Campañas insípidas


En la opinión pública se insiste en la necesidad de que los precandidatos y candidatos a las administraciones municipal y departamental de ser más propositivos y argumentativos. Con pocas excepciones, se sienten unos discursos desabridos y cierta timidez a la hora de exponer verdaderas propuestas y argumentos que indiquen a los potenciales electores ir discerniendo las mejores opciones en la medida en que avanza la lucha proselitista.
La falta de carisma es otro ingrediente que desfavorece a unos cuantos. Se entiende por carisma esa especie de “ángel”, de “encanto” personal, de simpatía que hace que los seguidores confíen plenamente en un líder que sea depositario de sus expectativas y esperanzas.
Las adhesiones y respaldos son importantes y necesarios en los momentos en que se configuran las diferentes candidaturas. Pegarse a unos congresistas o ex congresistas para que éstos autoricen avales y aboguen con su parla a favor de las campañas de los aspirantes es un comportamiento común. Pero no hay que confiarse mucho. Casos de sobra se han dado, que después de dar avales a ciertos candidatos, no faltan congresistas que se van a hacerles campaña a otros. Mucho ojo.
Precandidatos y candidatos que se respeten, mínimo tienen que tener su propio discurso y un bagaje intelectual que hagan posible la venta de propuestas y no esperar que los congresistas y políticos hablen y decidan por ellos. Algunos aparentan ser llevados de la mano por el cacique político, no se les nota autonomía y esto hace presuponer que en el hipotético caso que ganaran las elecciones sus comportamientos los haría fungir como títeres.
Recorrer barrios y veredas de la mano de un conocido político sin que brille el candidato con luz propia desdice de esta clase de aspirantes, pues a leguas se olfatea que de resultar ganadores, son otros los que gobernarían en cuerpo ajeno.
En entrevistas radiales se puede constatar que hay aspirantes que les falta mucho conocimiento sobre problemas y aspectos relacionados con la ciudad y la región y por ello les queda difícil manejar un discurso coherente y atractivo. Como no hay argumentos se atienen a que otros les promocionen. En esto también son expertos algunos “periodistas”, especializados en proponer y promocionar candidatos al tiempo en que se dedican a la chocante adulación.
No faltan precandidaturas y candidaturas que dan la impresión de ser resultado de la improvisación y de la irresponsabilidad. Por algo se escucha a la gente en la calle, que hablando de candidatos por el momento no hay con quién. Y la verdad es que sí hay con quién, pero estos no se hacen sentir por no contar con ventajas como respaldos políticos y apoyos económicos que a otros les sobra. Eso explica el silencio y timidez a la hora de publicitar las respectivas aspiraciones políticas.
La temperatura política aún se siente muy fría. Todo gobernante que se respete debe ser ante todo un líder. Si algunos precandidatos y candidatos desconocen lo que es liderazgo, es conveniente que desistan y eviten desgastarse y desgastar a los demás para así dar paso a las mejores opciones. El que quiere gobernar al menos lo intenta y ya es tiempo suficiente para hacerse sentir. Es necesario el diseño de unos ejes programáticos interesantes y realizables que llenen las expectativas de la gente escéptica y desanimada. Se presupone que antes de las campañas ya se han puesto las botas, han visitado las comunidades para conocer sus problemáticas, canalizado las necesidades, detectado fortalezas y debilidades, asumido compromisos, etc. En tiempo de campañas sólo bastaría recorrer lo recorrido para buscar y encontrar los apoyos electorales de las comunidades. Es posible que la temperatura política se vaya calentando en la medida en que avanzan las campañas y se muestren liderazgos y se esbocen argumentos.
Aún no es claro el panorama político, por eso hasta el momento sólo se puede hablar de especulaciones. La política es dinámica y puede generar muchas sorpresas. El proceso electoral debe ir madurando para que puedan ofrecerse las mejores opciones y logren los ciudadanos en la jornada electoral de octubre próximo decidir consciente y libremente los gobernantes que verdaderamente necesitamos. De lo contrario seguiremos igual o peor, de desencanto en desencanto, algo que se pudiera evitar. En el departamento del Cauca, de acuerdo al comportamiento electoral en las más recientes campañas políticas regionales evidenció un nuevo respirar y es posible que la situación continúe. Aquello de las encuestas son estudios relativos y por lo tanto no son altamente confiables; en algo sirven para detectar la intención del voto, pero nada está definido hasta que termine el proceso electoral. La intención de voto es algo que permanentemente cambia al vaivén de los acontecimientos y circunstancias. A esa especie de manipuleo electoral en los medios de comunicación no hay que ponerle muchas bolas.



