CAMBIO CLIMÁTICO ES REAL



Este título no es mío. Es de la NASA. Una entidad científico-técnica responsable y con autoridad lo afirma y lo sustenta con pruebas fehacientes. Una serie de fotografías comparativas, sorprendentes sobre los cambios en algunos lugares claves del planeta que no son paulatinos, que se aprecian a simple vista y repercuten en la salud y supervivencia de los continentes…
Preocuparse por este asunto y problema es cosa que nos pertenece a todos. A entidades mundiales, nacionales y a particulares. Hay que pensar y obrar en consecuencia con esta necesidad de cuidar a nuestro medio ambiente. Hasta donde nos alcanzan los brazos y pueden llegar nuestras acciones. Como no utilizar bolsas plásticas y pitillos en las cafeterías o vasos plásticos desechables. Así de urgente es detener la inmensa masa de basuras invasivas que perjudican la vista, las fuentes de agua, el lecho de los ríos y quebradas y hasta acabar con los malos olores en ciertas partes de la ciudad, como las galerías de mercados.
Al Gobierno le corresponde en mayor grado de responsabilidad velar por el cuidado de la Naturaleza dentro de los límites del territorio patrio. Deberá vigilar que se respeten los lechos naturales de las fuentes de agua, como los ríos, quebradas, lagunas, manas, nevados, y reservas naturales. Deberá abstenerse de otorgar permisos y licencias ambientales a nacionales y empresas multinacionales con el nombre de salvadores inversionistas. Es una burla contra la sociedad otorgar estos permisos y denominarlos ambientales. Cuando la realidad es lo contario. Son abiertamente autorizaciones «contra el ambiente».
Si se prohíbe vender o utilizar bolsas plásticas para envolver las hortalizas o productos varios en almacenes y tiendas, con mayor razón se deben acabar esos permisos o licencias para el fracking o explotación y extracción rápida de petróleo. Las razones que dio el saliente gerente de Ecopetrol le hacen mucho daño a la opinión pública.
Ya Colombia no está en la época del ruido que se asusta por lo que le da temor. La Naturaleza no nos daña. Es el hombre el que daña a la Naturaleza con su afán de extraerle el lucro para enriquecer los bolsillos de altos funcionarios. No es para invertir las grandes ganancias en educación o en fuentes que generen una potente industria nacional.
Se nos están acabando los ríos, porque se están desviando sus cauces y se están desprotegiendo sus lechos. Se están socavando las selvas en Chocó, en Amazonas, en Guaviare, en el Meta, en Putumayo, en el Cauca, en el Valle, en el Magdalena, en los Santanderes. Se está atentando contra la Naturaleza a gran escala con innumerables destrozos con que se busca y se permite la explotación indiscriminada de metales e hidrocarburos.
El mapa de Colombia ya no es el que nos enseñaban nuestros maestros en la escuela y el bachillerato. Ha sido hollado. No por sujetos particulares sino por empresas foráneas y consorcios nacidos en un santiamén. No son los ilegales quienes están acabando con selvas y ríos y desfiguran el mapa de Colombia. Es la ambición de unos funcionarios para obtener ganancias exorbitantes para ellos y sus amigotes. Y luego de enriquecerse salen por la puerta de atrás felices con su botín lleno.
18-08-17 5:30 p.m.



