
Por Alfonso Luna Geller y Juan Nicolás Luna Galarza / Cali está de luto. La ciudad se estremeció con la noticia del fallecimiento de María José Ardila, una joven de 23 años que perdió la vida tras participar en un presunto reto de licor durante la celebración de su cumpleaños en una discoteca del norte de la ciudad. Lo que debía ser una noche de alegría terminó convertida en una tragedia que hoy deja una profunda reflexión sobre los límites del entretenimiento y la responsabilidad colectiva.
El reto que terminó en tragedia
La noche del 28 de octubre de 2025, María José celebraba su cumpleaños rodeada de amigos. En medio de la fiesta, aceptó participar en una dinámica promovida por el establecimiento: ingerir seis rondas de diferentes licores en un tiempo determinado, con la promesa de un premio de $1.500.000 para quien lograra completar la prueba.
Según sus familiares, la joven comenzó a sentirse mal tras consumir el último trago, que tenía un color distinto a los anteriores. Alcanzó a decir: “Esto me supo horrible”, segundos antes de desvanecerse. Permaneció aproximadamente 17 minutos sin respirar, mientras se le inducía al vómito y se intentaba reanimarla.
Días de angustia y muerte cerebral
María José fue trasladada de urgencia a una clínica, donde permaneció varios días en la Unidad de Cuidados Intensivos. Fue reanimada en tres ocasiones, pero finalmente los médicos confirmaron muerte cerebral el 30 de octubre de 2025. Su familia compartió un mensaje que conmovió a toda la ciudad: “Se nos fue la niña”.
¿Qué pasó realmente?
Las autoridades analizan los videos, fotos y testimonios de esa noche para determinar si el último trago fue adulterado o sustituido. Expertos en toxicología advierten que la combinación acelerada de bebidas con distintos grados alcohólicos —como cerveza, aguardiente, vodka y tequila— puede provocar intoxicación aguda en minutos, incluso sin adulteración. Si además se introduce una sustancia externa, el riesgo se multiplica.
Reacción institucional
El secretario de Salud de Cali, Germán Escobar, lamentó el hecho y anunció que se reforzarán los operativos de inspección, vigilancia y control en establecimientos nocturnos. “El consumo excesivo de alcohol no es un juego. Los retos que promueven este tipo de prácticas deben ser erradicados”, afirmó.
Una familia rota
La tragedia deja una familia devastada. María José deja a su esposo y a un hijo pequeño, quienes ahora enfrentan un futuro incierto. Su historia se convierte en un llamado urgente a la conciencia social, especialmente entre los jóvenes que, por presión o diversión, aceptan desafíos que pueden costarles la vida.
Mensaje para jóvenes y familias
La historia de María José es una lección dolorosa. Para los jóvenes y sus familias queda este llamado:
- Participar en retos de licor no es un juego inocente; es un riesgo real para la salud, incluso para la vida.
- El consumo excesivo de alcohol, en cadena y bajo presión de grupo, puede convertirse en tragedia en cuestión de minutos.
- Antes de aceptar “diversión”, debe entenderse la responsabilidad: el cuerpo no es un escenario para una prueba viral.
- Las familias y los jóvenes deben informarse, ponerse límites, reconocer que decir “no” puede salvar vidas.
- Los establecimientos tienen la obligación ética y legal de garantizar condiciones seguras: si ofrecen retos, deben contar con protocolo de emergencias.
- En una era de vídeos virales, likes y memes, la búsqueda de reconocimiento no debe costar la vida. La valentía consiste también en retirarse a tiempo.