Carolina Corcho propone reorganizar el Pacto Histórico

La dirigente del Pacto Histórico atribuye la caída electoral a factores externos, irregularidades en el proceso y errores internos de campaña. Su tendencia “¡Ni un paso atrás!” prepara una estructura nacional para ejercer oposición, defender las reformas del gobierno Petro y disputar las elecciones territoriales.
La derrota presidencial dejó al Pacto Histórico frente a una tarea incómoda: explicar qué ocurrió, reconocer sus fallas y reorganizarse antes de que el nuevo escenario político termine dispersando a sus bases.
Carolina Corcho Mejía[i] decidió comenzar esa discusión con la Carta Ciudadana número 8, un documento dirigido a los integrantes de su tendencia política, “¡Ni un paso atrás!”, en el que presenta un balance de la campaña, cuestiona el proceso electoral y plantea una hoja de ruta para convertir el revés presidencial en una nueva etapa de organización.
Su mensaje parte de una cifra que todavía pesa sobre la izquierda: la segunda vuelta se perdió por cerca de 250.000 votos, según el boletín. Para Corcho, la diferencia exige revisar factores externos e internos. Su diagnóstico mezcla denuncias sobre interferencia internacional, críticas a la organización electoral, señalamientos contra sectores económicos y medios de comunicación, y un reconocimiento directo de los errores cometidos por la propia campaña.
Una derrota que Corcho explica desde varios frentes
La exministra de Salud sostiene que la campaña enfrentó una intervención de sectores de la derecha internacional, particularmente de Estados Unidos, y menciona al presidente Donald Trump y al Gobierno de Israel dentro de una estrategia de propaganda contraria al gobierno de Gustavo Petro y a la candidatura de Iván Cepeda.
También afirma que debe investigarse el eventual financiamiento internacional de la campaña de Abelardo de la Espriella. Esa afirmación corresponde a la interpretación y los cuestionamientos formulados por Corcho; las autoridades competentes deberán establecer si existen pruebas, responsabilidades o actuaciones contrarias a la legislación electoral.
En el plano nacional, la dirigente señala que los principales grupos económicos se alinearon alrededor de la candidatura de derecha. Cuestiona además a gremios empresariales, centros de pensamiento y medios de comunicación, a los que acusa de actuar de acuerdo con los intereses de sus propietarios.
El boletín también recoge denuncias sobre presuntas irregularidades electorales, obstáculos a la participación de Iván Cepeda en consultas previas y falta de auditoría partidista sobre el software utilizado por la Registraduría.
Corcho invita a presentar información concreta sobre eventuales fraudes, compra de votos o suplantación de electores para que pueda incorporarse al recurso de nulidad electoral que, según el documento, deberá resolver el Consejo de Estado.
El planteamiento es claro: la tendencia política mantendrá abierta la controversia jurídica, pero al mismo tiempo comenzará a prepararse para la oposición.
La autocrítica que la campaña no puede evitar
La parte más relevante del documento aparece cuando Corcho dirige la mirada hacia adentro.
Reconoce que la campaña careció de una estrategia política coherente capaz de integrar en una sola estructura a los partidos y sectores que apoyaron la llamada Alianza por la Vida. Menciona al Partido Alianza Verde, el Partido Liberal, sectores del Frente Amplio Unitario y dirigentes procedentes de los partidos Conservador y de la U.
También admite que las organizaciones sociales y los movimientos regionales no fueron incorporados adecuadamente a los comités departamentales.
El diagnóstico es severo.
Según Corcho, no existió una dirección unificada de comunicaciones ni un responsable que coordinara toda la estrategia. Los materiales impresos se produjeron tarde, salvo el último periódico; muchos contenidos fueron débiles o confusos y la campaña no logró comunicar con claridad los resultados del gobierno Petro ni construir propuestas concretas frente a los problemas de la ciudadanía.
La decisión de no participar en debates con los demás candidatos aparece reconocida como una equivocación.
