Con el silencio también se habla

Diego Luis Carabalí C.

En Santander de Quilichao existen voces que la ciudadanía reconoce de manera inmediata, antes de ver el rostro de quien las emite. La de Diego Luis Carabalí Carabalí es, sin duda, una de esas firmas sonoras inconfundibles. Con décadas de micrófono abierto en espacios radiales emblemáticos como Pare Bola y Llegó la Hora, Carabalí se ha consolidado como un referente indispensable para el suroccidente colombiano: un periodista que transita por todos los sectores, abre el micrófono a todos los actores sociales y formula las preguntas que otros prefieren evadir.
El ejercicio del periodismo libre y riguroso en contextos regionales implica, de forma invariable, asumir la conciencia trágica de un oficio de alto riesgo. Recientemente, tras realizar una entrevista de alto impacto a Milton Penagos Enríquez, directivo de la empresa de servicios públicos Emquilichao —quien infortunadamente fue asesinado al día siguiente—, el rumor público intentó tergiversar el papel del comunicador, pretendiendo convertir al mensajero en parte de un conflicto ajeno. Ante la ligereza de la cizaña, la comunidad quilichagüeña, sus colegas y las instituciones cerraron filas en torno a Diego Luis, demostrando una madurez democrática que ratifica que el periodista es un puente informativo, no un actor de la confrontación.
Hoy, el maestro y formador de procesos comunicativos asiste a Proclama del Pacífico no a defenderse —pues la honestidad no requiere defensa—, sino a reflexionar sobre el estado actual de la profesión y las complejidades de informar en el territorio.
El mensaje detrás de la ausencia

El título de este encuentro guarda una paradoja profunda, expresada por el propio locutor: «Con el silencio también se habla». Su reciente retiro temporal de los micrófonos no fue una capitulación ante el temor, sino un mensaje deliberado hacia la sociedad quilichagüeña. Un llamado a la pausa y a la introspección comunitaria, a volver la mirada hacia el vecino y a rescatar el valor de los mayores, aquellos referentes que transitaron los primeros caminos de herradura y que hoy se encuentran relegados al olvido dentro de cuatro paredes.
Fiel a su escuela, Carabalí toma distancia de la inmediatez de la «chiva». Su enfoque periodístico prioriza la precisión sobre la velocidad, acudiendo al desarrollo de los hechos cuando la marea del titular ha bajado. Bajo esa misma premisa, el comunicador rinde homenaje a Milton Penagos, cuya última intervención en su programa se convirtió en un testimonio de calidad técnica y en una de las piezas más vistas de su trayectoria.
Las deudas de la academia y el impacto digital

La conversación con Diego Luis devela una honda preocupación por el relevo generacional en los medios. Desde su análisis, los nuevos periodistas carecen de soportes de seguridad y se enfrentan a la calle sin las herramientas prácticas necesarias. El maestro cuestiona la distancia existente entre la formación universitaria —con avances científicos pero desprovista del «saber hacer»— y las realidades complejas que se padecen en el terreno.
A este escenario se suma el fenómeno de las redes sociales, herramientas que, a juicio del entrevistado, han generado distorsiones profundas al democratizar la emisión de mensajes sin el contrapeso de la responsabilidad social y jurídica. Como ejemplo de estas dinámicas, Carabalí expone el rigor de la ley que cobija exclusivamente a los profesionales de la información: el Tribunal Seccional de Garantías y Vigilancia Electoral del Cauca le impuso una sanción de 48 millones de pesos por la difusión inconsciente de una encuesta falsa, fabricada bajo las lógicas de las estrategias maquiavélicas de las campañas políticas locales.
El valor del aguante
Frente a la crisis, el mensaje que Diego Luis Carabalí hereda a las comunidades periodísticas del Pacífico es de una prudencia estricta: «No nos creamos supremos, somos humanos y nos equivocamos. Ojo con las fuentes. Hay que saber aguantar y ser prudentes, no hay que correrle a la noticia».
Para Proclama del Pacífico, cuya cabina radial comparte la hermandad de colores y propósitos con Bonita FM, recibir a Diego Luis Carabalí es abrir las puertas de su propia casa. Esta amplia conversación, que compartimos a continuación en formato audiovisual, es un recordatorio de que el periodismo en nuestras regiones no es una ruta hacia el enriquecimiento económico, sino un camino de profundas satisfacciones civiles y de un compromiso inquebrantable con la verdad de las comunidades.
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