
En el departamento del Cauca y principalmente en su zona norte, continúan las violaciones a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario, DIH.
Esto no es nuevo. Pues, desde el año 2011 aumentaron los grupos paramilitares y es evidente la militarización de esta zona que señala la falta de garantías para las organizaciones sociales de ejercer sus derechos a la libre protesta y movilización.
“La militarización del Norte del Cauca en 2011 empezó con cinco mil soldados del Batallón Pichincha, dos batallones de “alta montaña”, seis batallones de “soldados campesinos”, dos batallones antinarcóticos, brigadas móviles, fuerzas especiales, miles de milicianos, bases militares y de policía dentro de los cascos urbanos; lo que afecta diariamente a la población civil, con incontables infracciones al DIH, señalamiento, persecución por parte del Estado y acusaciones por parte de las FARC de estar de uno u otro lado, lo que genera crisis humanitaria en esta población que sufre los estragos de una guerra que no les pertenece”.
Desalentador panorama, el conflicto se agudiza y la población civil fortalece su exigencia de unos mínimos humanitarios inmediatos.
Vengan a los territorios donde se viven los conflictos y conocerán de cerca lo que no muestran los medios de comunicación comercial o las redes sociales con despistados y despistadas de escritorios que dan un “me gusta” y comentan situaciones que no conocen ni viven en carne propia.
Las cifras las pueden encontrar en: www.nasaacin.org
Estos relatos de persecución a defensoras y defensores de derechos humanos fueron tratados en el Encuentro de mujeres indígenas en resistencia por la pervivencia y autonomía de los pueblos, Caloto Cauca, Junio 2001.