Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Miércoles:
Popayán 3 y 4
Cali 3 y 4
Miércoles, 14 de octubre de 2026

Comunicación, verdad, Petro y la orden de asesinarlo

Comunicación,-verdad,-Petro-y-la-orden-de-asesinarlo
Germán Ayala Osorio

Volvió el presidente de la República a dirigirse al país, sin mirar a los colombianos. Otra vez la oficina de comunicaciones pasa como alocución una “conversación” del jefe del Estado con Pedro Vaca, exdirector de la FLIP y relator de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh), que terminó siendo una especie de “soliloquio” o quizás un circunloquio. Como fuere, lo dicho y lo no dicho por Gustavo Petro en su particular alocución de la noche de hoy hacen pensar en que al presidente lo están acosando varios hechos o circunstancias, a saber.

Dijo el mandatario que “lo quieren matar” y que la orden ya fue dada por un poder económico que cuenta con el apoyo de la mafia y la anuencia de las mismas empresas mediáticas que desde el 7 de agosto de 2022 vienen atacando al presidente de forma sistemática. Con la misma determinación con la que informó al país lo del software espía (Pegasus), el jefe del Estado debió y debe señalar con nombres propios quiénes son los que están detrás del golpe de Estado que le quieren dar o del plan para asesinarlo.

Al no entregar los nombres, Petro les facilita el camino a sus detractores y a los propios periodistas que lo declararon como su “objetivo periodístico” para que señalen que está paranoico o que por lo menos afronta graves problemas emocionales que intenta ocultar o minimizar su impacto, inventando que lo quieren asesinar o sacarlo de la Casa de Nariño.

Si lo del plan criminal es cierto, Petro puede estar sintiendo miedo de morir, pero, sobre todo, de pensar que todo lo que desea hacer por el país, pueda quedar truncado de un momento a otro. Petro es mesiánico y eso no lo puede ocultar. También es posible que lo acose algo de rabia por no ver mayor preocupación en las huestes que lo respaldan y claro, al pensar en la satisfacción que deben estar sintiendo sus enemigos, críticos y detractores. Petro también puede estar experimentado la soledad que siempre acompaña a todos aquellos que ostentan poder, así el presidente reconozca que el poder del capital está por encima del presidencial.

Lo cierto es que la alocución de esta noche deja dudas sobre lo que realmente está pasando en la Casa de Nariño y con el propio jefe del Estado. Es claro que Petro no se siente cómodo por todo lo que representa ese Palacio para quien no soporta a la vieja oligarquía y en particular los lujos extravagantes propios de un palacete, en uno de los países más desiguales del mundo.

Cambiemos de tercio. Las disquisiciones que hizo Petro en torno a la Verdad y a la verdad periodística y a la comunicación resultan interesantes, a pesar de que en este país las grandes mayorías, incluidos los comunicadores sociales-periodistas, poco o nada han leído a Habermas o estudiado los aportes de la Escuela Crítica o de Frankfurt.

Y claro que le cabe razón al presidente cuando recoge lo dicho por Habermas en el sentido en que la violencia es la expresión del fracaso de la comunicación. Como proceso humano, la comunicación, esto es, el reconocimiento del Otro como un igual con el que es posible dialogar y contemplar, tenderá al fracaso cuando los agentes que hacen parte de la situación de comunicación no comparten las mismas actitudes y aptitudes para mantener un diálogo horizontal, equilibrado o la simple intención de reconocer.

El lenguaje es un elemento clave para Habermas en su Teoría de la Acción Comunicativa. Hay unos usos particulares de la lengua que impiden que la comunicación fructifique. El lenguaje periodístico, cuando se usa para exaltar los conflictos societales, se convierte en el mayor obstáculo para la comunicación. De hecho, llamar a las empresas mediáticas medios de comunicación constituye un error. Los medios masivos no comunican. Ni siquiera informan. De ahí la constante pelea de Petro con los periodistas afectos al viejo régimen, en la red X.

Igualmente, cuando el lenguaje técnico y el científico se usan para engañar, burlarse o discriminar a quienes apenas exhiben los niveles más básicos en su capacidad de hablar, el fracaso de la comunicación está garantizado.

Señor presidente, comunicar también es poner en común una verdad, una postura, una decisión. Y al no dar los nombres de aquellos que según Usted lo quieren asesinar, aporta para que la comunicación fracase.

El que seamos una sociedad clasista, machista, aporofóbica y racista es la más clara muestra del fracaso de la comunicación. Insistimos en ese fracaso porque no nos hemos reconocido como pueblo diverso. La prensa hegemónica es responsable en gran parte de esa realidad. Y si fracasa la comunicación, lo más probable es que pase lo mismo con los procesos civilizatorios en los que estamos inmersos. 

