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El talento de los emprendedores caucanos necesita oportunidades para convertirse en productos, investigaciones e invenciones con posibilidades de llegar al mercado. Jesús Alberto Aguilar Guerrero plantea que las alcaldías, la Gobernación del Cauca y las entidades nacionales deben acercar los programas de ciencia, tecnología y protección de la propiedad intelectual a los municipios más apartados. Su reflexión aborda el crecimiento de las solicitudes de patentes en Colombia, el papel de las universidades y la necesidad de respaldar las iniciativas que nacen en las comunidades rurales.
Durante más de diez años, en las principales ciudades de Colombia se han promovido iniciativas para aumentar las solicitudes de patentes y estimular la actividad de los emprendedores. Las universidades, los centros de investigación y distintas entidades públicas han participado en estos esfuerzos. Sin embargo, todavía queda una tarea pendiente: lograr que estas oportunidades lleguen a las regiones más distantes, donde también existen personas capaces de desarrollar nuevos productos, mejorar procedimientos y encontrar soluciones a problemas cotidianos.
En el Cauca, esta discusión merece la atención de las administraciones municipales y departamentales. El talento de nuestros jóvenes, campesinos, indígenas, afrodescendientes y comunidades mestizas necesita acompañamiento para convertir sus conocimientos en oportunidades productivas. Las buenas ideas pueden surgir en una universidad, en un laboratorio, en una finca o en un pequeño taller de cualquier municipio.
El Gobierno nacional, con la colaboración de las administraciones departamentales, se propuso en su momento alcanzar la meta de 1.000 solicitudes de patentes de invención. Esta iniciativa buscaba estimular la participación de investigadores, inventores y emprendedores de distintas regiones colombianas.
Según la información que hemos recopilado para esta columna, las solicitudes de patentes registraron un crecimiento del 300 % durante un periodo de cinco años. También se ha señalado que, hace aproximadamente quince años, Colombia presentaba tres solicitudes por cada millón de habitantes y que posteriormente se acercó a veinte por millón.
Estos datos, atribuidos a consultas con funcionarios de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), deben contrastarse con las estadísticas correspondientes a los periodos mencionados.
Los delegados de Propiedad Intelectual consultados para esta reflexión relacionaron el aumento de solicitudes con las actividades de promoción de la innovación y el acercamiento de los ciudadanos al sistema de patentes. La identidad de los funcionarios y la fecha de esas declaraciones están pendientes de documentación.
El interés por proteger las invenciones también permite examinar el papel de las instituciones educativas, los investigadores y los emprendedores que buscan llevar sus desarrollos al mercado nacional e internacional.
En el texto original de esta reflexión se recoge un pronunciamiento atribuido a Colciencias sobre la articulación institucional para acercar el sistema de patentes a las regiones. La entidad destacó, según esa referencia, el trabajo conjunto con la SIC y el acompañamiento a investigadores, emprendedores e instituciones educativas de municipios apartados.
Conviene precisar que Colciencias fue transformada en el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, cuya operación comenzó en diciembre de 2019.
Por eso, las actuaciones mencionadas corresponden a una etapa institucional anterior, aunque su enseñanza conserva vigencia.
La investigación científica debe ofrecer oportunidades a quienes viven lejos de las capitales departamentales. El acceso a los laboratorios, la formación técnica y la orientación sobre propiedad intelectual puede permitir que estudiantes y emprendedores desarrollen sus conocimientos sin abandonar necesariamente sus territorios.
De acuerdo con los datos citados en la columna, Cauca, Nariño, Huila, Valle del Cauca, Santander y Cundinamarca registraron periodos en los que sus solicitudes de patentes se duplicaron o triplicaron. Para conocer el alcance de ese comportamiento es necesario establecer los años de comparación y las cifras de cada departamento.
Nuestro interés ha sido conocer las actividades que realizan universidades y centros de investigación de distintas regiones. Allí encontramos una discusión sobre el uso de la ciencia y la tecnología para desarrollar productos, aparatos y procedimientos que puedan facilitar labores urbanas y rurales.
