Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Lunes:
Popayán 9 y 0
Cali 9 y 0
Lunes, 5 de octubre de 2026

¿CONTINUIDAD O CAMBIO DE PORTADA?

Guido Germán Hurtado

Este fue un trabajo de un mes.
Hilo por hilo, como se teje un documento serio.

Leer y analizar 12 años de promesas es desgastante si no tienes una pregunta central y un método.
Definirlos me suavizó el camino.

La pregunta fue simple y terca: ¿En Santander de Quilichao avanzamos en desarrollo o solo cambiamos de portada en los planes?
El método fue peras con peras: comparar lo que se diagnosticó y a qué se comprometió cada gobierno el día 1.

Por eso volví a leer tres veces el dolor y la esperanza de nuestro municipio:
«Compromiso de Todos 2016-2019».
«Quilichao Vive 2020-2023».
«Quilichao Somos Todos 2024-2027».

Son 12 años, tres administraciones y tres contratos firmados con la ciudadanía.

El interés es académico y el de un ciudadano que piensa su municipio, que paga impuestos, que se embarra cuando llueve porque la calle se volvió trocha, que se baja del andén porque por allí caminan las motos, y que ya está cansado de empezar de cero cada cuatro años.

Lo que encontré no me sorprendió. Me confirmó.
Los invito a leer este artículo de opinión para que juntos revisemos si en 12 años cambiamos de fondo o solo de portada.

UNA ACLARACIÓN METODOLÓGICA NECESARIA

¿Es válido cotejar dos PDM que ya terminaron con uno que va en su tercer año de ejecución?
Sí. No se miden resultados. Se cotejan las formulaciones del día 1: cómo cada administración diagnosticó las dificultades y a qué se comprometió.

Por tanto, no se evalúa si el plan 2024-2027 ha cumplido. Eso se hará al cierre del periodo. Lo que se pregunta es: ¿el nuevo contrato es distinto a los anteriores? ¿Corregimos los errores o los repetimos?

Con esta claridad, propongo cuatro ideas que todo ciudadano debe tener presentes antes de leer un plan de desarrollo.

PRIMERA IDEA: ¿QUÉ ES Y PARA QUÉ SIRVE UN PLAN DE DESARROLLO?

Es el contrato entre la administración y la ciudadanía por cuatro años.
Para que sea posible de ejecutar, debe responder cinco preguntas: ¿Cuál es la dificultad? ¿Qué haremos? ¿Con qué recursos? ¿En qué tiempo? ¿Cómo mediremos el cumplimiento?
Más adelante revisaremos si cada uno de los tres PDM responde a estas cinco preguntas.

Cuando falta alguno de esos elementos, el plan deja de ser un compromiso y se vuelve una lista de intenciones. Y las intenciones, por sí solas, no resuelven los problemas del territorio.

Con ese criterio revisé los tres PDM en cinco temas que son base de cualquier Plan de Desarrollo de un municipio.

SEGUNDA IDEA: EL ERROR DE FONDO: PLANIFICAR A 4 AÑOS LO QUE ES DE 20 AÑOS MÍNIMO

Aquí está la raíz, y es técnica, política y ética.

Un municipio como Santander de Quilichao no se transforma en 4 años. Es imposible técnica y financieramente.
Mejorar la calidad educativa, reducir la pobreza rural, consolidar un tejido empresarial o recuperar una cuenca hidrográfica requieren mínimo 20 años para diseñarse, ejecutarse por etapas y consolidarse.

Sin embargo, la norma nos obliga a formular un plan nuevo cada 4 años, sin la obligación legal de dar continuidad al anterior.

Y ahí aparecen dos vicios del gobernante local: la vanidad y la ignorancia técnica.

La vanidad cree que lo hecho antes no sirve y que todo debe llevar su nombre. Por eso se borra y se empieza de cero. Por eso en 12 años tuvimos 3 nombres: Compromiso de Todos, Quilichao Vive, Quilichao Somos Todos.
La ignorancia técnica no entiende que gobernar no es estrenar programas. Es dar continuidad, medir, corregir y culminar lo que otros iniciaron bien. Es ejecutar por fases un proyecto de 20 años.

El resultado es el que vemos: cada periodo se repite el diagnóstico porque es más fácil describir la dificultad que reconocer lo pendiente.
Así, el plan se vuelve documento de campaña y no herramienta de Estado. Y el municipio queda en un eterno «volver a empezar».

El problema no es solo de plata. Es de método. Si no planeamos a 20 años, seguiremos administrando urgencias cada 4 años.

