la niñez de los vinos. Se trataba de introducir en los sabores de vinos jóvenes, tempranillos y crianza.
Hasta ahora conocíamos datos generales de vinos de origen europeo y marcas de Merlot, Carmener, Cabernet Sauvignon, Syrah y pare de contar. Yo me he familiarizado con la experiencia del Merlot y el Carmener. Me imaginaba que acercarme a los vinos jóvenes era perder el dinero en preparados para inexpertos y novatos en este arte de libar vinos extranjeros.
Había caído en la rutina de saborear de dos clases que porque eran más suaves y deliciosos. Anoche Gabriel, con su trofeo de plata en el pecho, nos sacó de esa convicción errada. El snobismo de comprar las marcas o cepas de estas cualidades y técnicas me había privado de acercarme a otras experiencias y sabores. El reino del vino es amplio y cae uno en el simplismo y la ingenuidad.
Así, entre la maestría del recién conocido Salinas y la euforia de los participantes, disfrutamos su bonhomía y gracejos. Relató su experiencia entre clientes de restaurantes, hoteles y catas. Corre el chiste de que hay otro vino muy comprado. Se trata del Cartoniëre. Esos vinos empacados en cartón que se compran de afán para eventos no tan serios ni caros.
Salí a casa como niño recién bañado. Acababa de oír un discurso verosímil del universo del vino. Pasé mis manos por la cara y volví a abrir los ojos. También en esto pueden meter gato por liebre y hacer creer que tal cosa es cierta.
18-05-18 9:16 a.m.
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