El Cauca tiene motivos para participar con mayor decisión en este campo. Las actividades agrícolas, los conocimientos de las comunidades y la formación de nuevos profesionales ofrecen posibilidades de investigación que merecen atención institucional.
La Superintendencia de Industria y Comercio ha otorgado patentes relacionadas con áreas como la biotecnología, la química farmacéutica y las ingenierías química y mecánica. Estas disciplinas ofrecen oportunidades para desarrollar productos y procedimientos destinados a diferentes actividades económicas.
En nuestro departamento, el aprovechamiento de esos conocimientos podría beneficiar a comunidades campesinas, indígenas, mestizas y afrodescendientes del Macizo Colombiano y del litoral Pacífico.
Pero debemos distinguir entre desarrollar una idea, solicitar una patente y obtener su concesión. Son etapas diferentes que requieren orientación técnica y el cumplimiento de requisitos. La protección concedida en Colombia tampoco significa que la invención quede automáticamente protegida en otros países.
Los investigadores e inventores que pretenden comercializar sus desarrollos en el exterior necesitan conocer las posibilidades de protección internacional y los procedimientos aplicables en cada mercado.
Para muchos emprendedores, estos trámites resultan difíciles de comprender. La falta de asesoría, recursos económicos o acompañamiento especializado puede convertirse en una barrera para proteger una invención.
Por eso considero necesario establecer alianzas que permitan ofrecer apoyo financiero, técnico y comercial a quienes trabajan en nuevos productos. Las alcaldías, la Gobernación del Cauca, las universidades y las entidades nacionales tienen la posibilidad de coordinar programas de formación y orientación.
La protección de la propiedad intelectual también debe explicarse desde las instituciones educativas. Los jóvenes necesitan aprender a identificar una invención, consultar antecedentes tecnológicos y conocer las condiciones para presentar una solicitud de patente.
No todos los emprendimientos requieren una patente. Algunos necesitan registrar una marca, proteger un diseño industrial o mejorar sus procesos de producción y comercialización. Reconocer esas diferencias resulta necesario para orientar adecuadamente a los interesados.
La discusión adquiere una dimensión política cuando examinamos las prioridades de las administraciones municipales y departamentales.
Durante las campañas electorales se anuncian programas de emprendimiento, innovación y apoyo a los pequeños productores. Sin embargo, es necesario preguntar cuántas iniciativas cuentan con presupuesto, acompañamiento técnico y mecanismos que permitan evaluar sus resultados.
Un encuentro de emprendedores puede servir para mostrar productos y establecer contactos comerciales. Pero las personas que participan también necesitan oportunidades de capacitación, asesoría para mejorar sus negocios y orientación sobre sus derechos de propiedad intelectual.
Las administraciones deben procurar que esas actividades lleguen a los corregimientos, las veredas y las instituciones educativas de los municipios alejados.
El ingenio caucano merece reconocimiento por las posibilidades que ofrece para resolver problemas y desarrollar actividades productivas. Corresponde a las instituciones contribuir a que esas capacidades encuentren condiciones para desarrollarse.
Tenemos que abandonar la idea de que únicamente las universidades o los grandes centros de investigación pueden producir invenciones dignas de protección. Un conocimiento desarrollado en el campo también puede convertirse en una solución tecnológica, siempre que reúna las condiciones correspondientes.
Nuestro llamado a los alcaldes, a la Gobernación del Cauca y a las entidades competentes es que establezcan mecanismos de apoyo accesibles y permanentes.
El reconocimiento del talento regional debe expresarse en oportunidades concretas para los emprendedores que desean desarrollar sus proyectos, proteger sus creaciones y llevar sus productos a nuevos mercados.
El Cauca necesita que sus jóvenes encuentren razones para creer en sus capacidades. También requiere que las instituciones escuchen a quienes trabajan todos los días por construir una actividad productiva desde sus municipios.
Fomentar el ingenio caucano significa permitir que las ideas nacidas en nuestras comunidades tengan la oportunidad de convertirse en proyectos viables, con orientación, recursos y posibilidades reales de comercialización.
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