
Loco-mbiano

Esta Colombia, territorio verde con dos mares azules, tachonado de riquezas por donde se mire, es valorada por la ONU como el país más desigual de América, al analizar su situación en los últimos 20 años.
Nuestro Presidente y su ministro de Hacienda no hacen más que alardear en cada discurso que nuestra Patria está en crecimiento y que no tiene qué temer a pesar de la recesión que amenaza al viejo mundo y aún a nuestra estrella del Norte. Se han dado el lujo de otorgar una prima nueva de casi 8 millones mensuales a los lentos congresistas que hicieron operación tortuga para proceder a aprobar la reforma a la Salud sin que las Altas Cortes movieran un dedo por la burla al Consejo de Estado.
Sí. Colombia se está llenando de inversionistas extranjeros que vienen a extraer oro, uranio, níquel, carbón e investigar si hay pozos de petróleo, a comprar hidroeléctricas como la de Isagén, y a cambiar pueblos por represas, de cualquier modo y dañe a quien dañen.
No importa que sean indígenas, que sean sencillos pobladores de municipios alejados. No importa que sea un páramo, una reserva natural, no importa que sea reserva mundial como la selva chocoana o amazónica, o donde nacen nuestros ríos madres, el Magdalena y el Cauca, no importa que se desvíen o desaparezcan ríos y quebradas, que se desplace a los habitantes natos de su hábitat de siempre. No importa la contaminación y la erosión. Está por encima el bien supremo de la Autoridad, del capital salvaje y la fuerza, con el respaldo de la Esmad.
El gobierno solo piensa en cómo aumentar sus ingresos, no se sabe para emplear en qué. No se piensa que en el futuro Colombia habrá quedado sin recursos hídricos, sin bosques, sin fauna, sin un respaldo ecológico que garantice la vida de los ciudadanos. Es lo que dijo Joan Clos*, director de ONU Habitat en Medellín en su informe previo al Foto Mundial Urbano. Allí se nos está advirtiendo de cómo nos están observando los países de fuera que quieren aprovechar la oferta de venir a llevarse lo que hay todavía en nuestro suelo.
Tal informe hace una radiografía del estado de las ciudades de América Latina en cuanto a Inequidad Urbana. Colombia es el país peor librado. En los últimos 20 años, a pesar de los adelantos relativos en cuanto a nivel de pobreza, en las ciudades colombianas «las diferencias entre el rico y el pobre se duplicaron y la desigualdad del ingreso aumentó en un 15%. Además, es el único país donde la totalidad de las ciudades estudiadas aumentaron en su desigualdad», especialmente en Medellín, Cali, Montería y Bogotá.
Las autoridades gubernamentales y los gremios solo se han fijado en fortalecerse económica y políticamente, pero no han tenido en cuenta mecanismos técnicos y de conservación del Ambiente. «Se necesita una visión corporativa, de largo plazo, que no sea la de la ganancia más rápida posible. Hay que evitar que los mercados funcionen bajo lógicas de acaparamiento y monopolio. Las ciudades exitosas son las que desarrollan una visión del medio ambiente, de infraestructura, de equidad y calidad de vida».
Dice mucho la respuesta del director de Investigación y Desarrollo de capacidades de la Oficina Global de ONU Hábitat a la reflexión irónica que expresó el entrevistador Eduardo López: «Las cargas altas que deberán pagar los gremios los obligará a irse de la ciudad y se desacelerará la economía… es el argumento» que sale de sus bocas. «Eso de generar empleo, generar oportunidades, es un discurso gastado. Lo que se ha hecho es enriquecer más a los ricos».
17-10-13 9:14 a.m.
* http://www.elespectador.com/noticias/nacional/ciudades-colombianas-mas-desiguales-articulo-451323