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Miércoles, 7 de octubre de 2026

CONCIERTO DE TIEMPOS Y VIENTOS EN CALI

CONCIERTO DE TIEMPOS Y VIENTOS EN CALI
Bulevar de los días
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy / Loco-mbiano.

CONCIERTO DE TIEMPOS Y VIENTOS EN CALI

Los conciertos de los miércoles a las 7:30 p.m. que ofrece gratuitamente el Instituto Departamental de Bellas Artes de Cali en la Sala Beethoven son ocasiones felices para disfrutar en familia espectáculos de calidad. El de anoche fue excepcional. Se presentó la Banda Departamental con sus 40 integrantes para interpretar un repertorio de corte inglés.

En efecto, el maestro Remo Ceccato había preparado una programación con sabor a pueblo, a cortes y campos abiertos de Inglaterra. Los músicos Henry Purcelll del siglo 17, Ralph W. Williams del siglo 18 y otros más cercanos como Gustav Holst, Andrew L. Webber, Johan De Mey y, para terminar, John Lennon y Paul McCartney con algunas piezas sinfónicas.

El maestro Ceccato, muy festivo, explicó al micrófono cada segmento del concierto. Lo ubicó en la escuela, las cualidades de la época cortesana, los juegos infantiles a campo abierto y la representación con que cada autor delinea sus creaciones. Esta pedagogía es necesaria para ilustrar al público sobre cada autor y su obra. No solo asiste alguien a oír sino a nutrirse de conocimientos y pulir su afición al arte.

La música obedece a la inspiración de cada autor y también a un ambiente o a unos acontecimientos históricos o a tendencias de escuelas y a influencias externas o momentos cumbres. Y esto lo debería saber quien va a degustar la interpretación que se ofrece en un concierto. De lo contario, el evento quedaría a medio camino y la presentación adolecería de elementos preciosos.

Gracias, maestro Ceccato por permitir conocer detalles de compositores, de entrar a mundos extraños, a épocas románticas, a salones cortesanos y a volver a oír canciones que una vez gozamos y nunca las volvimos a degustar. La música recrea el pasado de la historia y de nuestra vida personal. Tiene la magia de pulsar cuerdas que no están en el escenario.

Tocan fibras del recuerdo o de películas o audiciones que permanecen guardadas hasta que una de estas  oportunidades los pone a nuestra disposición en frente de 40 instrumentos que obran como resortes que nos hacen saltar la imaginación y las emociones.

La música nos transporta a épocas pasadas, nos repite escenas de amor, de terror, de aventuras, de personajes y nos pone de presente que la Vida es una sola. Y que es posible re-vivirla frente a unos intérpretes con tambores, cornos, flautas, vientos y cuerdas con su tañir y golpeteo sobre el corazón.

Volver a oír a Los Beatles de la década del 60 fueron momentos sublimes para quienes tenemos unas canas y cabello largo. Nos sentimos redimidos, incluidos y como si el concierto hubiera sido pensado y preparado para nosotros. Ese era el condimento que no podía faltar al final del evento. Cantamos los de esa vieja guardia, los jóvenes y lo probaron los niños que allí estaban. Gracias, maestro e Instituto de Bellas Artes.

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