También hubo fallas en el cuidado del voto. Corcho cuestiona la organización del centro de cómputo alterno, el apoyo insuficiente a los testigos electorales y la falta de recursos para alimentación y transmisión de datos.
El concepto de austeridad republicana, aplicado al gasto electoral, terminó siendo interpretado como un error que debilitó la capacidad operativa de la campaña.
“Fue una campaña cerrada y excluyente. Eso no puede repetirse”, afirma el documento.
La frase resume una autocrítica que va mucho más allá de los asuntos logísticos. La tendencia admite que la campaña perdió conexión con sectores políticos, sociales y territoriales que pudieron ampliar su capacidad electoral.
El Pacto Histórico prepara su reorganización
La respuesta que propone Carolina Corcho tiene tres componentes: organizar el partido, estructurar la oposición y preparar las elecciones departamentales y municipales.
La primera tarea será avanzar hacia el Congreso Fundacional del Partido Movimiento Pacto Histórico.
Para ello, “¡Ni un paso atrás!” busca crear comités departamentales y municipales que organicen asambleas, escojan democráticamente sus estructuras territoriales y evalúen los resultados de los últimos procesos electorales.
El balance deberá incluir la consulta del 26 de octubre de 2025, las elecciones legislativas del 8 de marzo y las dos vueltas presidenciales.
Cada municipio y departamento tendrá que identificar sus principales problemas y convertirlos en programas políticos territoriales. También deberá analizar las condiciones electorales para las juntas administradoras locales, los concejos municipales, las asambleas departamentales, las alcaldías y las gobernaciones.
La propuesta plantea que las candidaturas del Pacto Histórico sean definidas mediante consultas populares, salvo en aquellos territorios donde existan consensos previos.
Con esa fórmula, Corcho intenta evitar las decisiones cerradas que, según su propia evaluación, afectaron la campaña presidencial.
Una aplicación para ampliar la militancia
La tendencia también proyecta una campaña nacional de afiliación.
El documento anuncia la puesta en funcionamiento de una aplicación destinada a registrar a los ciudadanos que se identifican con “¡Ni un paso atrás!” y posteriormente vincularlos al Partido Movimiento Pacto Histórico.
La afiliación masiva tendría una doble finalidad: ampliar la base militante y construir una estructura capaz de actuar más allá de los tiempos electorales.
Para Corcho, la oposición necesitará organización permanente, trabajo territorial y capacidad de movilización. La experiencia de la campaña presidencial dejó una advertencia: una coalición amplia no puede sostenerse únicamente con acuerdos entre dirigentes nacionales.
La tarea deberá comenzar en barrios, municipios, departamentos, sindicatos, organizaciones campesinas, comunidades indígenas, procesos afrocolombianos y movimientos sociales.
La defensa de las reformas será el eje de la oposición
La tendencia de Carolina Corcho plantea que la oposición al gobierno de Abelardo de la Espriella se concentre en la defensa de las reformas impulsadas durante el gobierno de Gustavo Petro.
Entre las prioridades menciona las reformas agraria, laboral, pensional y de salud; la regulación de los servicios públicos domiciliarios; la protección del medio ambiente; la prohibición del fracking; la defensa de los derechos humanos y la paz.
La estrategia propuesta pretende vincular a las bancadas del Congreso con los sectores sociales directamente relacionados con cada reforma.
Las organizaciones campesinas participarían en la defensa de la reforma agraria. Los sindicatos tendrían un papel central frente a las reformas laboral y pensional. Las organizaciones vinculadas con la Cumbre por la Reforma Estructural al Sistema de Salud actuarían en la discusión sanitaria.
La oposición que imagina Corcho tendría tres herramientas: comunicación, pedagogía y movilización social.
El objetivo será impedir que las políticas aprobadas durante el gobierno Petro sean desmontadas sin resistencia política, legislativa o ciudadana.
Control político, derechos humanos y denuncias
La segunda gran línea de oposición se concentrará en la agenda legislativa, los debates de control político y las denuncias relacionadas con corrupción y violaciones de derechos humanos.
