China, madre de la cocina
Escrito por Horacio Dorado Gómez*
Jueves, 26 de agosto de 2010
El octavo Congreso Nacional de Gastronomía trae del otro lado del mundo una gran delegación. Se trata de Chengdu, de la provincia de Sichuan. Ciudad asiática designada por la Unesco como la segunda ciudad en el mundo, en obtener después de Popayán en 2005, la distinción de ciudad gastronómica. Como vamos a estar al lado de Chengdu, vaticano de la gastronomía, los payaneses debemos conocer algo de sus costumbres para atenderlos bien. Así como miramos a los chinos con curiosidad, igual deben sentir ellos por nuestras costumbres. Sus tradiciones milenarias son raras para nosotros: acá llenos de pasiones, en cambio los chinos no tan efusivos, por eso sus ojos rasgados no ven bien el besuqueo que usamos en las mejillas para saludar. Apenas están entrando en la moda de saludar de mano; para ellos, basta una leve inclinación de cabeza.
Los chinos casi nunca dicen NO. Contestan con evasivas, responden cualquier cosa menos: “no sé”, porque consideran es mala educación. Es norma de cortesía al dar o recibir regalos, hacerlo con las dos manos, aunque el obsequio sea pequeño. La comida constituye el acto más protocolario de la sociedad china. En la ‘madre de la cocina’, se come con palillos, como una tradición milenaria de imitar el funcionamiento del pico de las aves para tomar los alimentos. Es de pésima educación enclavar los palillos en la comida o dejarlos dentro del plato cuando se ha terminado. Lo culto es dejarlos al lado, sobre el mantel.
La variedad de alimentos es interminable y según dicen: “en China todo lo que anda, nada, corre o vuela va a la cazuela”. Y lo que no, también. Algas, orugas o gusanos, grillos, hasta las más refinadas verduras y pescados. De allí que, el gobierno chino durante los Juegos Olímpicos, prohibiera vender carne de perro en los restaurantes y mercados para no “herir la sensibilidad” de los visitantes extranjeros. Por lo que supongo que, nuestro apetitoso plato de “ternero nonato” y cuy, para ellos serán un ‘Bocatto di Cardinale’ (frase italiana muy antigua para señalar algo fuera de serie). Por si las moscas, si viaja a China, apréndase esta: “Wo bu chi gou rou” (yo no como perro). También, son unos magos, elaborando manualmente gran variedad de platos con la pasta, como los raviolis, ofrecidos de mil formas, colores y rellenos. Ah, todas las bebidas les gustan calientes o temperatura ambiente.
Los organizadores quieren que hasta el último de los payaneses, se apropie del evento. El gobernador González Mosquera, impulsor del Congreso, expresó que la intención es profundizarlo y enriquecerlo hasta convertirlo en el segundo acontecimiento más importante, después de la Semana Santa. Y colocar a Popayán en el mapa del mundo con su riqueza histórica, ecológica, hídrica, y cultural, porque tenemos muchas potencialidades por mostrar.
Civilidad: La China, mundialmente es factor de equilibrio en lo político, social, cultural y segunda en economía, por lo que podríamos estarnos abriendo una ventana al mundo.
*Secretario Asociación Caucana de Escritores
Columnista Diario El Liberal
Miembro Comisión Bicentenario del Cauca
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