Cali: Llamada a ser “Ciudad Región”
Por: Luís Barrera
Aunque la capital del Valle del Cauca no ha sido una ciudad afortunada en la escogencia de mandatarios con el liderazgo regional, muchos de ellos con altísimas calidades académicas, políticas y humanas, la verdad es que la Sultana del Valle no contó en los últimos años con gobernantes de espíritus visionarios que hayan trazado el destino de la ciudad con vehemencia y convocatoria suficiente.
A esto se le suma la crisis de gobernabilidad generada por la suerte que han corrido sus mandatarios seccionales y un rezago de sus congresistas y dirigentes lo que no la ha permitido posicionarse en el concierto nacional.
Rodrigo Guerrero Velasco, Alcalde de Cali, sin afanes protagónicos y con un bajo perfil entre críticas y esperanzas, hoy ha preferido como propuesta suya de planeación volver a tocar el tema de “Ciudad Región” lo que le hace volar por instrumentos, teniendo la capacidad de mirar más allá del horizonte y de analizar los grandes desafíos de una región en crecimiento.
Quienes vivimos en el Norte del Cauca sentimos una gran a afinidad y afectuosa cercanía con Cali, porque es la ciudad que nos arrastra y brinda oportunidades, compartimos problemas y a la cual concurrimos por la dinámica productiva y social.
Guerrero Velasco, no es ajeno al Norte del Cauca y se le conoce muy bien por sus ejecutorias en beneficio de la zona desde programas tan loables como los desarrollados en Vallenpaz y los proyectos impulsados por el sector privado.
Cali está llamada a ser la una verdadera ciudad región y los municipios nortecaucanos a vincularse activamente creando una convergencia de voluntades, identificados en el propósito común de la integración, en una meta que comprometa los esfuerzos de la nación, los gobiernos seccionales del Cauca y los entes locales para mejorar la capacidad productiva de una región donde existen sectores industriales dispersos, que deben organizarse para producir colectivamente.
Al principio, pueda que se presenten muchas reticencias de parte de algunos mandatarios locales y dirigentes, que consideran amenazada su autonomía y maniobrabilidad política. Pero se trata simplemente de establecer una zona común para la ejecución de proyectos de desarrollo regional, en igualdad de condiciones para todos los municipios que se incorporan al proyecto.
Cali, meridiano y asiento de múltiples migraciones desde las poblaciones caucanas y especialmente de las más vecinas está llamada a constituirse en una Ciudad Región, competitiva y global. Este podría ser nuestro mejor regalo a las generaciones venideras.
Pensar que el mundo no termina en Puerto Tejada, Santander de Quilichao, Miranda o Guachené, que el mercado y los nuevos retos del TLC con los EE: UU son un potencial infinito, que ha llegado la hora que como zona tengamos un comercio internacional agresivo y para ello hay que implementar estrategias, meterse audazmente en el mundo de las ruedas de negocios y las misiones comerciales.
Toca a los municipios del Norte pegársele a la apuesta del futuro que trace Cali y esta a su vez no desconocer los aportes que desde estas poblaciones se pueden generar a la consolidación de soluciones e iniciativas para el desarrollo de la capital del Valle y sus gentes.
Quienes vivimos, trabajamos, nos movemos y pagamos impuestos en la conurbación metropolitana que se ejerce desde Cali, directa e indirectamente, tenemos derecho a velar por la adecuada conducción de nuestro inevitable destino común.
En consecuencia, estamos en condiciones de exigir buenas decisiones a nuestros alcaldes sobre el futuro de nuestra área de proximidad y cercanía, de vecindad y hasta hermandad y llamar su atención en el sentido de que mientras ellos se quedan en discusiones burocráticas y de poca monta, los habitantes seguimos padeciendo los problemas intermunicipales no abordados y no resueltos.
“Ciudad-Región” no es un asunto de coyuntura, ni una maniobra política, ni un acto legislativo; es una necesidad del desarrollo para nuestra realidad diversa y fragmentada, en un mundo globalizado que exige a gritos la integración de modos socio-económicos que puedan lograr su propio desarrollo y contribuir a la sostenibilidad de la Nación y del planeta.
Tenemos los nortecaucanos y las gentes del sur del Valle, el desafío de aprender más de lo que somos, quiénes somos y cuántos somos; para ello es importante, desde el punto de vista de la Ciudad-Región, conocer los mapas económicos, ambientales, culturales, políticos y sociales de nuestra región, cómo se cruzan y que arrojan.
En ese sentido debemos saber qué producimos, en qué cantidades y para quienes; cuál es la cantidad y calidad de nuestras tierras, su uso actual y el uso potencial; cuánto empleo-desempleo tenemos, en dónde y cuánto podemos generar; cuánto aporta cada municipio al crecimiento económico regional y por sobre todo cómo es el nivel de vida de la personas que habitan estos territorios (acceso a la educación, salud, vivienda, niveles de nutrición, etc.); cuál es la dinámica de la migración campo-ciudad –sus causas y consecuencias- y la del desplazamiento forzado; cuál es la situación del conflicto armado, actores de la guerra, situación de Derechos Humanos y víctimas del conflicto, entre otros.
La Ciudad-Región desde Cali requiere un liderazgo de una administración pública eficaz, transparente, eficiente, que camine de la mano con la participación ciudadana. Rodrigo Guerrero Velasco, por su trayectoria y equilibrio que le da el paso de los años, tiene una gran e inaplazable oportunidad para convocarla. Por eso, esta debe ser una idea construida con el concurso de todos: academia, ONG, trabajadores, empresarios, líderes comunitarios y sociales, y, por supuesto, servidores públicos.
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