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Jueves, 1 de octubre de 2026
sábado 12 septiembre, 2015 a las 12:29 pm

CATA DE AMISTAD CON VINO

Cata Leopoldo

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Cata Leopoldo
Elián y Natalia en la primera Cata de vino blanco

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Loco-mbiano

De nuevo anoche nos pusimos de acuerdo para participar en la Cata que programa Licores Junior de la Avenida 6a. con 16, Norte de Cali. Por supuesto la reunión era de carácter poético y enológico. La amistad es compatible para compartir momentos gratos que se expresan con la palabra, los gestos, la atención a los entendidos del tema y el saboreo del generoso licor ante la presencia de Baco.

Catar es un acto complejo. Escoger el vino, su color, su cepa, su procedencia, apreciar su sello y tener sobre la mesa los acompañamientos para degustarlo. Agua, quesos, carnes y la copa para airearlo y ver en sus paredes bajar las lágrimas o cómo formas las piernas luego de batirlo en redondo.

Dirigía la Cata Eduardo Elián, acompañado de Natalia Arias Salazar. Fue conduciendo la reunión con humor y apuntes sin pretensión de pontificar. Todos podían aportar ideas y preguntar sus inquietudes. Se servirían tres clases de vinos. Vino un chardonnay blanco, suave. Eduardo fue explicando su procedencia francesa, el modo de maduración y las esencias u olores de frutas como la piña, el maracuyá que se hallan en su composición.

Mientras corría el líquido blanco por lengua, garganta y esófago, la conversación fluía y las sonrisas se dibujaban en los rostros. El espíritu de Baco llenaba las arterias y el corazón latía más fuerte. Pensaba yo, cómo Eurídice y Orfeo al son de la lira junto al río se confundirían en la música y el rumor del agua, así nosotros entrábamos en comunicación al son de la libación del fruto de la vid.

Llegó luego un vino tinto Shirah que también mereció la explicación de Eduardo. En él encontraría el catador de inmediato un olor a chocolate, a madera. Todos admitieron que los sabores podrían sugerirse según el color y la conveniencia. Lo importante es dejarlo entrar por las papilas, conservarlo la temperatura, no tomarlo en demasía y acostumbrar cada vez más el ánimo de saborearlo con placer. Beber vino no es un hábito, es un arte que hay que cultivar como la vid.

Estábamos sentados como en una fiesta griega o romana en un semirredondel. Nos mirábamos todos de frente y levantábamos la copa como los músicos sus cornetas o los cornos en una orquesta sinfónica. Sonaban las voces y brillaban las copas con su color entre los dedos de los catadores.

Compartimos otra botella más de vino tinto, ahora Carmener. Excelente para ser la última prueba de la noche y alistar la despedida.

12-09-15                   11:24 a.m.  

Eduardo Elián: https://youtu.be/xeBxFWdFxR0

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