Curul de Paz rechaza violencia contra comuneros indígenas

El representante a la Cámara por la Curul de Paz CITREP 1, Esneyder Gómez Salamanca, a la derecha de la fotografía, rechazó el asesinato de Julián Mauricio Gutiérrez (izquierda de la foto), autoridad ancestral del resguardo indígena Kwe’sx Yu Kiwe, quien falleció como consecuencia de las graves heridas sufridas en un atentado ocurrido en Florida, Valle del Cauca.
En un primer comunicado, Gómez Salamanca había informado que Julián Mauricio Gutiérrez permanecía en estado crítico. Horas después, al confirmarse su fallecimiento, la Curul de Paz emitió un nuevo mensaje de duelo, rechazo y exigencia institucional.
La muerte de Gutiérrez representa una pérdida profunda para el pueblo Nasa y para el proceso organizativo del resguardo Kwe’sx Yu Kiwe. Según el comunicado, se trataba de una autoridad fundamental en el camino de Gestionemos Juntos, que acompañó con convicción la campaña de Esneyder Gómez Salamanca y venía aportando a la construcción de una agenda territorial para el trabajo legislativo.
“Su partida nos deja un dolor profundo, porque no solo perdemos a una autoridad y líder de su pueblo, sino también a un compañero de camino, de palabra y de esperanza”, señaló el representante.
En el comunicado anterior, Gómez Salamanca también rechazó el asesinato de Andrés Machín, escolta de la Unidad Nacional de Protección, y del comunero indígena Haminton Daniel. Además, expresó preocupación por las heridas sufridas por el escolta de la UNP Jhon Lemus y por el comunero Jesús Dubay Menza Barona, quien resultó gravemente herido en otro hecho violento ocurrido en territorio de Toribío.
La cadena de agresiones confirma un escenario crítico para comunidades indígenas, autoridades tradicionales, guardias indígenas, liderazgos sociales y esquemas de protección en zonas donde la vida comunitaria continúa sometida a la presión de actores armados.
El resguardo Kwe’sx Yu Kiwe, ubicado en Florida, Valle del Cauca, ha denunciado desde años anteriores situaciones de riesgo, presencia de grupos armados y enfrentamientos en su territorio. La ONIC ha divulgado comunicados de sus autoridades tradicionales en los que se advierte sobre hechos de violencia, incursiones y amenazas contra comunidades indígenas de esa zona.
Ese territorio también hace parte de procesos de reparación colectiva. La Unidad para las Víctimas registró que el resguardo Kwe’sx Yu Kiwe y el cabildo Nasa Use Nuevo Despertar participaron en procesos de caracterización del daño, como insumo para los planes de reparación colectiva. Ese antecedente muestra que las afectaciones contra estas comunidades no son recientes ni episódicas, sino parte de una historia prolongada de victimización.
Desde la Curul de Paz CITREP 1, Esneyder Gómez Salamanca expresó solidaridad con la familia de Julián Mauricio Gutiérrez, con la autoridad tradicional del resguardo Kwe’sx Yu Kiwe, con la Guardia Indígena, con la organización NASAWE’SX DXI’J y con toda la comunidad.
El congresista afirmó que este crimen constituye un nuevo ataque contra la autonomía, el gobierno propio y la construcción de paz en los territorios. También pidió a la Fiscalía General de la Nación esclarecer con urgencia los hechos y judicializar a los responsables.
Su llamado se extendió al Gobierno nacional, al Ministerio del Interior, a la Unidad Nacional de Protección, a las gobernaciones y a las demás autoridades competentes, para que refuercen de inmediato las medidas individuales y colectivas de protección para autoridades indígenas, comunidades y liderazgos sociales.
“El Estado debe responder de manera integral y coordinada. No basta con reaccionar después de cada atentado: se requieren garantías efectivas de prevención, protección y no repetición”, expresó en el comunicado.
La exigencia tiene una carga política y humana evidente. Las comunidades indígenas del norte del Cauca y del sur del Valle han advertido de manera reiterada que la presencia armada, las economías ilegales, las amenazas y los ataques contra liderazgos comunitarios deterioran la autonomía territorial y ponen en riesgo la vida de quienes ejercen autoridad propia.
Gómez Salamanca hizo además un llamado a todos los actores armados para que respeten la vida, la autonomía de los pueblos, el territorio y el derecho internacional humanitario. En su mensaje fue categórico: ningún interés puede justificar el asesinato de una autoridad indígena ni la agresión contra las comunidades.
La muerte de Julián Mauricio Gutiérrez deja una pregunta que las instituciones no pueden seguir aplazando: ¿cuántas veces más deberán las comunidades pedir protección después de enterrar a sus autoridades?
El representante sostuvo que desde el Congreso acompañará a la comunidad y exigirá acciones institucionales concretas para que este crimen no quede en la impunidad. Esa promesa tendrá que traducirse en seguimiento político, control a las entidades responsables, solicitud de respuestas verificables y presión para que las medidas de protección lleguen antes de los atentados, no después del duelo.
Florida y Toribío vuelven a recordarle al país que la violencia contra las comunidades indígenas no golpea únicamente a una familia. Ataca la autoridad ancestral, la memoria colectiva, el gobierno propio, la organización comunitaria y la posibilidad de construir paz desde el territorio.
La vida de las autoridades indígenas debe ser protegida.
El territorio exige justicia, garantías y paz.