Corcho advierte que, a su juicio, el nuevo gobierno podría avanzar hacia un modelo autoritario. Frente a ese escenario propone la creación de una amplia red de defensores de derechos humanos integrada por abogados que acompañen a líderes y lideresas sociales que sean perseguidos o estigmatizados.
La bancada parlamentaria tendría que respaldar esa estructura jurídica.
El documento también plantea estudiar la creación de un gabinete en la sombra. Este mecanismo permitiría seguir las principales decisiones de cada ministerio, producir investigaciones y formular críticas sustentadas.
La propuesta exige una estructura técnica que evite que la oposición funcione únicamente a través de declaraciones, redes sociales o reacciones coyunturales.
Corcho insiste en que la oposición debe ser planificada y evitar la dispersión.
Del revés presidencial a la disputa territorial
La Carta Ciudadana número 8 busca transformar una derrota nacional en una oportunidad de reorganización regional.
Las elecciones territoriales aparecen como el siguiente gran escenario.
La tendencia quiere disputar juntas administradoras locales, concejos, asambleas, alcaldías y gobernaciones con candidaturas propias, alianzas y consultas populares.
También propone que los coordinadores departamentales construyan, junto con las bancadas del Congreso, documentos sobre proyectos estratégicos regionales que puedan incluirse en el próximo Plan Nacional de Desarrollo.
Ese enfoque busca conectar la oposición nacional con necesidades concretas de los territorios.
Carolina Corcho parece haber entendido una de las principales lecciones de la campaña: una fuerza política puede tener un discurso nacional fuerte y, al mismo tiempo, carecer de una organización territorial capaz de convertirlo en votos, liderazgo y gestión local.
Una izquierda obligada a revisar sus métodos
El boletín de Corcho cumple dos funciones políticas.
Primero, ofrece una explicación de la derrota que mantiene vigentes las denuncias sobre el proceso electoral, la intervención de actores externos y el poder de los grandes sectores económicos.
Segundo, reconoce que la campaña cometió errores que no pueden atribuirse a sus adversarios.
La falta de coordinación, los problemas de comunicación, el aislamiento, la debilidad del cuidado electoral y la ausencia de una estructura amplia aparecen como responsabilidades internas.
Ese reconocimiento podría abrir una discusión profunda dentro del Pacto Histórico.
La pregunta es si la coalición podrá convertir la autocrítica en cambios reales o si las diferencias entre tendencias terminarán reproduciendo la dispersión que el propio documento cuestiona.
También deberá demostrar si puede construir una oposición que combine movilización social, rigor técnico, control político y capacidad territorial.
“Es la hora de la organización”
Carolina Corcho cierra su carta con una consigna que resume el nuevo momento de su sector político: “¡Ni un paso atrás!”
El mensaje intenta conservar la cohesión de las bases que acompañaron al gobierno Petro hasta el 7 de agosto y preparar una oposición activa frente al nuevo gobierno.
Su apuesta incluye comités municipales y departamentales, afiliación masiva, candidaturas territoriales, defensa de reformas, vigilancia legislativa, redes jurídicas y un eventual gabinete en la sombra.
El documento reconoce que la derrota dejó heridas, reproches y preguntas sin resolver. También plantea que el camino siguiente dependerá de la capacidad para organizarse.
La izquierda colombiana ya no tendrá la Presidencia como centro de poder. Tendrá que volver al Congreso, las calles, los territorios, las organizaciones sociales y los gobiernos locales.
Allí se definirá si la pérdida de la elección presidencial marca el comienzo de una fragmentación o el nacimiento de una oposición con estructura, programa y presencia nacional.
Carolina Corcho ya tomó posición: la derrota debe convertirse en organización.
[i] Diana Carolina Corcho Mejía es una médica, psiquiatra y politóloga colombiana. Fue elegida senadora de la República para el periodo 2026-2030, por el partido Pacto Histórico. Fue ministra de Salud y Protección Social entre agosto de 2022 y abril de 2023 en el gobierno de Gustavo Petro.