TERCERA IDEA: LOS CINCO TEMAS QUE SOSTIEN AL MUNICIPIO

Seleccioné Vías, Educación, Agua, Empleo y Cultura Ciudadana con Movilidad. No porque los demás no importen, sino porque estos cinco son los cimientos. Como en una casa: si la base no está firme, de nada sirve pintar las paredes.

VÍAS: EL DIAGNÓSTICO EMPEORÓ, LA RESPUESTA SIGUE IGUAL

En 2016-2019 se hablaba de «mejoramiento de la red vial rural y urbana».
En 2020-2023 se definía como «deterioro de la red vial».
En 2024-2027 se califica como «principal obstáculo para la productividad».

Hay un avance: hoy reconocemos con más claridad la gravedad.

Sin embargo, la solución en los tres es idéntica: «mejorar y mantener». Ninguno fija una meta concreta. No dice cuántos kilómetros se intervendrán, ni con qué recursos, ni en qué plazo.

Un compromiso sin número no es compromiso. Es deseo. Por eso siempre debemos preguntar: ¿Cuántos kilómetros? ¿Con qué plata? ¿Para cuándo?

EDUCACIÓN: MEJORÓ EL DIAGNÓSTICO, FALTA LA FORMULACIÓN

2016-2019 se centró en «cobertura y acceso».
2020-2023 también en «cobertura»: garantizar el ingreso.
2024-2027 incorpora «calidad y conectividad»: que el estudiante aprenda y tenga acceso a herramientas digitales.

Reconocer el cambio es importante.

Pero ese avance no se traduce en acciones medibles. Los tres usan el verbo «fortalecer» sin precisar cómo, con qué inversión, en qué instituciones y con qué indicadores.

Es como recibir de un médico un diagnóstico preciso pero sin fórmula. Sabemos qué tenemos, pero no cómo tratarlo.

AGUA Y EMPLEO: LA DEUDA QUE NADIE QUIERE ASUMIR

En gestión del riesgo y agua potable, 2016 hablaba de «garantizar el acceso». 2020 de «reducir la vulnerabilidad». 2024, tras las emergencias invernales, vuelve a plantear lo mismo como si fuera nuevo, sin balance de lo ejecutado.

En empleo pasa igual. Los tres proponen «fomentar el emprendimiento» y «fortalecer el sector productivo», pero no fijan metas de empleo formal ni de fortalecimiento empresarial.

Esto obedece a la misma lógica. Reconocer lo pendiente del gobierno anterior implica aceptar vacíos. Es más fácil empezar de cero.

CULTURA CIUDADANA Y MOVILIDAD: EL TEMA BALADÍ QUE NADIE ASUME

Este es el gran ausente y el más grave. Para los tres planes es un tema de moda, de fotografía y de campaña. No da votos ni da plata, entonces no se toca a fondo.

2016-2019: «promover la participación ciudadana».
2020-2023: «promover la convivencia».
2024-2027: «fortalecer la cultura ciudadana» y «mejorar la movilidad».

Pero ninguno se atreve a poner metas: ¿cuántas campañas reales? ¿cuántos puntos críticos de accidentalidad intervenidos? ¿cuántos metros de andén y ciclorruta construidos? ¿qué norma se va a hacer cumplir?

Sin cultura ciudadana no se cuida la vía nueva. Sin movilidad segura no llega el estudiante al colegio ni sale el producto del campo. Sin respeto por el espacio público, el agua se contamina y el empleo informal invade el andén.

Tratar esto como un adorno es aceptar que el municipio seguirá siendo ingobernable.
No basta con un volante y una foto. Se necesita pedagogía en los colegios, autoridad en la calle y sanción real. Porque cuando la sanción se vuelve negociación, la cultura ciudadana se va al bote de la basura. Y ninguno de los tres planes se compromete con eso.

ANÁLISIS PARCIAL: LOS CINCO TEMAS SON UN SOLO CÍRCULO

Los cinco temas no están separados. Funcionan como un círculo.

Si la vía está mala y no hay movilidad, el producto del campesino no sale y el estudiante no llega al colegio cuando llueve.
Si el joven no tiene educación de calidad ni cultura ciudadana, no se queda y se va.
Si no hay jóvenes preparados, no hay quien emprenda ni genere empleo formal.
Si no hay empleo, no hay ingresos para pagar el agua ni tributos para invertir en vías.
Y si no hay cultura ciudadana, todo lo que se construya se daña, se invade o se deteriora en menos de un año.

¿Y qué hacen los tres documentos? Describen cada dificultad por separado y proponen soluciones por separado.

Pero ninguno asume que el problema es sistémico. Y ninguno le pone número ni fecha a la solución.

