CONAVID 19: DON MANUEL ANTONIO TIENE RAZÓN


CONAVID 19: DON MANUEL ANTONIO TIENE RAZÓN

Antes de que una nueva ola de show mediático de terror ataque las bolsas de valores y sobrevenga sobre toda la humanidad una consternación tal que, como ya está pasando, agote existencias de tapabocas, guantes quirúrgicos, pañales y papel higiénico y, ante un probable escenario pre apocalíptico de película, esta columna se permite hacer un aporte a la profilaxis comunitaria para evitar que cunda el pánico, transcribiendo algunos apartes de los Apuntes del Manual del Hembro*, obviamente con la aquiescencia de su autor, los cuales se consideran pertinentes para el fin aquí propuesto.
Don Manuel Antonio tiene la razón
Pero, ¿Manuel Antonio?, y ese… ¿por qué es que es famoso?, ¿es actor de reality?, ¿es el nombre del protagonista de un culebrón turco-veneco-méxico-brasileño-colombiano?, ¿acaso canta reggaetón, trap o vallenato?, ¿es primo del Andariego o le hace la segunda a Darío-Botella-Gómez? Respuesta: Ninguna de las anteriores.
Se trata del político, diplomático, músico y escritor venezolano: Manuel Antonio Carreño, quién en un arrebato de ingeniosidad y de inmarcesible desocupación, por allá en 1853 escribió: El Manual de Urbanidad y Buenas Maneras, clásico y universalmente adoptado, al menos eso creyeron los abuelos, papás y tíos nuestros; conjunto de instrucciones para vivir en sociedad, guardando apego a la buenas y sanas costumbres de etiqueta y cortesía – disculpar el vil plagio del estilo de don Manuel Antonio (…) –

Se trae a colación “EL MANUAL DE CARREÑO” teniendo en cuenta varias consideraciones: (…) porque, aunque el joven lector no lo crea, si la humanidad practicara regularmente algunas de las recomendaciones del dichoso manual, nos ahorraríamos andar apestados con gripe, H1N1, influenza, herpes, hepatitis, sida y nos evitaríamos el riesgo de una pandemia como mínimo (…)
No se reproducirá, ni parcialmente ni en su totalidad, el Manual de Carreño, a estas alturas de la escritura, no se necesita embolatarse con lo de los Derechos de Autor y lo más importante, el autor desea que el lector se tome el trabajito de dejar de chatear para echarle una mirada al venturoso libro (…)
Se habrán dado cuenta de que, a pesar de lo pueril, puede resultarle práctico al Hembro, seguir estas sencillas y nunca anacrónicas recomendaciones. Aunque no se crea; existen personas que se cepillan en público y hablan con el hocico lleno de espuma dental y también existen quienes se las dan de europeos y no le pegan a eso del baño, quizás por el apego al hombre cavernario o la falta de agua. Entonces, querido hembro, aplique las normas de Don Carreño y se dará cuenta de lo rápido que será aceptado socialmente entre las hembras y demás machos de nuestra especie. Continuemos (…)
Estimado lector o lectora, aunque no lo crea, en los detalles se esconde el diablo, como algunos dicen que diría don Maquiavelo.
Si bien es cierto que a estas alturas, eso de andar con un trapo, aunque bordado, lleno de fluidos naso-faríngeos, además de poco práctico, resulta antihigiénico, también lo es que la marca de los ositos le brinda ese conveniente invento de los pañuelos desechables, eso sí, a expensas de los bosques tropicales nuestros.
Es innegable además, que eso de estarle hablando a la gente de cerquita, se puede tomar como un acto de acoso o como una práctica propia de borracho contumaz. Finalmente, si el sistema homeostático de su cuerpo produce exceso de agua, consulte a un especialista, aunque la recomendación es bien válida si el hembro utiliza como coto de caza el gimnasio”.
Esta columna aspira y espera, que como ya se mencionó líneas atrás, el lector o lectora, tenga a bien tomar para sí y aplicar un mínimo de las recomendaciones de higiene personal prescritas tanto en el Manual del Hembro, pero sobre todo, en el Manual de Urbanidad y Buenas Maneras, en el entendido que este último sí es un verdadero y reconocido manual, a fin de evitar el catastrófico y sobre todo aburridor, advenimiento del uso del condón de cuerpo entero (La Pistola Desnuda, forro preservativo de cuerpo entero, Leslie Nielsen como el Teniente Frank Drebin) o lo que es peor, la inexorable llegada y obligatoria puesta en funcionamiento del Orgasmatrón, dispositivo este que simula el encuentro sexual entre la pareja, pero sin contacto, puesto que el contacto y el intercambio de fluidos es considerado inapropiado. Nos estamos acercando. **
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* TOVAR, Omar, Apuntes para el manual del hembro, 2015.
** https://www.magazincnc.com/la-conexion-verne-otalora/
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