Consejos de Don Quijote en elecciones

En las campañas políticas, Sancho, te encontrarás consejeros de sátrapas, abrazos recelosos, saludos con sonrisas prestadas, escribanos que elogian gobernantes, letrados que se esfuerzan por parecer originales para que no se note que están vendiendo el alma al diablo, mercenarios de la pluma, del micrófono, de las redes sociales, que miran los directorios políticos como expendios de apergaminada burocracia.
Ten cuidado Sancho, ten cuidado Dulcinea, allí no solo asisten gentes honestas, se escurren comediantes, actores de refinado vuelo, juglares ilustrados que hablan del conflicto, de paz retórica; obran como artistas connotados, que hacen de los partidos Bolsas de Empleo, a quienes no les importa sino la figuración y los alamares de la burocracia y no el luto de los huérfanos ni las heridas que no cierran sobre la piel electoral de los hambrientos.
Ten cuidado Dulcinea, te hablarán de Dios con palabras que son monedas falsas, acuñadas en ocultos apetitos burocráticos.
No dejes que la política dañe tu corazón, cuídate de quienes con frases floridas hablan de la democracia.
Piensa que también son víctimas del libre cambio, de la ilustración liberal que oculta su condición de damnificados del mercado, en cuyos escenarios saben que no son libres, y, lo peor, que tienen también como las mercancías valor de uso.
Si vas a gobernar, Sancho, cuídate de los enciclopedistas que solo ven en la política utilidad personal y una senda para escalar beneficios personales. Cuida en las elecciones tu ínsula de Barataria, Sancho. Hasta pronto.
Ilustración: pinterest.





