COMO SI FUERA GAZA


Foto: Redclade
COMO SI FUERA GAZA
Por: Jaime Cárdenas
Con la furia con que se ha atacado a Gaza se pretende hacer tierra arrasada de la educación pública. El lenguaje técnico de la enmienda a la ley estatutaria de la educación no permite mostrar en toda su dimensión este propósito destructivo que cursa en el congreso, pero ha sido oportunamente interpretado por los educadores del país que se la están jugado toda, como nunca, por la educación pública.
¿Qué se pretende en términos generales? Que pueda intervenir el sector privado con los dineros públicos y montar sus centros educativos, empezando por el preescolar al que se quiere terminar. Digamos que se trata de que vengan las Empresas Prestadoras de Educación, EPE, y que se manejen por la familia de Vargas Lleras y afines. En otras palabras, que se privatice la educación pública y quien no tiene como pagar el servicio no estudia pues los centros educativos públicos se van terminando por falta de recursos, de profesores, van muriendo.
Nada tenemos contra quien tiene los medios para la educación privada. Pensamos en los que no tienen los recursos, en esas veredas que hemos conocido en donde una maestra después de recorrer ríos y caminos llega a los niños y niñas y les enseña a leer, a pintar, es un suceso extraordinario, heroico, es sentar bases de personas valiosas para la sociedad.
Se pretende degradar el carácter de derecho fundamental de la educación a esencial. Si se lo hace se concibe a la educación pública como un servicio esencial y por lo tanto no se puede protestar, ni parar como protesta, en la práctica se termina con el sindicalismo de los maestros, pues serán destituidos los que reclamen sus derechos; se pretende maniatarlos y humillarlos haciéndolos responsables de los bajos puntajes de sus estudiantes en las pruebas de Estado. Finalmente, se los destituiría por su incapacidad.
Hay más. Se introduce la figura de la educación terciaria, como continuidad de la secundaria. En este tipo de educación el sector privado puede certificar a quien haga cursos rápidos capacidad profesional, tecnológica o análoga a la del SENA o de los profesionales universitarios. Se acudirá al sector privado tras el título así adquirido con el consecuente detrimento del sector profesional, del egresado del SENA o de las universidades públicas. El reino de la mediocridad, el derrumbe de una educación con proyección integral.
Defendiendo el indiscutible potencial transformador de lo que es una asamblea nacional constituyente, en nuestras charlas hemos citado a David Harvey el gran pensador inglés que ha iluminado con su saber las inequidades de nuestro tiempo. En sus últimas investigaciones muestra lo que denomina la acumulación de capital por despojo, una fase del capital transnacional el cual viene dispuesto a la guerra – como está demostrado-, y a terminar con todos los logros sociales del pasado.
La reforma a la educación que cursa en el congreso debe ser entendida como un movimiento del gran capital: apropiarse de los recursos públicos destinados a la educación y quebrar la resistencia organizada de los maestros, como ocurrió el pasado con la Caja Agraria, la USO, Telecom.
FECODE es uno de los últimos bastiones de la resistencia gremial. No obstante sus crisis y sus grandes contradicciones, ha sabido defender a la educación pública en 70 años, admirable labor. Esta vez debe de ampliarse la solidaridad con su lucha pues como nunca en nuestra historia se ha dado una arremetida de tierra arrasada contra un aspecto vital de la vida colectiva.
La guerra contra los pueblos se hace con soldados, las leyes contra los pueblos tienen partidos y voceros. En esta oportunidad es el Centro Democrático el que ha llevado a las comisiones del congreso esta iniciativa de muerte. Ha sido la senadora Paloma Valencia de este partido quien ha tomado la voceria, la que fue objeto de apoyo por la senadora del Pacto Histórico María José Pizarro.
Una vez se pusieron de acuerdo las dos senadoras, dijo la del Pacto Histórico:
“Estamos eliminando barreras, estamos haciendo el gran piso para un gran acuerdo nacional, sobre lo fundamental… para millones.”
¿Un acuerdo nacional para destruir la educación Pública?
La senadora Valencia aclaró que no fue ningún mico, que todo fue discutido y se pusieron de acuerdo. Y fue cierto. Ariel Ávila también puso su cuota de Judas.
Ninguna explicación coherente ha dado la señorita Pizarro. Salvo que estuviera sin el uso de sus facultades o fuera objeto de amenaza contra su vida no veo otra que deje indemne su honor.
Por fortuna FECODE ha salido a defender a la sociedad, a los niños y a las niñas, a los jóvenes. Tenemos que decirlo acudiendo a la frase común: ha salido a las calles a defender a Colombia puesto que golpearla en lo fundamental – palabreja que la repetía el fascista Álvaro Gómez y le quedó sonando a Petro-, es ir contra todo un país.
Y ha habido una respuesta desde abajo, limpia, pacífica. Es así que los maestros y maestras de este adolorido país se la están jugando por él, no solo es su empleo, por la sociedad.
Bolívar tenía claro el papel de la educación en la consolidación de una nueva sociedad. Huérfano desde muy niño, más allá de sus riquezas, fue el papel bienhechor de su maestro Simón Rodríguez el que lo llevó hasta el sitial que conquistó entre nuestras naciones. También lo supo Filipo, el padre de Alejandro Magno a quien preocupado por la educación de su hijo buscó como maestro a Aristóteles.
Dijo en su momento Bolívar:
«No puede haber libertad donde hay ignorancia. La esclavitud es hija de las tinieblas. Un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción”



