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Miércoles, 14 de octubre de 2026

Cauca Incluyente: Estrategia para edificar un proceso pedagógico desde la diversidad y para la diversidad.

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Luis Fernel Bonilla Rosero
Por: Luis Fernel Bonilla Rosero / Rector I.E. Ana Josefa Morales Duque / Santander de Quilichao – Norte del Cauca.

En la historia de la humanidad, se ha observado que el grupo que ostenta el poder en la sociedad define los rasgos y líneas culturales que estructuran el éxito y el fracaso académico, que son quienes marcan rutas de formación que desarrollan las instituciones educativas a partir de las orientaciones que proyecta el Ministerio de Educación Nacional, que en ultimas define quien avanza o retroceda en la pirámide social de un país. Todos este entramo filosófico de ser mejor, regular o malo esta mediado por las aspiraciones de unos pocos que hacen parte de las organizaciones políticas y económicas que pretenden proyectar hacia el futuro del país una cosmovisión y forma particular de encuentro con los otros, en clave de unas relaciones sociales asimétricas, desconociendo diferente formas y matices culturales que tejen la realidad social de la nación.

La realidad social y comunitaria de la escuela es la presencia constante de la diversidad, la cual se refleja en las diferencias culturales y étnica de las personas que llegan a ella, con el propósito de recibir una educación que respete y valore sus necesidades particulares y sueños de crecimiento desde referentes comunitarios, producto de un hacer social productivo que ha promovido el  desarrollo de los pueblos y comunidades, que en ultimas es un gran afluente al crecimiento económico del país.

El Sistema Educativo Colombiano ha promovido que unos estudiantes sean integrados y otros no, causando que algunas personas que presentan alguna discapacidad física y/o intelectual no hayan podido ser incluidas en el sistema educativo formal, creando otro sistema de formación paralelo para los otros.  Esta orientación para los otros, ha creado en el país el imaginario de la discapacidad como una forma de diferencia social construida. Al igual que lo son los rasgos diferenciales asociados a características raciales, de género o estilos de vida. Es una apreciación excluyente, que trata la discapacidad como una enfermedad y la diferencia como una desviación social.

Este imaginario social, herencia del siglo pasado, producto del marco jurídico nacional, invisibilizó a muchos grupos culturales, que continúan siendo un bastión de una nueva sociedad para nuestro país.  Esta lectura personal y social ha considerado la discapacidad como desviación y centra su atención en los déficits olvidando potencialidades, habilidades, destrezas y puntos fuertes que tenemos todos los seres humanos, que la escuela debe descubrir y proyectar para el enriquecimiento personal y apoyo para elevar la autoestima y el autoconcepto personal, de género y étnico en los estudiantes.

Todos estos procesos irradiados desde lecturas personales y sociales homogenizante, ha llevado a la construcción de opciones pedagógicas compensatorias, con unos límites impuestos desde los burócratas de la educación, promoviendo desde la escuela la reproducción de la cultura dominante, que ha puesto como punto de llegada en la formación de los estudiantes, un currículo único, en lugar de investigar desde la realidad social y estudiantil las necesidades y potencias de los estudiantes y, desde este producto investigativo ofertar y promover opciones pedagógicas nuevas que recoja y retoma la diversidad presente en las comunidad educativa.

Contra este modelo compensatorio, que desconoce formar particulares de relacionamiento con el conocimiento y el saber, surge una nueva alternativa pedagógica “La Educación Inclusiva” que, valida formas propias de los grupos culturales y étnicos, de entender la realidad social y cultural, a partir de vectores culturales fundantes de las comunidades, entroncadas en las experiencias de vida y su proyección de futuro. La educación inclusiva, está encaminada a edificar un nuevo hacer educativo y formativo que permite el acceso, permanencia y una educación de calidad para todas las personas que llegan a la escuela.

Como indica Booth(1996), “el desarrollo de la inclusión en la educación requiere integrar dos procesos: aumentar la participación de los estudiantes en las culturas y los currículos y reducir la exclusión”. La educación inclusiva tiene como intencionalidad responder a la diversidad que presenta la sociedad en su recorrido geográfico –de zonas y regiones-, y al interior de cada grupo étnico y cultural, desde el reconocimiento, valoración de los miembros de una comunidad.  Es visibilizar el sitial histórico, de los pueblos y grupos culturales, en la construcción y consolidación de la nación.

El reconocimiento de la diversidad en la escuela, está solicitando una nueva cultural escolar, políticas educativas incluyentes y prácticas pedagógicas que se nutran de la experiencia individual y social de los pueblos y comunidades diferentes al sector social que ostenta el poder económico y político en el país. Estos elementos exigen un ajuste al Sistema Educativo colombiano, donde el currículo y el hacer pedagógico sea el vehículo para apoyar y responder a las necesidades de todos los estudiantes, donde la oferta educativa institucional este estructurada desde las necesidades y fortalezas de cada uno de las personas que comparten el espacio escolar, en el marco de igualdad de oportunidades educativas.

Se está mirando que la aspiración de las comunidades es la necesidad que todos los estudiantes reciban una educación de calidad centrada en la atención a sus necesidades individuales (Booth y Ainscow, 1998), este es el propósito de una educación que atienda a la diversidad presente en las aulas de clase, que responda a las diferencias individuales y promueva un mayor éxito en las labores académicas mediante mejores aprendizajes de todos los estudiantes.

Una educación inclusiva, debe satisfacer las necesidades de formación de todos los estudiantes, independiente de sus particularidades personales, psicológicas y sociales o que presente algún tipo de discapacidad. Es la apuesta por una nueva escuela que tiene la función social de educar con éxito a todos los estudiantes, tejiendo una oferta educativa que atienda la diversidad presente en las aulas, erradicando la desigualdad e injusticia social en la cual pervivió la educación en el siglo pasado.

Es un nuevo sentido en los procesos educativos, donde se pueda resolver y tener en cuenta las dificultades de aprendizaje, que en el transcurso de la vida académica cualquier estudiante puede presentar y debe ser atendida de forma eficaz. Todo como respuesta a la promoción de una educación de calidad para todos, entendida como la generación de estrategias pedagógicas de apoyo a quien lo necesita para lograr sus aprendizajes y logre su inclusión social.

La atención a la diversidad es generar en la escuela un ambiente de aula, que evite que las diferencias culturales y étnicas se conviertan en desigualdades para los estudiantes en el momento de abordar el conocimiento a través de las experiencias pedagógicas que desarrollan los docentes que permite la apropiación y construcción de saberes.  Esto nos orienta a que la escuela debe prepararse para acoger y educar a todas las personas que requieren sus servicios. En última, lo que pretende la educación inclusiva es evitar la segregación de las personas como resultado de su discapacidad o dificultad de aprendizaje o por hacer parte de un grupo étnico y cultural.

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