CELIBIDACHE, RAVEL, BOLERO (1971)



Sergiu Celibidache conduce con original maestría los famosos y repetitivos compases de Ravel. Música, ritmo, cadencia, cuerpo, rostro, brazos… todo en festivo crescendo hacia el glorioso final. Magia no exenta de comicidad; contagiosos gestos del maestro, picardía genial y autocracia excepcional de un director… expresan el dinamismo del momento con original modus y actuación; clima de ronda, clima que despierta poco a poco secuencias en delirio y catarsis. El maestro parece a veces un dictador, exige rendición total de la orquesta a sus decretos; a veces danza ese ritmo que contagia, esa cabeza en fiesta acalorante. Ritmo obsesivo, ritmo insistente, melodía persistente y cíclica, partitura en complejo desarrollo hacia el espasmo… Orquesta en continua progresión: el clímax, orgasmo de acordes que no terminan de sonar; porque la memoria los acoge y continúan allí, en éxtasis dionisíaco interminable…
¿Qué siente un director conduciendo su instrumento, la orquesta? En todo caso, la emotividad contagia con lúdica total.
Esta filmación de 1971 muestra un maestro y su orquesta en compenetrado diálogo musical; y es indudable que el arte revela aquí momentos deliciosos, tempos para ver y para oír, porque, en esta grabación, el arte es gracia de los dioses: para el oído, el ojo, el cuerpo todo… sensualidad catártica total.
RVQ
https://www.youtube.com/watch?v=gy5Ve3338-E



