CUANDO DESPERTÉ LA BOA ESTABA AHÍ

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. Augusto Monterroso.

No se sabía cuánto tiempo hacía que estaba ahí. No la sentí entrar sino hasta el día en que soñé con ella. Se arrastraba dentro del sueño como una gigante mapaná. A esta altura de la tierra era imposible que pudiera existir. En realidad estaba ahí dormida, quietica como un tronco de árbol enorme caído en mitad de la selva de mis pesadillas.
Desde hace tiempos sabía que algo extraño estaba ahí. Desde el día en que Gerardo contó que por la ventana de su apartamento al abrirla entró como relámpago un guacamayo con los colores del Arco Iris. ¿O sería el Arco Iris en persona de pronto caído del cielo?
La sentía debajo de la cama y la distracción de los mentirosos noticieros del medio día me apartaron de la preocupación cuando informaban de las cantidades enormes de olores llegados a la ciudad como consecuencia de la situación en los campos: Hombres, mujeres, ancianos, niños, indígenas, negros, que venían del norte, sur y demás latitudes diariamente a Bogotá, en buscar de refugio y para realizar exigencias en estas alturas de la cordillera oriental.
Alguien habló en la atestada cola del bus del ataque de unas abejas africanizadas en una población cercana a la capital. Muchas personas subieron con el párroco en procesión hasta el santuario de la Virgen. Tal vez el humo del incienso y de las veladoras hizo que tales insectos se perturbaran dentro del yeso ahuecado haciendo que muchos se arrojaran al vacío del abismo al sentir las picaduras.
Otros se lanzaron rodando como bultos por el empinado sendero. Al cura no lo salvó el incienso, ni las súplicas, permaneciendo la Virgen inmutable ante semejante ataque de los bichos.
Los noticieros informaron de la presencia de las hormigas culonas en plena Sabana, y los cultivadores de papa dijeron que sus cosechas estaban en peligro, por el cambio climático, que comenzaba a manifestarse con rigor. Todo hasta las nubes cobraron otro color, y las gentes dejaron sus lúgubres trajes de otro tiempo.



