“Combinando todas las formas de lucha”


Esta expresión, achacada exclusivamente al estilo de hacer política de los partidos de izquierda de diversos países, que con organizaciones políticas legales respaldaban a grupos armados en el camino por ‘tomarse el poder’, -cuando predominaba la idea de acabar radicalmente con la propiedad privada e instaurar sin reversa la ‘dictadura del proletariado’-, para los comunistas radicales se quedó sin sustento después del derrumbe del muro de Berlín y la Unión Soviética y el triunfo electoral en varios países de organizaciones de tendencia socialista que aceptan la convivencia de formas individuales y colectivas de propiedad y de reunirse para trabajar, buscando mejorar condiciones de vida de la población y el respeto por la naturaleza, antes que la acabemos y nos extingamos con ella.
Sin embargo “la combinación de todas las formas de lucha” a lo largo de la historia no ha sido exclusiva de los grupos de izquierda, como los bolcheviques de Lenín, cuando ganaron la revolución rusa, a principios del siglo XX. También la aplicaron sus contemporáneos de la derecha en la Italia de Mussolini, cuando fundó sus ‘Camisas negras’, armadas, que lo acompañaron en su ‘Marcha a Roma’, para asegurar tomarse el poder y la aprendió su aventajado alumno Hitler, que en el camino de organizar el Partido Nacional Socialista, creó grupos armados como las SS y SA, -diferentes a las fuerzas armadas del Estado-, que le allanaron el camino al poder absoluto, persiguiendo y asesinando a sus opositores de izquierda y grupos sociales considerados ‘indeseables’, como los gitanos, judíos, homosexuales, discapacitados y otras minorías, a quienes despojaron de sus bienes, antes de encerrarlos en los campos de concentración, para ‘ducharlos en baños colectivos’ con cianuro gaseoso.
En Colombia, para sólo hablar de mediados del siglo XX, hay que recordar que utilizando la ‘combinación de todas las formas de lucha’, los pioneros de los paramilitares fueron los famosos ‘chulavitas’, integrados por la mayoría de campesinos fanáticos que armó el gobierno de Mariano Ospina Pérez , después de que el Partido Conservador recuperó el gobierno y para asegurar su hegemonía cambió la totalidad de policías del país, reemplazándolos por sus copartidarios que vestidos de civil, por las noches se dedicaron a perseguir y masacrar liberales, para despojarlos de sus tierras y facilitarles a los latifundistas copartidarios el corrimiento de cercos. Esto originó el surgimiento de las embrionarias ‘autodefensas liberales’, que después del asesinato de Gaitán se multiplicaron en guerrillas, dispersas en los llanos orientales, el Tolima, Caldas, Cundinamarca y otras regiones del país, y cuando la mayoría de guerrilleros se desmovilizaron, durante el gobierno de Rojas Pinilla y al iniciar el Frente Nacional, en 1958, durante el gobierno de Lleras Camargo, quienes no lo hicieron, como Tirofijo y sus compañeros, fueron el germen de las Farc, que influenciada por el triunfo de la revolución cubana, fundaron en 1964, con el apoyo del Partido Comunista prosoviético, que ‘combinaba la lucha legal y armada’, en el camino al poder. En la misma década surgieron con métodos parecidos los prochinos del clandestino Partido Comunista Marxista Leninista, con el EPL, como brazo armado y el ELN, con el Frente Unido creado por el cura Camilo Torres, como grupo político legal. Desde esa época, para combatir a estos grupos armados irregulares, por medio de los organismos de inteligencia de las fuerzas armadas y la policía, el Estado creó organizaciones paralelas para desarrollar la ‘guerra sucia’, buscando identificar y apresar o eliminar a los insurgentes y sus colaboradores, sin dejar rastros y legalmente siguiendo las enseñanzas transmitidas por los gringos en la guerra del Vietnam, formalizaron la creación de autodefensas campesinas, que treinta años después darían pie a las Convivir, durante la gobernación de Álvaro Uribe, en Antioquia, que por influencia, de las experiencias del MAS, – fundado a inicios de los 80, por el cártel de Medellín, cuando el M-19, secuestró a la hermana de los Ochoa y de las autodefensas del Magdalena Media, que mataron a dirigentes de la UP, entrenadas por el coronel israelita Klein-, no tardaron en desmadrarse en las Autodefensas de Colombia, AUC, que a sangre y fuego y a veces con la complicidad del Ejército y la Policía masacraron y despojaron de sus tierras a miles de campesinos, colaboradores o no de las guerrillas, que justificados en su ideología, también habían cometido masacres, secuestros, robos y otros atropellos que afectaban a los ‘oligarcas’ y a toda la población de las regiones que dominaban.
Tanto la izquierda como la derecha, han utilizado la “combinación de todas las formas de lucha”, en la ‘guerra sucia’ que ha predominado en los 70 años recientes. Ahora, esta lucha se da con el espionaje electrónico, de parte y parte, denunciado desde que existió el DAS cuando Uribe, antes de elecciones y con el proceso de paz en Cuba. ¿Hasta cuándo?