“UNIENDO VOCES” PARA DEFENDER A PETRO Y AL PROGRESISMO

La hegemonía informativa en Colombia le sirvió por mucho tiempo a la derecha para consolidarse como la única opción de poder y para ocultar actos de corrupción público-privada y matizar los impactos negativos de un modelo de desarrollo y de una apuesta cultural enemigos de la biodiversidad y la pluralidad étnica. Y fue así hasta que en el 2022 un poco más de 11 millones de colombianos eligieron al primer presidente progresista en la historia del país.

Después del 7 de agosto de 2022, la prensa hegemónica, siguiendo las instrucciones de sus patrones, convirtieron al presidente Petro, a su familia y a su gobierno en un solo “objetivo periodístico”, lo que significó la implementación de un cubrimiento noticioso cargado de «mala leche» y una inusitada y jamás vista animadversión, resultado del clasismo, el racismo y la aporofobia que desde la prensa tradicional se impulsa desde los orígenes de la República. Nunca la prensa tradicional se volcó para esculcar las decisiones de un gobierno. Por el contrario, los medios tradicionales fueron cómplices de gobiernos como los de Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos e Iván Duque Márquez. Con Uribe naturalizaron lo que se conoció como el unanimismo ideológico y político. Esas empresas mediáticas se hincaron ante el poder intimidante del político antioqueño. Con Santos mantuvieron la misma actitud complaciente. Y con Duque, periodistas de derecha como Néstor Morales (Blu radio) y Luis Carlos Vélez (de La FM) actuaron de forma complaciente y lo trataron como un amigo más, como un “parcero”, lo que significó el abandono de la actividad periodística, en particular de aquel principio de “molestar al poder”. 

Con la llegada de Petro a la Casa de Nariño, todo cambió en esa relación de la prensa hegemónica con el presidente de la República. Jamás imaginaron los periodistas, conductores y editores de medios como Blu radio, La FM, La W, El Colombiano, El Tiempo, Semana y El País y los noticieros de televisión de RCN y Caracol que un presidente de la República los confrontaría de la forma como lo viene haciendo Petro. El presidente los desmiente y confronta sus versiones, lo que relativiza el impacto negativo de las lecturas malintencionadas de unas empresas mediáticas que actúan como actores políticos en oposición. El carácter contestatario del presidente Petro y el uso de su cuenta en la red X como trinchera política e ideológica sacudió las rutinas de los medios masivos tradicionales de Colombia.

La irrupción de medios alternativos y de los influencer petristas ha servido para que los niveles de crispación política e ideológica en las redes sociales aumentaran significativamente en una sociedad altamente intolerante como la colombiana. Así las cosas, la generación de estados de opinión pública ya no es una tarea exclusiva de la prensa hegemónica y tradicional. Y esa inesperada competencia tiene desesperados a los periodistas-vedettes de los señalados medios, acostumbrados a manipular a la opinión pública de acuerdo con sus corporativos intereses.

“Uniendo voces” es la estrategia político-mediática del gobierno Petro para consolidar en Colombia un frente mediático capaz de enfrentarse a los medios hegemónicos de la derecha corporativa. Ya hubo una primera convocatoria de periodistas y medios alternativos en la ciudad de Armenia. Al encuentro llegó el presidente Petro para darle la “bendición” a una estrategia periodística y política jamás vista en la historia del país.

“El presidente Gustavo Petro intervino en el marco de “Uniendo Voces”, un encuentro organizado por el Ministerio de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), donde resaltó la importancia social y política de los medios de comunicación alternativos, comunitarios y digitales en el país. Ante medios comunitarios de todo el país, el presidente Petro afirmó que significan “esa enorme constelación diversa, que es una de nuestras principales riquezas como sociedad, pero que pareciera que quiere ser aplastada por una homogenización de las mentes, un pensamiento único que sale de los grandes medios de comunicación”.

Eso sí, el gran reto de esa cofradía de medios alternativos que acompañan y defienden la causa progresista es no hacer un periodismo mediocre como el que vienen haciendo los medios hegemónicos. Acompañar las ideas de una izquierda democrática moderna y del progresismo exige que se cubran los hechos noticiables con responsabilidad y profesionalismo. “Uniendo voces” no puede convertirse en una trinchera ideológica sectaria que defiende a dentelladas un proyecto sin crítica alguna. Hacerlo de esa manera es igualar lo hecho por las empresas mediáticas de la derecha durante más de 50 años.

*******************
*******************************
Otras publicaciones de Germán Ayala Osorio
[i] PhD en Regiones Sostenibles, Politólogo, Especialista en Humanidades Contemporáneas y Comunicador Social-Periodista.

Germán Ayala Osorio

Articulos relacionados