Conclusión parcial: avanzamos en diagnosticar. En 2024 hablamos con más crudeza. Pero seguimos formulando igual. Sin metas, sin continuidad, y sin entender que si no se ataca el círculo completo, la dificultad se repite cada periodo.

CUARTA IDEA: LA SOLUCIÓN NO ES DE UN GOBIERNO, ES DE TODOS

La norma nos obliga a formular un plan nuevo cada cuatro años. Eso no lo cambiaremos mañana. Pero sí podemos cambiar cómo la ciudadanía se relaciona con el plan.

Por ello propongo cuatro rutas:

A LOS GREMIOS, A LA ACADEMIA Y A LOS ORGANISMOS DE CONTROL. Crear mecanismos de seguimiento técnico al Plan de Desarrollo. Una instancia que informe con datos si las metas se cumplen. Un plan sin seguimiento es un cheque en blanco.

AL CONCEJO MUNICIPAL. Es hora de acabar con el Concejo subalterno que solo sirve para aplaudir al que firma el cheque. El control político no es ir a tomarse el café con el alcalde.
Es leer el plan, entender los números, citar a los secretarios y preguntar con argumentos: ¿dónde está la meta? ¿dónde está la plata? ¿por qué no se cumplió?
En Santander de Quilichao hasta hoy no hemos tenido un Concejo que haga oposición argumentativa. Hemos tenido uno de trámites y de favores. Y mientras eso no cambie, el alcalde gobernará sin contrapeso y el plan seguirá siendo letra muerta.

A LA ADMINISTRACIÓN ACTUAL. Queda poco más de un año. El tiempo de nuevas promesas ya pasó. La prioridad debe ser culminar procesos de administraciones anteriores. Asignarles fecha, presupuesto y responsable. La gente valora más a quien termina que a quien inicia.

A LOS FUTUROS CANDIDATOS. Santander de Quilichao no necesita más discursos. Necesita gobernantes con responsabilidad técnica y ética. Gobernar no es estrenar programas. Es leer lo que existe, continuar lo que funciona y corregir lo que no da resultado. Es tener visión de 20 años y disciplina para ejecutar por etapas de 4. Porque el cargo no es para figurar. Es para resolver problemas de 20 años con decisiones de hoy.

PARA CONCLUIR

«Quilichao Somos Todos» representa un avance frente a «Quilichao Vive» y a «Compromiso de Todos» en el diagnóstico. Describe mejor la realidad.

Sin embargo, en compromisos concretos, en indicadores y en continuidad, los tres presentan debilidades similares. Y caen en el mismo error de fondo: pensar el municipio por periodos y no por procesos.

Entonces la respuesta es clara: en estas tres administraciones, es decir en estos 12 años, no hay continuidad en las obras, pero sí hay continuidad en los errores. Cambiamos de portada, pero repetimos la formulación.

A esto se suma un vicio que explica mucho. Cuando el PDM se contrata como un simple requisito de ley, sin participación real y para cumplir con el trámite, se desnaturaliza desde el inicio. Cuando después se ajusta el presupuesto sin criterio técnico, priorizando gasto político sobre gasto social, el plan se convierte en formalismo.

De esa manera se pierde de vista lo esencial: un plan de desarrollo es alinear el gasto social con el presupuesto público.

Si mantenemos esta tendencia, en el siguiente periodo tendremos otro documento que seguramente volverá a mencionar vías, agua, empleo, movilidad y cultura ciudadana.

Quilichao no carece de planes.
Quilichao primero necesita gobernantes y secretarios preparados para pensar, leer, gestionar y ejecutar el desarrollo humano y físico que Santander requiere. Y después necesita ciudadanos que entiendan el plan y exijan su cumplimiento. Porque un plan solo se cumple cuando hay quien lo ejecute bien y quien vigile que se cumpla.

POSDATA
Y mientras tanto, en Santander de Quilichao vemos el síntoma más claro de ese error de fondo: el PDM se convierte en calendario electoral.
Hoy la preocupación del gobierno local no está en cerrar procesos de 20 años. Está en cuadrar candidatos y coaliciones para las próximas elecciones.
Por eso aparecen «obras y cemento» en el último año. No porque se priorizó lo urgente, sino porque se priorizó lo rentable políticamente.
Ahí está la verdadera dimensión del problema: mientras planeamos a 4 años, gobernamos a 1 año de elecciones. Y así, cambiamos de portada, pero repetimos el guion.


Otras publicaciones de Guido Germán Hurtado Vera en Proclama del Pacífico:Fernando Alexis Jiménez

 

Articulos relacionados