CARPE DIEM

(…)Mi mujer propone el suicidio familiar.
el nuestro el de nuestras dos hijas,
cuando llegue el hongo nuclear. (…)
Alfonso Romano De Santanna.

Estamos rodeados de muerte, cosa que suena a obviedad, a una verdad de apuño, pero qué le vamos a hacer, si palpo en este momento el tanático sentido como pocas veces, al recibir la noticia del ahorcamiento de Robin Williams por mano propia, quien fuera el actor principal de la Sociedad de los Poetas Muertos, la película del 92, que de alguna manera nos cambió como docentes.
Recuerdo, que invité a mis pupilos a ver “La Sociedad de los Poetas Muertos” y que todos salimos con ganas de ser poetas, aunque desde antes lo intentáramos. De reunirnos en sociedad secreta para leer y estudiar a los grandes de la lírica universal y ser alguno de ellos. Se realizaron debates para entenderla, y caló el contenido de la película. Lo que quiso decirnos Robin Williams en su magistral interpretación del teacher John Keating. Porque en esa escuela norteamericana donde se desarrolla la trama, alguien debía aparecer rompiendo los moldes retardatarios impuestos en ella, De la misma forma como se arranca la página de un texto tradicional, que nada nuevo enseña. Y más aún sobre poesía como creación, que es su esencia desde los tiempos más antiguos.
De manera, que al ver en ese papel a Robin William, muchos nos sentimos tocados y hasta nos trepamos sobre los asientos del salón de clase, diciendo en voz alta: “Seamos nosotros mismos dejando de lado tantas zarandajas, falsas concepciones sobre las cosas, prejuicios y tonterías inculcadas a lo largo de una educación confesional, impuesta desde cuando se perdieron todas las guerras posibilitadoras de otras visiones cercanas a la modernidad; puesto que la educación estaba basada en la consigna: “La letra con sangre entra”. Y no como constructor de creatividad y descubrimiento de un nuevo ser humano.

El profesor John Keating llegaría, al claustro a impartir clases de literatura y poesía, acosado por los sombríos, egoístas, perversos directivos y colegas de aquel claustro donde impartiría clases de literatura y poesía, siendo desde un principio atacados sus revolucionarios métodos y conceptos, hasta el punto de terminar expulsado del plantel, ante el asombro y pesar de sus alumnos, los cuales ya no recibirían más su luz, liberadora de las sombras de aquella educación retardataria, tradicionalista y moralista. Conducente entre otras, en esa y esta sociedad, a la corrupción aberrante, genocidio y desprecio por la vida humana y la naturaleza.
En la cinta de Peter Weir, Robín Williams, encarnada magistralmente por el propio Robin, aquella vez nos vimos “pintiparados” (expresión del poeta Luis Vidales), mostrando que si se desea hacer amar a otros la poesía, se deba estar vivo cada día, cada instante, pero conscientes y disfrutando de lo que tenemos al alcance. El Carpe Diem, la divisa latina, con que se inicia la película es expresión reiterada en boca del profesor Keating, cuando arriba a la escuela.
Dicen hoy los medios mediatizados, comprometidos con el gran capital financiero, que son sus voceros, cobijados siempre en una supuesta y falsa libertad de prensa al servicio de los poderosos, que el profesor “Robin Keating”, se mató por droga, alcohol y la pérdida económica de su capital y muchas más zarandajas del mismo calibre. No creo nada de eso. ¿No será que otros lo hicieron por él, como ya lo han experimentado con otros personajes del mundo del cine de parecido o igual rango?
Robin Williams, fue un ser excepcional. Tenía la cualidad de hablar con los animales y ser entendido por ellos. Lo hizo con Koko, el gorila africano amaestrado, con el que rió, cosquilleó y jonjoneó. Testimonio consignado en un video, el cual se puede encontrar en Internet.
Dicen que el enorme y tierno animal selvático, se entristeció al recibir la noticia de su muerte.
CARPE DIEM es una expresión de raíces latinas que fue concebida por el poeta romano Horacio. Su traducción literal otorga relevancia a la frase “cosecha el día”, cuyo contenido intenta alentar el aprovechamiento del tiempo para no malgastar ningún segundo.
Alegría de Pío. Agosto 14 de 2014/ 6: A.M



